El Ejército más moral

 

En la guerra, no obstante, ocurren cosas terribles que no tienen nada que ver con la victoria. Matar a civiles, a prisioneros y a los heridos no contribuye a la victoria. Perdonarles la vida resulta positivo para todas las partes. Si perdono las vidas de los soldados enemigos capturados y si el enemigo perdona las vidas de mis propios soldados capturados, todo el mundo sale ganando.

Por consiguiente, las reglas modernas de la guerra no son solo morales y humanitarias, sino que también son sensatas. Todas las naciones civilizadas las reconocen. Incumplirlas se considera un crimen.

Al principio, la ley que prohibía matar a los prisioneros y de los heridos se aplicaba únicamente a los soldados uniformados. Pero para las generaciones actuales, la línea divisoria entre soldados uniformados y civiles que luchan se ha vuelto cada vez más difusa. Guerrilleros, partisanos, combatientes clandestinos y terroristas, todos ellos forman parte de los distintos conflictos. El Derecho internacional se amplió para incluirlos en él.

Descubrí esta regla científica: “Los combatientes están de mi lado, los terroristas no”

(¿Cuál es la diferencia entre un terrorista y un combatiente por la libertad? Me enorgullezco de haber descubierto hace tiempo esta regla científica: “Los combatientes están de mi lado, los terroristas no”.)

Volvamos a Elor Azaria. Matar a un “terrorista” herido y neutralizado es, simple y llanamente, un crimen de guerra. Los “terroristas” heridos tienen que recibir asistencia médica. Ya no son enemigos, son solo seres humanos heridos. Exactamente igual que el oficial alemán que agonizaba en la película.

#Sarah Netanyahu, la muy impopular esposa de nuestro primer ministro, afirmó recientemente en una entrevista: “¡Creo que las Fuerzas de Defensa de Israel son el ejército más moral del mundo!”.

Únicamente citaba un artículo de fe israelí, que se repite incesantemente en todos los medios de comunicación, escuelas y discursos políticos israelíes.

Algunos podrían pensar que un “ejército moral” es un oxímoron. Los ejércitos son inmorales por naturaleza propia. Los ejércitos existen para hacer la guerra y la guerra es básicamente inmoral.

Podría uno preguntarse cómo la guerra ha sido capaz de sobrevivir durante todos estos milenios. La humanidad ha hecho enormes progresos en todos los campos, pero la guerra aún perdura. Da la sensación de que se encuentra muy arraigada en la naturaleza humana y en nuestra sociedad.

Cuando dos ciudadanos discuten, ya no tienen derecho a matarse mutuamente. Deben acudir a los tribunales y aceptar el fallo que se dicte, al basarse en un derecho aceptado por todos. El sentido común nos dice que en el caso de las naciones se debería de actuar de igual forma. Cuando dos estados mantienen una disputa, tendrían que acudir a un tribunal internacional y aceptar la sentencia dictada de manera pacífica.

¿Nos encontramos muy lejos de una realidad como esta? ¿A siglos? ¿A milenios? ¿A una eternidad?

En el siglo XVII, las guerras las llevaban a cabo mercenarios, luego fueron ejércitos profesionales

En el siglo XVII, las guerras las llevaban a cabo mercenarios, quienes luchaban por dinero. Con frecuencia, las tropas cambiaban de bando en el campo de batalla. Los soldados marchaban a la guerra buscando un botín. El saqueo de Magdeburgo durante la Guerra de los Treinta Años aún se recuerda en la historia de Alemania. Fue una orgía de saqueos, asesinatos y violaciones en aquella ciudad al oeste de Berlín.

Un siglo más tarde, las guerras las llevaron a cabo ejércitos nacionales profesionales y se volvieron algo más civilizadas. Las contiendas promovidas por Luis XVI y Federico II el Grande dejaron tranquila en su mayor parte a la población civil.

Con la llegada de la Revolución Francesa nacieron los modernos ejércitos de masas. El servicio militar obligatorio para todos se convirtió en una norma y aún hoy en día sigue vigente en Israel y en muchos otros países.

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Acerca del autor

Uri Avnery
Periodista y ex diputado israelí. Nacido en 1923 en Alemania, emigró con su familia en 1933...

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