Milicias cristianas junto a Hizbulá

 

 

Retrato de Akel, militar retirado de patrulla en Ras Baalbek | ©  Diego Ibarra Sánchez

Retrato de Akel, militar retirado que patrulla Ras Baalbek contra ISIL | © Diego Ibarra Sánchez

 

Ras Baalbek (Líbano) | Diciembre 2014

A unos trece kilómetros de la frontera con Siria se encuentra Ras Baalbek, la mayor localidad cristiana del valle de la Bekaa, feudo de la milicia chií Hizbulá. Sólo un par de puestos de control del Ejército libanés y varios retenes de voluntarios civiles separan la localidad de las montañas de Qalamoun. Este inmensa cordillera es la frontera natural que delimita Siria e Líbano, sin que haya control sobre el borde.

Joseph, cristiano ortodoxo, lleva vestimenta militar aunque pertenece a una patrulla de Defensa civil. Hace varios años terminó el servicio y utiliza su uniforme para patrullar la desértica zona exterior de Ras Baalbek.

“Reclutamos a voluntarios y militares retirados del Ejército a los que pagamos su gasolina, el transporte y la comida, pero eso es todo”, indica el cabecilla del grupo. “Aquí todo el mundo tiene su propia arma y sabemos como luchar tras 15 años de guerra civil”, indica con cierto tono fanfarrón, aunque reconoce que una pistola no es suficiente para protegerse de los yihadistas.

“Aquí todo el mundo tiene su propia arma y sabemos como luchar tras 15 años de guerra civil”

Por ese motivo, los vecinos de esta localidad cristiana se han unido a Hizbulá, formando grupos de vigilancia para dar parte a las fuerzas de seguridad de cualquier movimiento de combatientes islamistas en la zona. Entre los aliados cristianos de la milicia chií se encuentran el Partido Social Nacionalista Sirio y el Movimiento Patriótico Libre del general Michel Aoun.

A cambio de su colaboración, las autoridades locales le han dado a Joseph una pequeña granja, que pasa casi inadvertida ante la inmensidad del paisaje. Las montañas que se divisan son el paso de entrada desde Siria al Líbano y, al no haber una frontera establecida, los contrabandistas y los grupos yihadistas cruzan inadvertidos por los controles de las autoridades libanesas.

“Tanto los combatientes del Estado Islámico como los del Frente Nusra, (filial de Al Qaeda en Siria) usan las montañas para pasar. La situación ha empeorado desde la ofensiva de Arsal. El ejército está haciendo todo lo que puede. Pero no es suficiente. Por eso les estamos ayudando”, explica Joseph.

A continuación enseña un agujero en el espejo retrovisor de su coche. “Por aquí entró metralla después de que los yihadistas lanzaran un par de cohetes desde los alto de la montaña. Los combatientes del Estado Islámico y el Frente Nusra se replegaron huyendo de la ofensiva de las fuerzas de Bashar Asad y ahora están arrinconados en estas montañas”, advierte.

Un tío y un sobrino de Joseph fueron secuestrados por combatientes yihadistas pero liberados tras un rescate

La inseguridad reina en el valle de la Bekaa y los vecinos han decidido formar sus propias patrullas ciudadanas para resguardar sus pueblos. “Protegemos el 90 por ciento de la población con nuestras patrullas. Aún así, hay zonas que quedan fuera del alcance de las unidades de patrulla y sigue habiendo incidentes de seguridad que continúan amenazando la aldea”, insiste el miliciano cristiano.

Un tío y un sobrino de Joseph fueron secuestrados hace un par de meses por combatientes yihadistas. “ Gracias a mis vecinos conseguimos pagar el rescate de 30. 000 dólares para la liberación de mi tío. Con mi sobrino tuvimos más suerte porque el jeque Mustafá Hujeiri intercedió y le liberaron gratis”, indica este miembro de la defensa civil.

El jeque radical, conocido también por el nombre de Abu Taqiye, dirige una mezquita nueva a la entrada de Arsal, y, según el Ejército, mantiene lazos con los yihadistas, por lo que ahora está buscado por las fuerzas de seguridad.

Josh Nasrala, otro voluntario de la defensa civil, es dueño de una fábrica de muebles. Hace un par de meses, relata, “unos 35 hombres armados aparecieron en el pueblo. Unos venían de Arsal y otros de Siria. Tres trabajadores sirios que estaban durmiendo en la fábrica fueron secuestrados y después de 3 días, con la ayuda de los vecinos, los liberaron sin pagar rescate. Una vez en libertad, volvieron a Siria”.

“Conozco a casi el 80 por ciento de los habitantes de Arsal. Son buena gente. Seguimos hacienda negocio con ellos. Pero en los últimos meses hemos visto como se ha deteriorado la situación”, advierte.

1 2Página siguiente

 
 

Etiquetas

, , ,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Ethel Bonet

@Qarnabit

Periodista (Alicante, 1975). Vive en Beirut.
Ha estudiado Filología Árabe en Alicante...

Milicias cristianas junto a Hizbulá
 
 

0 Comentarios

Sé el primero en dejar un comentario.

 
 

Deja un comentario