Un asunto de familia

 

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Sharjah | Febrero 2012

 

Los hablantes de árabe en toda la Península Arábiga están unidos por un vínculo común, que se extiende hasta el Norte de África y Sudán, quizá solo superado en importancia por la religión y la lengua. En los museos del Golfo se exhiben orgullosos mapas familiares que ilustran los árboles genealógicos de los miembros de la clase gobernante y señalan por medio de líneas y fotos las relaciones entre ellos desde siglos pasados hasta el actual regente.

En las oficinas de las instituciones financieras más importantes de Dubái y Bahréin pueden observarse enormes mapas que muestran con todo detalle las afiliaciones maritales, políticas y comerciales entre miembros prominentes de las familias gobernantes. En la Arabia actual el tribalismo goza de un excelente estado de salud. En el presente artículo destacaré ciertos sucesos recientes que ilustran cómo los que ostentan el poder en el Golfo Pérsico y Arabia Saudí se sirven del tribalismo y cómo a veces este se utiliza en su contra.

El tribalismo será televisado

El antiquísimo fenómeno de la diplomacia tribal aún se manifiesta hoy en día, tanto en el mundo árabe moderno de los canales de televisión por satélite como en la definición de la política entre los estados vecinos del Golfo. En el verano de 2010, por ejemplo, el popular portal de noticias de propiedad saudí Elaph publicó un artículo acerca de lo que consideraba intentos del emir de Qatar, el jeque Hamad Bin Khalifa Al Thani por “restaurar la gloria de su antepasado”. Dicho antepasado, Al Qa’qa’ ibn ‘Amr al Tamimi, es un legendario guerrero árabe que contribuyó a la expansión del islam por el Levante mediterráneo, del cual se trazaba un heroico retrato en una telenovela de ramadán de treinta y dos episodios de duración. Al parecer, el emir, cuyo hijo menor también se llama Al Qa’qa’, aportó ocho millones de dólares a esta importante producción televisiva.

Una telenovela sobre conflictos tribales entre 1750 y 1830 se canceló tras la queja de tribus saudíes

Elaph citaba al comentarista saudí Abdullah al-Shammari, para el cual existen motivos ocultos en la financiación de la serie. “Todo el mundo sabe que, a diferencia de los Shammar, los ‘Anaza y otras tribus, los Bani Tamim carecen de cabeza visible. Por eso Al Thani, jeque de Qatar, pretende aprovechar esta circunstancia para hacerse con el liderazgo de la tribu, especialmente porque es mayor y está más extendida que otras”. Su argumento consistía en que como los Bani Tamim, que provienen de la zona central de Najd en Arabia Saudí y cuyos miembros incluyen a los al Thani de Qatar, no tienen líder, el cargo está disponible.

No ha sido esta la única ocasión en que la política tribal se ha asomado a la pequeña pantalla. En 2008, una telenovela sobre los conflictos de la tribu al Awaji entre 1750 y 1830, producida por la televisión de Abu Dabi con un presupuesto de 2,5 millones de dólares, fue retirada de la programación tras suscitar las quejas de varias influyentes tribus saudíes. El rotativo The National informó también de la súbita cancelación de otra telenovela llamada Finjan al-Dam cuyo argumento trataba sobre los conflictos tribales del siglo XIX, que la cadena saudí Middle East Broadcasting Corporation (MBC) iba a emitir, apenas una semana antes.

Por su parte, el emirato de Abu Dabi se granjeó el cariño de millones de personas en la Península Arábiga gracias al concurso ‘El poeta de los millones’, que premiaba a los virtuosos del estilo nabatí de poesía beduina. Este popular programa de televisión contribuía a la conservación del vocabulario y los dialectos tribales de forma considerada respetuosa con la cultura y tradiciones de las tribus, si bien cierto número de participantes femeninas recibieron presiones e incluso amenazas de muerte.

‘Anaza connection’

Hoy en día las dinastías reinantes en Arabia Saudí, Bahréin y Kuwait pertenecen a la tribu ‘Anaza de Arabia central, una de las más antiguas y extensas. Su linaje se remonta a los compañeros del profeta Mahoma y sus miembros habitan no solo en Arabia Saudí sino también en países no árabes como Irán y Turquía.

En 1891, la tribu dominante, los Al Rashid de Hai’l, obligó a la familia de Abdul Aziz Ibn Saud, fundador de la actual Arabia Saudí, a exiliarse a Kuwait, donde gobernaban sus primos de la tribu ‘Anaza. Abdul Aziz, que por entonces tenía solo quince años, vivió allí durante once años antes de conducir a sus fuerzas de vuelta a Riad y reconquistarla de manos de los Al Rashid en una sangrienta batalla. Cuando casi exactamente un siglo después el ejército de Saddam Hussein invadía Kuwait, los Al Saud devolvieron el favor ofreciendo refugio a la familia real kuwaití mientras duró la ocupación iraquí.

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Acerca del autor

Sultan Sooud Al-Qassemi
Columnista (Emiratos Árabes Unidos, 1978). Colabora con numerosos medios anglófonos de países árabes, tanto emiratíes como...

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