«No necesitamos un islam moderado sino un islam valiente»

Wassyla Tamzali

 

Pasemos a Marruecos: un partido islamista en el poder, pero sin imponer islamismo.

En Marruecos no hay confrontación real, no hay un juego abierto. Invitaron a los islamistas al poder y les dan pequeñas cosas. Cuando un ministro, como pasa en Marruecos, dice cosas horribles sobre las mujeres, eso sale en televisión. Así ¿cómo se puede hacer un trabajo feminista?

El poder siempre parece arreglarse con los islamistas.

Sí. Nasser hizo lo mismo, Sadat hizo lo mismo…

¿Nasser también?

Sí, es él quien empezó, todos han hecho lo mismo. Ben Ali no pudo porque en el plano internacional estaba ahí para defender oficialmente a las mujeres. Pero en los últimos tiempos, su yerno [Mohamed Sakhr El Materi] abrió una radio islamista [Zitouna], un banco islamista… en la última época de su vida se convirtió en islamista.

Volvemos a las mujeres… ¿es el contrapunto siempre?

«Las mujeres han sido moneda de cambio entre los movimientos islamistas y el poder militar»

Lo que me interesa es ver cómo las mujeres han sido moneda de cambio entre los movimientos islamistas y el poder militar, el poder de facto.

Entre los islamistas también hay muchas mujeres.

No todas las mujeres son feministas. Entre los partidos fascistas hay muchos hombres. No te rías.

No me río. Pero hablamos de mujeres frente a islamistas, un grupo que también incluye a mujeres.

Cuando los demócratas toman el poder, lo toman contra hombres que están contra la democracia. Y no está bien ¿no? Imponer la democracia a hombres que no la quieren. Y querer imponer la igualdad a mujeres que no la quieren, no está bien ¿verdad?

No he dicho nada de eso.

¿Crees que en España todas las mujeres son feministas? No me gusta nada cuando discuto de feminismo que me saquen a las mujeres que llevan el velo y están contra el feminismo. Claro que están contra el feminismo. Pero no tienen ningún derecho sobre mis derechos. Siempre que se trate de mujeres, se contrapone a las mujeres que no quieren el feminismo con las mujeres feministas. Cuando se habla de democracia, jamás se contrapone a los hombres que no quieren la democracia a los hombres que sí la quieren.

¿Por qué tenemos esos reflejos en el debate?

Cuando se habla de mujeres siempre hay un pensamiento subconsciente, que hay una igualdad de derechos entre las mujeres que no quieren la igualdad y las mujeres que sí quieren la igualdad. Es una cuestión de convicciones. Si consideras que hay una igualdad entre las mujeres que no quieren igualdad y las que sí la quieren, no estoy de acuerdo contigo. Hablamos de igualdad y libertad. No es la igualdad sola o la libertad sola, sino ambas, eso es el principio filosófico.

Se traduce a la práctica como…

«No quiero un referéndum que pregunte a la gente: queréis ser esclavos o queréis ser libres?»

Si una sociedad instaura un principio de igualdad y libertad, yo como individuo, en mis relaciones con un hombre, con un niño, con mi familia… tengo derechos, tengo igualdad, aunque no la imponga a mi marido, y si él no la quiere en casa, puedo querer más a mi marido que mi igualdad, vale, pero no se puede poner en tela de juicio el principio de igualdad por comportamientos así. Lo que debemos hacer es instaurar un sistema que permita en todo momento a un individuo elegir, libremente, la igualdad.

La libertad individual es el lema de activistas de Marruecos que luchan, por ejemplo, por el derecho de la apostasía.

Se llama libertad de conciencia.

Si hiciéramos una encuesta, seguramente un gran sector se pronunciaría contra esa libertad de elegir. ¿Qué se hace con esto?

No puedo responder a eso, no quiero un referéndum sobre la libertad, no quiero un referéndum que pregunte a la gente: queréis ser esclavos o queréis ser libres? Eso no significa nada.

Es decir que necesitamos leyes que protegen esta libertad, con independencia de cuánta gente la quiere.

«Si en un país el Corán te da más derechos que el país ¡estás con el Corán!»

Cuanto más débil sea una mujer en la sociedad, más necesidad tiene de una ley que proteja su libertad y su igualdad. Luego puede elegir su comportamiento personal y vivir como quiere, pero necesita la ley. La mujer es el ser más frágil en la sociedad, y es muy fragilizada en la sociedad tradicional arabomusulmana. Porque la matriz de base, que es el Corán, la religión, es un conjunto de leyes morales. En su formalismo y su detalle son leyes injustas con las mujeres: la herencia, la poligamia, el divorcio, la tutela de los hijos… Añádele las leyes sociales económicas, que hacen que las mujeres ganen menos dinero y tengan menos oficios.

En los países musulmanes también hay quien busca protección en el propio Corán.

¿Por qué las mujeres veladas van con los islamistas? Porque les dan seguridad. En Argelia hay muchas mujeres en los movimientos islamistas. Si en un país el Corán te da más derechos que el país ¡estás con el Corán! Si la moral religiosa representa una manera de protegerse, estás a favor de la moral religiosa. En una situación catastrófica… Las mujeres islamistas, al principio, han encontrado en el islam derechos, se han visto respetadas. La sociedad argelina es peor que el islam. Es peor. Y dicen: Debes respetarme. Está en el Corán.

¿Y a dónde lleva eso?

¡No lleva a ninguna parte! Es lo que digo a las chicas jóvenes que se ponen el velo para poder salir a la calle. Vale, os veláis para poder salir, pero ¿para ir a dónde?

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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Wassyla Tamzali
 
 
 
 

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