Opinión

Quien tiene la sarna en casa…

Saverio Lodato
Saverio Lodato
· 5 minutos
Opinion Mgf

Marzo 2024

Quieren disolver el ayuntamiento de Bari para evitar la infiltración de la mafia.

Quieren disolver el ayuntamiento de Bari, porque con la mafia no se negocia.

Quieren disolver el ayuntamiento de Bari, porque cuando a uno le amenazan con una pistola apuntándole a la espalda, como al parecer —según lo que dijo el gobernador de Apulia, Michele Emiliano— le ocurrió en su día a Antonio Decaro, hoy alcalde de Bari, uno acude a la Fiscalía para presentar una denuncia.

Nace el frente gubernamental de los Intransigentes contra la Cosa Nostra.

Entre los principales representantes de la formación están, entre otros, Roberto Calderoli y Maurizio Crippa del partido político Liga Norte, y Maurizio Gasparri, líder del partido político Forza Italia en el Senado. Gente dura.

Qué duro parece el ministro de Interior, Matteo Piantedosi, que ha iniciado los trámites para hacer realidad la hipotética disolución del ayuntamiento de Bari. ¿Qué decir? Vivimos en tiempos modernos. Y pronto sabremos si habrá que reír o llorar.

Fueron a visitar a la mujer de un capo local, para que la mafia local de Bari dejara en paz a Decaro

Mientras tanto, que conste, Antonio Decaro ha rentabilizado en los últimos días la solidaridad oceánica de la población de Bari (por cierto: qué cortes tan magistrales en la televisión para que los espectadores italianos no vieran el verdadero alcance del levantamiento popular), una solidaridad que parece extenderse a toda Apulia.

Y no sabemos si, al final, disolverán el ayuntamiento.

Por lo tanto, no sabemos si se cumplirá la consideración/predicción del emblemático Luciano Canfora quien, en su intervención en la manifestación en solidaridad con Decaro, afirmó: “El asalto a los ayuntamientos fue una característica del fascismo, Mussolini empezó así”. Esperamos que se equivoque, y él también, no lo dudamos, lo espera de corazón.

Sin embargo, sabemos con certeza lo peligrosa que es el risco por el que se aventura la mayoría gubernamental que nos está llevando a los Tiempos Modernos. Admitámoslo: el tema es resbaladizo de por sí. Y requiere la presencia de expertos, no de novatos.

Porque, veréis: cuando uno “tiene sarna en casa”— sinónimo de la “viga” evangélica en el propio ojo— debe ser todavía más cauto antes de lanzarse de cabeza contra la paja que alegremente cree haber vislumbrado en el ojo ajeno.

Y la “paja” —para no dejar nada sin decir— estaría representada por la anécdota que contó el gobernador de Apulia, Michele Emiliano, también en escena. Relató que una vez él y Decaro fueron a visitar a la mujer de un capo local, para que la mafia local de Bari dejara en paz a Decaro, que en aquel entonces era concejal.

Emiliano después intentó explicarse mejor, pero, incluso a nosotros, la historieta nos ha parecido un poco incoherente y fuera de lugar. Por otro lado, el propio Decaro desmintió la historia de Emiliano, diciendo que nunca había ido a esa casa. 

Dicho esto, como dice un viejo proverbio siciliano: “Se necesita viento en la iglesia, pero no hasta el punto de apagar las velas”. Metáfora usada para decir que es importante no exagerar nada.

Recordará a aquel ministro del Gobierno de Berlusconi que declaró: “Hay que convivir con la mafia”

Pero volvamos al senador de Forza Italia, Maurizio Gasparri, que declaró: “Si los capos te amenazan, se debe acudir a la Fiscalía, no a casa de ellos”:

Gasparri conoce bien el tema, ya que pronto formará parte de la comisión parlamentaria antimafia. Entonces: de acuerdo, Gasparri, compartimos su declaración. Pero nos asalta una duda.

¿Y si Emiliano hubiese hablado con la hermana del capo de Bari “con buena intención” y “sin malicia”, para evitar que asesinasen a Decaro? ¿Qué habría de malo en eso?

Sí, bueno. Exactamente como hicieron los carabineros Mario Mori, Giuseppe De Donno y Antonio Subranni, juzgados inútilmente por el pacto Estado-Mafia, hasta el punto de ser totalmente exonerados por la Casación por “no haber cometido el hecho”. ¿Cómo se explica esto?

Al fin y al cabo, mirándolo bien, en el primer caso fue una pistola apuntando a la espalda que afortunadamente no se disparó; en el segundo, sin embargo, fue toda una época de terror en Italia, con decenas de muertos, en Palermo, Roma, Florencia y Milán.

Ya conocemos la alta exigencia de garantías constitucionales que inspira a Gasparri quien, por cierto, es un miembro importante de Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, fundado también por Marcello Dell´Utri, condenado definitivamente por cargos mafiosos (sentencia debidamente cumplida). Y que, por tanto, ya no tiene nada más que decir a la ciudadanía.

En resumidas cuentas, Gasparri: haz la vista gorda ante el pequeño episodio que contó Emiliano. Por verídico o confuso que sea.

Los de la Liga son solo niños, y no saben estas cosas. Pero seguramente usted recordará a aquel ministro del Gobierno de Berlusconi que declaró: “Hay que convivir con la mafia”.

No nos decepcione usted, que sigue siendo un excelente veterano de la lucha por las garantías constitucionales en todo juicio. Y si esta vez la centroderecha de Bari tampoco gana las elecciones, tenga un poco de paciencia. Que el gobierno pare a tiempo al ministro Piantedosi…

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© Saverio Lodato · Publicado en Antimafiaduemile · 24 Marzo 2024 | Traducci´ón del italiano: Alba Pérez García