«No necesitamos un islam moderado sino un islam valiente»

Wassyla Tamzali

 

Parece una forma de adaptarse en lugar de rebelarse. ¿No valen los pequeños avances?

Sé que la ley reformadora que hace avanzar las cosas en pequeños pasos es muy importante, pero llega un momento en el hay que dar un salto, y si no se da el salto, no se llega a ninguna parte. El nivel de educación de las mujeres de Arabia Saudí es muy elevado. Su nivel económico es altísimo. Son mujeres empresarias, ricas. ¿Tienen lo que quieren? ¿Hay ahí un modelo que nos echa una mano, para que hagamos como ellas? No. No es el modelo que yo eligiría.

Usted no, desde luego. Imagino que las demás magrebíes tampoco.

«Hizo falta la ruptura, la revolución contra la Iglesia, para que pudiera haber feministas católicas»

Yo personalmente… ¿a mí qué me importa el derecho musulmán? Soy una mujer fuerte, privilegiada, tengo medios de defenderme… No me hace falta que me respalde la ley. Pero incluso las burguesas que están, por decirlo así, tranquilas, a las que mantiene su marido, contentas de no tener que responsabilizarse – habrás conocido a algunas en tu vida – , el día que el marido se divorcia y las pone en la calle, empiezan a interesarse por sus derechos. El día que las echan de la casa porque el marido acaba de morir y viene el hijo mayor del marido, que no es su hijo, y dice que la casa es mía, fuera de aquí… todo eso son cuestiones de derecho y de igualdad.

¿Y no se puede trabajar desde dentro de ese modelo religioso, reformando las normas, como piden algunas?

El modelo religioso no ha podido acompañar a las mujeres en ningún país del mundo hasta el final de la idea de la independencia y la igualdad. Hizo falta la ruptura, la revolución contra la Iglesia, para que la Iglesia se abra y que pueda haber feministas católicas. Porque el trabajo lo habían hecho las otras. La Iglesia católica, si tu la dejas hacer, querrá recuperar todo. Son los movimientos feministas los que han frenado a la Iglesia católica, no son las feministas católicas sino las feministas laicas. Y hoy se puede ser católica y feminista, sin problema. Porque las laicas llevan el combate.

¿No nos vale, pues, el ‘islam moderado’?

No necesitamos un islam moderado sino un islam valiente. Las mujeres y hombres que se quieren identificar como musulmanes – yo no: no quiero identificarme como musulmana aunque sea de familia musulmana, yo soy argelina ¿vale? – deben hacer un trabajo. La libertad no es elegir entre el velo y no llevar velo sino elegir algo distinto. Si eres musulmán, si llegas a la religión por tu libertad de conciencia no es lo mismo que si es porque tu padre es musulmán y tú respetas, tú obedeces al islam.

¿Por dónde se empieza?

«La libertad no es elegir entre el velo y no llevar velo sino elegir algo distinto»

Lo que debemos hacer es reemplazar lo que se oye decir a derecha e izquierda, que si se aplica bien el Corán, todo irá bien. Porque eso es lo que se oye. Conozco todos los discursos, llevo cuarenta años trabajando sobre mujeres.

Cuarenta años… Cuando empezó, el feminismo aún era laico en todo el Magreb ¿no?

El movimiento feminista al que pertenezco nació en los años setenta, en Túnez, Argelia y Marruecos, casi a la vez, y muy ligado a los partidos marxistas y trotskistas, aunque en Túnez era menos comunista. Este movimiento feminista, que llamamos laico, plantea que la libertad de libertad y la igualdad no se necesitan justificar. Somos seres humanos y por lo tanto libres e iguales. Es nuestra filosofía. Luego decimos: pero estamos en Marruecos, en Argelia, en Túnez. No nos reunimos para un pensamiento feminista intelectual, sino para hacer un trabajo frente a los poderes públicos y la sociedad civil. ¿Qué son nuestros argumentos? Si vas y dices, yo soy libre, eso lo puedes comprender tú, pero si voy a ver al presidente de mi república, no lo entenderá. Si a una mujer en una ONG de base le digo que mujeres y hombres nacen libres e iguales, me dirá que no. Hará falta que encuentre otro camino para llegar a ella.

¿Qué camino eligieron?

«Dejamos nuestro universalismo, trabajamos con lo religioso y no alcanzamos ningún resultado»

Dejamos de lado nuestro universalismo y buscamos dos vías. Uno, el camino de la religión, intentando encontrar elementos feministas dentro del Corán, y dos, el camino social, es decir, poner el foco sobre el trabajo y la condición de las mujeres, para mostrar lo injustas que son. Y llegar de ahí a la conclusión de que hombre y mujer son libres e iguales. Trabajamos con lingüistas, expertos en el islam, historiadores, psicólogos, grandes pensadores, con Mohammed Arkoun, Mohamed Chafik, Latifa Lakhdar, Sana ben Achour… Con notarios, personas que solo hablaban árabe, jeques… Trabajamos sobre el pensamiento religioso para convertirlo en un instrumento de trabajo, no una demostración gratuita, para llegar a convencer a hombres y mujeres, a los intelectuales islamistas, al señor de la calle que diga ‘Somos musulmanes’.. Hicimos un enorme trabajo. Y no alcanzamos ningún resultado.

¿No?

Convencimos a una pequeña parte de la clase política. Una de las primeras reformas que se hizo en el mundo árabe era la de Sadam Husein, que reformó el divorcio, obviamente antes de la Guerra del Golfo. La señora Sadat hizo otra reforma del divorcio. Pero eran reformas superficiales. Tras la primera Guerra del Golfo ¿qué hizo Sadam Husein? Reunió a todos los muftíes y anuló la ley. También la ley de Sadat se anuló para alegrar a los islamistas.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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Wassyla Tamzali
 
 
 
 

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