El equilibrismo de Syriza

 
Comedor social en Pireo; Grecia (Enero 2015) | ©  Daniel Iriarte

Comedor social en Pireo; Grecia (Enero 2015) | © Daniel Iriarte

Atenas | Junio 2015

“No queda otro remedio que salir de la Eurozona”. Lo dice Yorgos, un electricista jubilado al que la crisis ha arrebatado 400 euros de pensión, dejándole en mileurista. ”Queremos que nos den lo que nos han quitado,” exige. “Está claro que quien carga siempre con el peso de cualquier acuerdo es el pueblo” refunfuña este militante del Partido Comunista. Lambis, que trabajaba como empleado del municipio de Atenas, le secunda: “Quiero la ruptura con la Unión Europea”. En un estrado, el secretario general del Partido se dirige a la multitud, en la que ondean banderas del Ché Guevara.

“No podemos salir de la Eurozona. Antes que una ruptura es mejor que haya recortes, pero no para nosostros, sino de los sueldos de los ricos y de los privilegios de los diputados de Syriza,” afirma Paraskeví, una pensionista ardiente defensora de Nueva Democracia, el partido que en enero tuvo que ceder el testigo de Gobierno a la coalición de izquierdas.

“Nos hemos pasado la vida trabajando para que ahora nos bajen la pensión; no hay trabajo”

“Nos hemos pasado la vida trabajando para que ahora nos bajen la pensión; no hay trabajo, los precios suben y nuestros hijos se van al extranjero,” lamenta. “Todo lo que se ha logrado en Grecia lo ha hecho la derecha. La guerra civil demostró que nuestro país no puede ser comunista, como pretende Tsipras,” sentencia, mientras su amiga Evanyelía -juntas han hecho un camino de 10 horas de autobús desde su Serres natal- asiente con convicción.

Tanto Yorgos como Paraskeví, por extraño que parezca, participan en la misma manifestación. Convocados por los sindicatos de pensionistas, miles de jubilados se dieron cita el pasado martes en Atenas para exigirle al Gobierno que no tocase sus prestaciones. La última propuesta enviada por Atenas a sus acreedores no recorta las pensiones compensatorias, como estos exigen, pero sí que aumenta las contribuciones que se les descuentan para financiar la seguridad social. No obstante, los jubilados no se fían. En efecto, al día siguiente el Fondo Monetario Internacional volvería a insistir en la cancelación de estos complementos que reciben los pensionistas más pobres.

El Ejecutivo griego, en cualquier caso, ya no tiene apenas margen para seguir negociando: el próximo martes, día 30 de junio, expira el actual contrato de préstamo; para Atenas vence el mismo día un pago al Fondo Monetario Internacional por valor de 1.600 millones de euros.

“Esto es una continuación del viejo rescate. El Gobierno cambió, pero son las mismas políticas”

De “buen punto de partida” calificó la canciller alemana Angela Merkel la propuesta griega, que incluye medidas de ahorro por valor de 8.000 millones de euros. Algo que ha desencadenado una avalancha de recriminaciones contra Tsipras, que se enfrenta ahora a la tarea de presentar su plan de reformas bajo una luz positiva, marcando la distancia que lo separa de las exigencias de Bruselas.

La carga, subraya el Gobierno, se distribuye “de manera justa”, sin caer sobre las espaldas de los asalariados y jubilados más pobres. El objetivo para el superávit primario es “bajo”; un 1% para 2015, comparado con el 3% que había prometido el anterior Ejecutivo, en manos de una coalición entre Nueva Democracia y Pasok, el partido socialista. La carga fiscal sobre los beneficios de las empresas aumentaría significativamente. Así lo haría también el IVA, que en sectores como la restauración y los hoteles podría aumentar 10 puntos, hasta el 23%, -en lo que, según el presidente de la Asociación de Cadenas de Restauración, supondría el “beso de la muerte” para el ramo-.

“¿Cómo vamos a aceptar medidas que van a hacer nuestras vidas todavía más miserables?” pregunta Margarita, limpiadora y sindicalista, que ha acudido a otra manifestación, convocada a la misma hora por PAME, el sindicato del Partido Comunista. “Esto es una continuación del viejo rescate. El Gobierno cambió, pero son las mismas políticas. Ya nos lo esperábamos, desde que Syriza, antes de las elecciones, dijo que quería permanecer en el Euro,” espeta.

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Acerca del autor

Clara Palma Hermann
Periodista (Berlín, 1990). Tras licenciarse en Periodismo por la Universidad de Sevilla vive a caballo entre España...

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