De estado mafioso a candidato modélico

 
Una joven montenegrina ante la Delegación de la UE en Podgorica (2014) | © Ilya U. Topper

Una joven montenegrina ante la Delegación de la UE en Podgorica (2014) | © Ilya U. Topper

Podgorica | Junio 2014

Un solitario policía de uniforme azul monta guardia ante el jardín que rodea la residencia del primer ministro de Montenegro. No hay control de seguridad para la decena de periodistas que se entrevistan con el jefe del Gobierno, Milo Dukanovic, gracias a una invitación de la Comisión Europea. La capital, Podgorica, limpia y reluciente, parece un oasis de profunda paz en medio de unos siempre convulsos Balcanes.

Ya nada recuerda que el país, ahora candidato a convertirse en el Estado número 29 de la Unión Europea, fue conocido durante buena parte de las últimas décadas como nido de contrabandistas y mafiosos.

¿Nada? ¿Tal vez Dukanovic no necesita temer a la mafia, porque se lleva demasiado bien con ella? Nadie lanza acusaciones directas. Pero tampoco nadie niega que relaciones hubo. El propio Andrija Pejovic, negociador jefe de Montenegro para la UE, es bastante franco al señalar que en los años 90, “los contrabandistas crearon vínculos con el gobierno”. El primer ministro en esta década – desde 1991 – no era otro que el propio Dukanovic.

Las secuelas de aquella época siguen ahí: aún no se ha superado el reto de establecer una Judicatura realmente independiente en Montenegro. Lo reconoce Dukanovic en la entrevista: “La Unión Europea tiene razón en subrayar el problema de establecer un Estado de derecho; ha habido algunas malas experiencias. En el contexto de los Balcanes no hay mucho respeto por el imperio de la ley, eso no es nada nuevo”.

Nadie lanza acusaciones directas, pero tampoo niega que el gobierno montenegrino tuvo relaciones con la mafia

Viene de antiguo, de hecho. Del embargo que la comunidad internacional impuso a Serbia y Montenegro por el rol de su presidente, Slobodan Milosevic, en la guerra de Bosnia. Empezaba a faltar de todo en el mercado. Saltarse las sanciones era una reacción natural para la población; quien lo hacía cosechaba admiración. “En esa época había mucho contrabando de drogas, y no sólo de drogas sino de todo. Pero esto cambió tras la caída de Milosevic”, acota Pejovic.

Un informe de la Comisión Europea de 2006 corrobora que “el contrabando de bienes legales (tabaco, petróleo y derivados) ha disminuido considerablemente tras el fin de las sanciones y con los esfuerzos legales desde 2000”, aunque subraya que sigue existiendo, sobre todo en lo que se refiere al tabaco, que ahora se distribuye a través de los países vecinos.

200 kilómetros en lancha

Sigue habiendo, reconoce también Pejovic: “Los contrabandistas son suficientemente ricos como para comprar los barcos más rápidos; la policía no puede atraparlos porque tiene embarcaciones más lentas. Hay que invertir en equipos”. El negociador subraya la cooperación internacional: “Es habitual que los traficantes tengan doble nacionalidad. Ciertas detenciones han sido posibles con la cooperación de Italia y Serbia”.

Italia ha sido tradicionalmente el país más perjudicado por las actividades poco transparentes de su pequeño vecino: Montenegro importaba legalmente enormes cantidades de tabaco que luego se reexpedían por lanchas rápidas hacia la costa de enfrente, una distancia de 200 kilómetros, desde donde se distribuían en el mercado negro. Desde el punto de vista montenegrino, no era exactamente ilegal, se defendían las autoridades, dado que los problemas con aduana sólo empezaban con la entrada de las lanchas en territorio italiano.

Italia ha sido el país más perjudicado por las actividades poco transparentes de su pequeño vecino

El estadounidense Center for Public Integrity cree documentado que las autoridades italianas tenían indicios de la participación del propio Dukanovic y de varios altos cargos ministeriales no sólo en el tráfico sino también en el traslado de grandes cantidades de dinero negro a Chipre para su blanqueo.

Pero todo esto es agua pasada. En marzo de 2007, Dukanovic se personó en Bari para afrontar un interrogatorio de la policía italiana. No fue acusado. Ahora, Montenegro ha elaborado un acuerdo con Italia para poder extraditar mutuamente a nacionales acusados de formar parte del crimen organizado; una medida que hará posible que traficantes montenegrinos serán juzgados en Italia. El tratado debe ser aún ratificado por Roma.

Ahora, establecer un Estado de derecho “es una necesidad interna”, insiste Dukanovic. “La certidumbre de la legalidad es fundamental para la calidad de vida. También para mantener el flujo fuerte de inversiones directas. También para el turismo”.

La oposición no está muy convencida. “No se puede cambiar el sistema y combatir la corrupción sin cambiar el gobierno. No creo que la misma gente que antes cometió los errores ahora esté dispuesta a hacer las cosas bien”, critica Dritan Abazovic, el diputado más joven del Parlamento –tiene 28 años – , adscrito al partido Positive Montenegro.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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