«El político de hoy solo lee lo que le subrayan en el coche, camino de su discurso»

Antoine Compagnon

 
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Antoine Compagnon | © Institut Français de España

Sevilla | Junio 2014 ¿Tiene algo que decir Michel de Montaigne hoy? ¿Hay alguien dispuesto a escucharlo? Antoine Compagnon (Bruselas, 1950) debió de hacerse en algún momento estas preguntas, y el resultado fue un proyecto tan osado como irresistible: dedicar cuarenta breves espacios radiofónicos para comentar el pensamiento, el estilo y la vigencia del autor de los Ensayos. Reunidos en un volumen bajo el título Un verano con Montaigne, que acaba de ser editado en España por Paidós, estos guiones se han revelado como un insólito best-seller, con 150.000 ejemplares vendidos en el mercado francófono.

«Montaigne se sentiría decepcionado con el político de hoy, que ya no tienen capacidad para leer»

Catedrático de literatura francesa en la Sorbona de París y en la Columbia University de Nueva York, Compagnon, de quien en España ya conocíamos títulos como Gato encerrado, Los antimodernos o ¿Para qué sirve la literatura?, se revela como un comentarista ideal para unos Ensayos siempre apasionantes, pero no siempre unívocos ni accesibles para los profanos. Al visitar el Institut Français de Madrid para la presentación de Un verano con Montaigne, accedió a atender a M’Sur por teléfono y analizar, siquiera someramente, los tiempos escépticos que vivimos. Los lectores de Montaigne se preguntan siempre qué pensaría este autor de los asuntos de actualidad. Por ejemplo, de la victoria de la ultraderecha francesa en las europeas… Montaigne era un moderado, y además un modelo de moderado que se hallaba en medio de una guerra civil, odiando fuertemente los extremos. Vivió siempre atrapado en la lucha entre protestantes y católicos, pero siempre apostó por la negociación, por la mediación. Sabemos que odiaba a los fanáticos de cualquier signo, por tanto podemos suponer que en las circunstancias actuales sería un centrista, probablemente un europeísta. Por desgracia, la política conserva hoy muchos de los defectos que Montaigne criticaba, por ejemplo la dificultad para separar el cargo de la persona. ¿Cómo defendía él esta separación? Sí, sí, él desempeñó un papel político, e insistió mucho en distinguir al hombre público del político. ¿Cómo? Tratando siempre de conservar un margen, una distancia con el cargo. Para él la política entraña, de algún modo, una cierta capacidad de reflexionar. Por eso seguramente se sentiría decepcionado con el político de hoy, que ya no tienen capacidad para leer. Solo sabe leer  lo que le subrayan en el coche, camino de su discurso. Es justo lo contrario que el autor de los Ensayos defendía. Otra de las cosas que sorprenden en él es aquella afirmación: “Escribo para las mujeres”. ¿Podemos sugerir que fue un precursor del feminismo?

«Montaigne asegura que escribió su libro en francés, y no en latín, para que lo leyeran las mujeres»

Efectivamente, Montaigne asegura que escribió su libro en francés, y no en latín, para que lo leyeran las mujeres, mientras que la cultura latina era eminentemente masculina. Él asimila el latín como idioma materno, su padre siempre le habla en latín… Pero él quería escribir para ellas. Al final de su vida, tuvo amistad con una mujer… Marie de Gournay… …era una lectora devota de él, y fue la que hizo la edición póstuma de los ensayos. Precisamente una mujer. Y es verdad que tiene un ensayo muy famoso, inspirado en un verso de Virgilio, en el que defiende la igualdad entre hombres y mujeres. Seguramente le sorprendería lo que queda todavía por hacer al respecto. Y el peso que siguen teniendo, por ejemplo, las religiones, de las que desconfiaba, ¿no? Algunos ven a Montaigne como un precursor del ateísmo. Lo seguro es que daba un papel considerable a la razón humana, aunque también se preguntara por cuestiones como la inmortalidad del alma. Y al mismo tiempo, hacía notar su fe católica, en la que moriría. Cuando publicó la primera entrega de los Ensayos, fue a Roma para someterla a la valoración del Papa… Se cuenta aquella anécdota de que, al agacharse a besar los pies del pontífice, recibió un puntapié como quien no quiere la cosa… Quién sabe si ocurrió así, no estoy al tanto [risas]. Lo seguro es que, a la vez que Montaigne es católico, como sabemos, es un gran defensor de la libertad. Considera fundamental, al margen de la fe que cada cual abrace, el hecho de que se pueda decir todo, de que se pueda pensar todo. Eso en él es irrenunciable.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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