«Tener una patria no exige tener una nación»

Mauricio Wiesenthal

 

Stefan Zweig, como judío, ¿intuye ahí los otros problemas que sobrevendrán?

Fue el fanatismo europeo de las nacionalidades el que llevó a decir que los judíos no eran alemanes

Fue el fanatismo europeo de las nacionalidades el que llevó a decir que los judíos no eran alemanes. Eso les obliga a buscar una nación propia, y no seré yo quien le niegue a Israel el derecho a tenerla. Porque si no cualquier judío, con razón, me diría: “Es usted un gran cretino, porque está usted defendiendo la ingenuidad de nuestro derecho a tener una patria sin tener una nación con fronteras y murallas”. Esto es terrible. Que en Europa no veamos hoy que tenemos esos problemas, que si empezamos a decirle a los que viven en nuestro territorio usted no es de aquí, si le negamos a tener su patria dentro de nuestro territorio… El día que al vecino lo expulsas del tercero has creado una violencia enorme. Creas una confusión terrorífica que puedes conducir a cualquier brutalidad: una, desde luego, es el dolor de unos seres que son leales al lugar donde han nacido, porque para ser leal basta con cumplir las leyes. Pero con una patria que sea generosa, eso debe evitarse. Por eso me parece ridículo que se quiera volver a crear un Estado, unas embajadas. Habrá que crear un ejército o apuntarse a uno que venga a defenderte. Te metes en un lío enorme por el deseo de unos cuantos de que la idea de patria y nación vayan unidas… Cuando no ha habido una persecución ni un holocausto. Claro, esa es la coartada de Israel: cuando a un pueblo se le ha exterminado, responde: “Oiga, no me cuente más historias, que yo me voy a montar también mi gallinero”.

Ya que lo menciona, hábleme del judaísmo de Rilke, al parecer conflictivo…

«Rilke se va a vivir a Alemania pero mantiene prejuicios como el del antisemitismo»

Claro, porque nacía precisamente en ese mundo conflictivo de las nacionalidades. Y Praga era un lugar donde alemanes, checos y judíos vivían en, digámoslo así, continua desconfianza. A ratos, algaradas violentas. A los judíos se les consideraba amigos de los alemanes, porque aprendían la lengua alemana, porque tenían clara esa idea de Zweig de que sería en Alemania donde encontrarían la Ilustración y el progreso. Así fueron posibles Einstein, Freud, Zweig o Rilke. Los checos tenían su propia cultura, más o menos oscurecida, pero esto no es criticable, porque un músico como [Bedřich] Smetana hizo sus primeros libretos en alemán aunque luego se convirtiera en el músico nacional checo… Quiero decir que siempre tenían la desconfianza de los austríacos, que los tenían invadidos dentro de su territorio, y eso daba pie a una sociedad invivible. Y Rilke, en ese caso, se va a vivir a Alemania pero mantiene muchos prejuicios, entre ellos el del antisemitismo. Su abuelo tuvo que convertirse en la Austria de Francisco José –tolerante, pues dijo: “Que nadie toque a ni un judío en mi reino”–, la madre nace ya cristiana –a nadie hay que preguntarle desde cuándo, no volvamos a la Inquisición–, incluso con ciertos detalles de mojigatería propios de quien no quiere ser sospechosa: está a las 12 en punto en misa, en primera fila, y con los tacones para que todo el mundo vea que ha ido a comulgar. Por eso él guarda a su madre ese rencor, le dice: “Tú eres falsa, guardas una falsedad profunda en el fondo de tu alma”. Él la guarda también, se hace proteger por la clase del Ancien Régime, que he alabado en su internacionalidad, en su cultura; pero al mismo tiempo se hace amigo de la aristocracia más reaccionaria, que no había llegado allí por valores de cultura, sino por ser amante del rey o del príncipe, o a través de la violencia y la usurpación de las tierras. Él se hace proteger también por ellos, que tenían todos los prejuicios antisemitas y clasistas.

En su libro señala que Rilke tenía ideas bastante erróneas sobre el islam y Mahoma. Sentía atracción por una parte, por otra estaba mal informado…

Era un turista dentro de ese mundo. El islam tiene una palabra fundamental que no podemos olvidar si queremos ser respetuosos con él… Y no hablo de unos Estados que se arrogan el hecho de ser más mojigatos que nadie, sino de una religión que unió a unos pueblos, que les dio una conciencia, un ideal de vida, y que se basa fundamentalmente en la fe, el islam es eso. Es por eso que nos llama la atención a los que venimos del mundo cristiano cómo fundamentan la vida en la fe. Y la fe no es mala en sí, tan fantástica puede ser la razón como la fe. Los grandes fanatismos de Lenin o de Stalin, que no era precisamente un emotivo de fe, sino un nacionalista, como Hitler, o Mussolini, otro sinvergüenza igual… Hoy nos quieren plantear un mundo en el que todo lo que se debe al sentimiento, la emoción, el viejo mundo femenino, es peligroso. Vuelven a ser las brujas. Existe otro mundo, el del racionalismo, donde te coge un abogado de esos y que dios te libre, porque te zumba en dos minutos. Eso es a lo que yo intento dar la vuelta para pensar, sin dogmatizar.

Página anterior 1 2 3 4Página siguiente

 
 

Etiquetas

, , ,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Mauricio Wiesenthal
 
 

0 Comentarios

Sé el primero en dejar un comentario.

 
 

Deja un comentario