Al Qaeda vuelve al redil

 
Banderas del ISIL en Alepo (Julio 2013) | ©  Ethel Bonet

Banderas del ISIL en Alepo (Julio 2013) | © Ethel Bonet

Beirut | Septiembre 2014

¿Por qué ahora? Los portavoces de las diferentes brigadas que combaten en Siria contra el régimen de Bashar Asad llevan años reclamando una intervención estadounidense, primero contra el régimen y finalmente contra ese segundo enemigo que les ha surgido en sus propias entrañas: el Estado Islámico (ISIL). Nunca llegó. Hasta el mes pasado, cuando las fuerzas aéreas norteamericanas lanzaron los primeros bombardeos sobre Raqqa, el cuartel central del ISIL. ¿Tarde pero por fin, sí?

“Estados Unidos y Occidente en general debería haber actuado antes. No tendrían que haber esperado a que el ISIL se expandiera; a que sacrificaran a los periodistas americanos y el cooperante británico” cree Dani Qabani, activista de la localidad de Moadamíe Sham, en los suburbios de Damasco donde tuvo lugar la tragedia de los ataques con armas químicas hace ya un año. “Ahora han abierto los ojos y se han dado cuenta de la importancia de actuar”, añade.

Los rebeldes critican que los bombardeos no se dirijan sólo contra el ISIL sino también contra el Frente Nusra

Pero curiosamente no está claro quién está más agradecido, si los rebeldes o el régimen de Asad. Damasco han dado la bienvenida a los ataques de la coalición internacional, siempre que sean coordinados con las autoridades sirias, y los ha utilizado para reforzar su justificación de la represión: que no combate una revuelta democrática popular sino un complot del terrorismo islamista.

En cambio, muchos activistas y rebeldes sirios han criticado duramente que los bombardeos de la coalición no se dirijan sólo contra el ISIL sino también contra bases del Frente Nusra, la filial de Al Qaeda en Siria. Para muchos insurgentes es el grupo más fuerte que está luchando contra el régimen y contra las milicias libanesas de Hizbulá, punta de lanza de Asad. Los combatientes de Nusra son yihadistas, sí, pero aliados imprescindibles, opinan.

Yasser Dumani, rebelde oriundo de los suburbios de Damasco y combatiente de las brigadas de Al Qalamoun, cree incluso que la intervención norteamericana están beneficiando en última instancia al régimen de Asad. “Los bombardeos de la coalición han sido contra el ISIL, pero también contra el Frente Nusra y varias brigadas de la Revolución. Los ataques aéreos también han matado a civiles y han causado más desplazados. La consecuencia directas es que las tropas de Asad han avanzado en Alepo. En resumen, la coalición ha beneficiado a Asad y ha aumentado el número de victimas inocentes. No ha ayudado al pueblo sirio”, asegura el combatiente.

“Si continúan los ataques contra las bases de Nusra, sus combatientes vayan a acabar uniéndose al ISIL”

“Damos la bienvenida a cualquier ataque, venga de donde venga, contra el Estado Islámico, porque ellos son también nuestros enemigos. El problema es que la coalición internacional está atacando al Frente Nusra y otras brigadas rebeldes”, observa también Ahmad Hamed, insurgente de la Legión Shams, en Alepo. “Temo que si continúan los ataques contra las bases de Nusra, sus combatientes vayan a acabar uniéndose al ISIL y luchando contra nosotros”, añade.

De hecho, ya ha ocurrido: Desde el inicio de los ataques aéreos, el Estado Islámico ha reclutado a 73 nuevos combatientes. Al menos 41 provenían de otras facciones islamistas, como el Frente al Nusra, que han optado por cambiar de bando, según cifras difundidas el 26 de septiembre por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

El trasvase entre los dos grupos no es tan extraño. Ambos salieron del mismo núcleo, impulsado por Abu Bakr Baghdadi, un clérigo de Al Qaeda en Iraq bajo cuya autoridad inicial se estableció el Frente Nusra en Siria en 2012, coordinado por Abu Mohamed Golani. Un año más tarde, Baghdadi envió a grupos yihadistas para establecer en Siria una rama del Estado Islámico de Iraq y Levante (ISIL). Luego anunció que Nusra iba a fusionarse con el ISIL bajo su autoridad, algo que Golani rechazó y evitó, poniéndose bajo el mando supremo del dirigente qaedista Ayman Zawahiri. Éste aceptó la existencia separada de los dos grupos, teóricamente ambos parte de Al Qaeda. Bagdadi se rebeló y en los primeros meses de 2014, ambos grupos empezaron a librar encarnizados combates.

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Acerca del autor

Ethel Bonet

@Qarnabit

Periodista (Alicante, 1975). Vive en Beirut.
Ha estudiado Filología Árabe en Alicante...

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