Esos antisemitas tan cómicos

 

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Los antisemitas me divierten. Son tan cómicos.

Sé que mucha consideraría esta frase muy frívola, o incluso detestable, teniendo en cuenta todas las cosas terribles que han cometido los antisemitas a lo largo de los siglos, incluido el holocausto. Pero hoy día son simplemente ridículos.

Las cosas en las que creen. Las cosas que dicen. Ridículos.

Veamos por ejemplo el exalcalde de Londres, Ken Livingstone. Las cosas que dice son realmente ridículas. Incluso para un político.

Dijo, por ejemplo, que Adolf Hitler era un sionista o un admirador de los sionistas.

¿Hitler? ¿Sionista?

Algunos creen que Hitler perdió la guerra (y el dominio del mundo) a causa de su antisemitismo

Adolf Hitler odiaba de forma patológica a los judíos y todo lo que fuera judío. Su antisemitismo era, de hecho, tan central para sus creencias que se imponía a todo lo demás.

Cuando ya afrontaba la derrota militar final, aún seguía apartando trenes de las tareas militares esenciales y los destinaba a transportar a judíos a los campos de exterminio.

Algunos creen que perdió la guerra (y el dominio del mundo) a causa de su antisemitismo. Si los científicos judíos, como Albert Einstein, se hubieran quedado en Alemania, como patriotas alemanes, Hitler podría haber conseguido la bomba atómica antes que los americanos. Esto habría cambiado la historia del mundo.

Nadie sabe de dónde salía su odio a los judíos. Le caía bien el médico judío que trataba a su madre, a la que adoraba. Cuando aún albergaba el sueño de convertirse en un gran pintor, tenía un amigo judío y lo visitaba en su casa. En alguna parte de su camino se convirtió en alguien que odiaba a los judíos de forma extrema. Abundan las teorías, pero no hay aún una respuesta definitiva. Eso sí, ocurrió pronto, cuando aún vivía en Viena.

La idea de que esta persona pudiera ser, en cualquier momento, un admirador de los judíos sionistas es tan absurda que queda más allá de la imaginación.

Como muchas cosas absurdas, ésta también contiene un grano de verdad.

Antes del holocausto, los antisemitas querían echar a los judíos de Europa. La esencia del sionismo es conseguir que los judíos de todo el mundo vayan a Eretz Israel (Palestina). De manera que estos dos movimientos tan totalmente opuestos tenían algo en común.

Los antisemitas querían echar a los judíos de Europa y los sionistas, que todos fueran a Palestina

Theodor Herzl, el fundador del movimiento sionista, se dio cuenta de esto desde el principio. Fue a la Rusia zarista y antisemita para convencer a los políticos en el poder para que le ayudasen, prometiéndoles que los liberaría de sus judíos.

Con el paso del tiempo se llevaron a cabo muchos esfuerzos de este tipo. Uno poco conocido tuvo lugar en vísperas de la II Guerrra Mundial cuando el movimiento clandestino sionista Irgun (Organización Nacional Militar, con su nombre completo), concluyó un acuerdo con la cúpula antisemita del Ejército polaco. En Polonia se establecieron centros de entrenamiento militar para jóvenes judíos, con el objetivo de prepararlos para una invasión de Palestina, de manera que los judíos polacos pudieran trasladarse allí. La guerra interrumpió esta iniciativa.

Al mismo tiempo, el tristemente famoso Adolf Eichmann estaba muy ocupado en Viena, “resolviendo la cuestión judía”. Les robaba a los judíos todas sus propiedades y les permitía emigrar. Más tarde, cerca del final de la guerra, hizo una oferta absurda a los líderes sionistas en Budapest: Si los Aliados enviaban diez mil camiones a la Alemania nazi, pondría fin al exterminio de los judíos húngaros (diez mil judíos al día). Mi opinión es que esto fue en realidad parte de un esfuerzo camuflado de Heinrich Himmler para alcanzar una paz por separado con los Aliados occidentales.

La Alemania nazi firmó un acuerdo con dirigentes sionistas para transferir bienes judíos a Palestina

Después de haber sido secuestrado en Argentina y encerrado en una prisión israelí, Eichmann escribió una autobiografía fascinante en la que dice que siempre había preferido a los sionistas a los demás judíos porque representaban la sustancia biológica más positiva de los judíos.

La conexión más directa entre nazis y sionists se produjo en un momento temprano. Cuando los nazis llegaron al poder en Alemania, a inicios de 1933, los judíos norteamericanos declararon un boicot de los bienes alemanes. Los nazis respondieron con un boicot de un día de los negocios judíos en Alemania. (Lo recuerdo, porque mi padre me hizo quedarme en casa ese día).

Al mismo tiempo se firmó un tratado oficial entre la Alemania nazi y los dirigentes sionistas. Se llamaba “Transferencia” (ha’avara en hebreo). Bajo ese acuerdo, los judíos alemanes ricos tenían permiso de “transferir” parte de su dinero a Palestina en forma de bienes alemanes. Esto iba contra el boicot antialemán, pero era una gran respaldo para la economía judía en Palestina, que luchaba por sobrevivir.

Esto sigue siendo hasta hoy un capítulo histórico controvertido. Los sionistas de la derecha condenaban el acuerdo, aunque ellos mismos fueron acusados de “fascistas” por los sionistas izquierdistas que dominaban la sociedad sionista en Palestina. El acuerdo, desde luego, ayudó a la economía sionista a sobrevivir hasta que estalló la II Guerra Mundial y el enorme Ejército británico en Egipto necesitaba desesperadamente todos los productos que pudiéramos producir.

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Acerca del autor

Uri Avnery
Periodista y ex diputado israelí. Nacido en 1923 en Alemania, emigró con su familia en 1933...

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