Siriacos: fe en la revolución

 

Usted habla de “revolución”. ¿A qué se refiere?

¿Cuántas democracias hay en Oriente Medio? En Occidente seguimos diciendo que esta gente es incapaz de formular su propio modelo de democracia, y resulta que es falso. Lo que no entendemos es que es imposible exportar por la fuerza una democracia de corte occidental que encaje como un guante. Una de las cosas que realmente he comprendido desde que estoy aquí es la diversidad de la región, y cómo las comunidades han sido cercenadas por las fronteras artificiales del imperialismo, creando países casi ingobernables. Ahora resulta que alguien sale a la superficie con un modelo de democracia autóctono, el confederalismo democrático, que respeta la diversidad de la región y entiende su historia, algo que los norteamericanos nunca consiguieron. Realmente creo que Oriente Medio esperaba una revolución como ésta.

Alguien lo puede ver como una “kurdificación” del noreste de Siria. ¿Es así?

Las comunidades locales nunca han experimentado antes la democracia y, a medida que descubren lo que los kurdos han estado desarrollando durante todo este tiempo, la sintonía es mayor. La revolución también significa ser educado de una manera completamente diferente en una región tan conservadora como ésta, o arrancar el poder al Estado y dárselo al pueblo en una parte del mundo donde los reyes han sido sucedidos por dictaduras, o viceversa. Esto hace que la revolución de Rojava no sea única para la región, sino también para el mundo entero. En Gran Bretaña discutimos durante décadas si las mujeres debían estar o no en la línea de frente, mientras que las mujeres han estado luchando en el movimiento deliberación kurdo desde hace más de 30 años. Le podría dar miles de ejemplos como éste.

Usted habla de los derechos de los siriacos pero la unidad militar en la que combate no representa a todos los miembros de esta comunidad. Muchos siguen apoyando a Asad.

Mi motivación para sumarme al MFS responde a una reivindicación de la diversidad de la región. Yo no soy religioso. A los cristianos se les permitió vivir en Siria; se les permitió ir a la iglesia y abrir sus tiendas siempre y cuando no pidieran nada más. Al igual que sucedió con los kurdos, no podían reivindicar ni su lengua ni sus derechos como pueblo no árabe. Pero no podemos olvidar que, durante los últimos años, en Siria sólo se pensaba que las cosas irían a peor ante el azote islamista. Muchos siriacos todavía buscan seguridad en el régimen sin plantearse siquiera que un futuro mejor es posible. Solo hay que ser ambicioso.

¿Cómo ve ese futuro a corto plazo?

Me gustaría ver un acuerdo de paz entre Asad y el SDF y también quiero que los turcos se retiren de Siria. El país podría quedar dividido en dos: una bajo control de Damasco y la otra del SDF, que debería convertirse en la oposición política del régimen. Assad es un dictador pero no es tonto y creo que está dispuesto a negociar con el SDF. Quiero ver el fin de la guerra civil, y también este proyecto como un modelo para el resto de la región. Derrotaremos al Daesh, pero también espero que la revolución se extienda a través de Siria y más allá.

¿Hasta cuándo se quedará?

Es cierto que cuando vine aquí quería luchar contra el Daesh pero, a día de hoy, me considero más un observador que un soldado. El Medio Oriente es un semillero para la revolución y quiero ver dónde acaba esto. [/box]

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Acerca del autor

Karlos Zurutuza
Periodista (Donostia, 1971). Ha trabajado en Iraq, Irán, Afganistán, Kurdistán, Siria, Pakistán y Libia, entre otros...

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