Un curioso hogar nacional

 

Incluso para David Ben-Gurion, uno de los primeros sionistas, la idea de que un líder sionista americano continuara viviendo en los Estados Unidos era una abominación. A sus compañeros les costó convencerlo de que era una mala política decirle eso a los judíos estadounidenses cuando necesitas su dinero.
Ben-Gurion ciertamente no hubiera aceptado una definición que hubiese convertido Israel – ¡su Israel! – en el Estado de estos judíos, y convertirlos en casi ciudadanos del Estado nacional judío. Dios (en quien él no creía) no lo quiera.

¿Qué pasa con los judíos laicos en Israel?

Bueno, la primera pregunta es si hay realmente judíos “laicos” en Israel.

Todos los judíos que crecieron en Israel son productos del sistema educativo judío, basado en la Biblia. Esto crea en sus mentes una serie de certezas ideológicas que no se pueden erradicar.

El pueblo de Israel nació en una conversación entre Dios y Abraham en un lugar situado en el Iraq de hoy. Esto es evidentemente una leyenda, como la mayor parte de la Biblia hebrea, incluyendo los antepasados, el éxodo y los reinos de David y Salomón. (Su existencia ha sido desmentida, entre otras cosas, debido a su total ausencia en la voluminosa correspondencia de los gobernantes y espías egipcios en la tierra de Canaán).

Cada niño judío en Israel lleva la Biblia grabada en su conciencia: cree que los judíos son únicos

Pero la evidencia histórica no importa aquí. El hecho es que cada niño judío en Israel lleva la Biblia profundamente grabada en su conciencia. Significado: los judíos son especiales. Los judíos son únicos. Es “ellos” y “nosotros”. El mundo entero contra nosotros.

Mi amigo Reuven Wimmen me ha enviado una lista de las creencias básicas del israelí “laico” medio. Dice así:

1. No observa el Shabbat. Usa su coche, compra, viaja y va a la playa en el día sagrado.
2. Pero cree en Dios.
3. No come kosher pero prefiere los restaurantes kosher.
4. Va al menos una vez al año, en Yom Kippur, a la sinagoga.
5. Se casa y se divorcia en el rabinato.
6. No le gustan mucho los árabes.
7. No quiere que lo identifiquen como un izquierdista pero no vota a la derecha.
8. No está a favor de la separación entre estado y religión.
9. Ha servido en el ejército, ama el ejército y está orgulloso del Estado.
10. Está a favor del concepto “Dos Estados para Dos Pueblos”, siempre y cuando esto no afecte a los asentamientos.
11. No acude a las manifestaciones ni a otras actividades políticas.

Dado que es así, no se pueden esperar protestas reales en contra del proyecto de ley. Nos llamaremos a nosotros mismos el Estado nación del pueblo judío. Aleluya. (Para los que no lo sepan: Aleluya es la palabra hebrea para “alabado sea Dios”).

¿Qué pasa con los cerca de dos millones de árabes que son ciudadanos del Estado nacional del pueblo judío?

Los árabes de Israel seguirán siendo -de momento- ciudadanos de un Estado que pertenece a otro pueblo

Hasta ahora, ningún miembro de la Knesset hambriento de atención ha elaborado aún un proyecto de ley para quitarles su ciudadanía.

Así que seguirán siendo ciudadanos del Estado, el cual pertenece a otro pueblo. De momento.

Tendremos un Estado nacional para el pueblo judío, en el que la mayoría de los judíos del mundo no son ciudadanos y en el que dos millones de árabes no judíos serán ciudadanos; en cuya “capital eterna”, Jerusalén, viven unos cientos de miles de habitantes árabes que no son ciudadanos, que ocupa militarmente Cisjordania con unos 22,5 millones de árabes y que indirectamente controla las vidas de otros dos millones de árabes en la franja de Gaza.

En total, ahora viven en la histórica Palestina unos 7 millones de judíos y unos 7 millones de árabes.
Un curioso hogar nacional.

 

© Uri Avnery  | Publicado en Gush Shalom | 13 Mayo 2017 | Traducción del inglés: Miriam Reinoso

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Acerca del autor

Uri Avnery
Periodista y ex diputado israelí. Nacido en 1923 en Alemania, emigró con su familia en 1933...

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