«Cuando escribo nacionalismo saco mi revólver»

Martín Caparrós

 
Martín Caparrós (2015) | ©  Lisbeth Salas

Martín Caparrós (2015) | © Lisbeth Salas

Segovia | Octubre 2015

Paralela a su larga trayectoria literaria, Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) ha sido un atento observador de la situación del Tercer Mundo a través de su colaboración con la ONU, desarrollada entre 2005 y 2010. El ensayo El hambre (Anagrama) plasma sus conclusiones a la vez que aparece en España una nueva edición de su novela El interior (Malpaso), donde recorre su país natal. En el hotel donde se aloja con motivo del Hay Festival de Segovia, el escritor acepta hablar de hambre física y apetitos nacionalistas, sed de agua y de justicia social.

Después de recorrer el mundo muchas veces, ¿ha perdido la esperanza en la Humanidad, o se ha convencido de que somos una gran raza?

Tengo, tengo esperanza. Pero no por darle muchas vueltas al mundo y coger muchos aviones, sino por intentar leer la Historia, ya que mi formación es de historiador. Me interesa no perder mi mirada historicista, y si miras en el largo plazo caes en una especie de estúpido optimismo, por el cual vemos que el mundo es infinitamente mejor hoy que hace 2000 años.

«Por primera vez el mundo produce más comida que la que necesitan todos sus habitantes»

Se habla muy a menudo de que por fin está a nuestro alcance erradicar el hambre, que solo haría falta un poco de voluntad. ¿Es tan fácil?

En términos técnicos sí, está a nuestro alcance acabar con algo que sucedió siempre, por primera vez el mundo produce más comida que la que necesitan todos sus habitantes. Por primera vez no es un problema de falta de alimentos, sino de la forma en que estos están distribuidos. Parece poco, pero es mucho.

¿Y a quién no le interesa que se distribuyan mejor?

A todos nosotros. Comemos y vivimos de una manera que requiere una cantidad de bienes y riquezas. Vivimos de una forma que solo se puede mantener privando a otros, incluso tú y yo, que somos tan buenos. No nos damos cuenta de cómo ese proceso de concentración se da en las cosas más simples. Parece una tontería, pero un kilo de carne requiere, por ejemplo, diez kilos de cereales. Significa que cuando te comes un kilo de carne, hay diez personas que no van a comer su kilo de cereal. No hay que buscar complejidades, está en nuestra mesa todos los días.

Hay quien defiende que, peor que el hambre, será el problema de la sed. ¿Están interconectados?

«Los ricos, que ya han hecho su desarrollo sucio, dicen ahora a los pobres que no talen sus bosques»

Sí, se trata de la misma cuestión, quién se queda con los recursos. La tan anunciada guerra por el agua, como ocurre con la de los alimentos, está todo el tiempo en actividad. Hay largas temporadas en que la batalla está como ganada y no nos parece una batalla. Pero nosotros estamos ganando la batalla todos los días. Una vez más, cuesta imaginar en qué consiste eso. Creemos la batalla es que van a venir unos señores malos que se llevaran nuestro agua en tanques, pero la mayor cantidad de agua no se apropia como tal, sino como un insumo que se ha usado en cosas, cultivos por ejemplo. Esos cultivos, ¿adónde van después? Ése es el tema.

Me interesa mucho una idea suya, la consideración del ecologismo como un capricho de ricos que exigen a los pobres lo que ellos no hicieron con su propia tierra. ¿Lo sigue creyendo así?

De varias maneras, se podría argumentar algo así. Por un lado, es lo que pretenden los ricos que ya han hecho su desarrollo sucio, dicen ahora a los pobres que no talen sus bosques. Cuando recuperáramos el bosque virgen de Manhattan, entonces podríamos decirle a los otros lo que tienen que hacer… Por otro lado, toda esta moda de productos naturales, orgánicos, es algo que solo podemos hacer unos pocos. Para producir un tomate orgánico se necesitan insumos que darían lugar a quince industriales, baratos. Es una idea aristocrática, “yo puedo comer los buenos productos”, pero se trata de que comamos todos. La tierra nos puede alimentar a todos solo si aceptamos formas de producción más elegantes. No quiero decir con ello que no haya que cuidar la tierra, sino cuidarla de forma que la usemos todos.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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