«ETA tenía un trato reverencial con la Iglesia Católica»

Jon Juaristi

 

Si su admirado Gabriel Aresti levantara la cabeza, ¿qué escribiría hoy?

No entendería nada. Aresti era un hombre de posguerra. Era comunista, admirador de Blas de Otero, estaba muy metido en ese vasquismo de posguerra, que nada tiene que ver con el actual. Despertar ahora, en el País Vasco de la nueva cocina y la cultura de la intrascendencia y la frivolidad, no sé qué le parecería. No entendería nada, supongo.

Usted se convirtió al judaísmo hace 15 años. ¿Por qué se asocia tan a menudo antisemitismo y antisionismo?

«Creo que lo que hay en el espectro del antisionismo es judeofobia de distintos tipos»

A mí no me gusta hablar de antisemitismo, prefiero judeofobia. El antisemitismo marca una determinada judeofobia del XIX a la segunda mitad del XX. Lo que hay ahora es diferente. Creo que en el antisionismo hay elementos de judeofobia, incluso de autofobia por parte de muchos judíos antisionistas, pero supongo que eso lo da una cierta estructura ideológica. Muchos israelíes en este momento se consideran post-sionistas, ni siquiera sionistas. El asunto es complicado, pero creo que lo que hay en el espectro del antisionismo es judeofobia de distintos tipos.

¿Eso condena a los agnósticos a ser judeófobos, en tanto no se cree en un dios que hace 3.000 años concediera un territorio al pueblo elegido?

Lo que pasa es que el judaísmo nunca ha sido teocéntrico. Ha sido más bien una religión nomecéntrica, no es ese dios que entrega la tierra, entrega la ley. El sionismo en su origen tenía poco de religioso, es un fenómeno muy tardío. Aparece tras la II Guerra Mundial como una interpretación tanto integrista y fundamentalista, desde el sector más ultrarreligioso, que ve en el Holocausto la gran catástrofe anunciada. Esos son los que han puesto en vigencia todos estos mitos, la Alianza de Dios con Abraham para entregarle la tierra entre el Nilo y el Eúfrates… Son gente peligrosa.

¿Es partidario de que los judíos estén reunidos en Israel, en lugar de ser libres para vivir donde les plazca?

Yo soy un judío diaspórico, para empezar. Esta idea de los judíos como pueblo, no me acaba de convencer. Son otra cosa, una religión en su origen y luego una cultura secularizada, marcada por esa religión.

No tiene, pues, una idea genética del judaísmo…

Para nada.

¿Por qué el mercado español reserva tan poco espacio a la literatura en ladino, que la hay?

«Esta idea de los judíos como pueblo no me acaba de convencer»

Fundamentalmente es una literatura oral. Lo que conocen los españoles de la literatura en judeoespañol es a través de discos, interpretaciones, canciones, romances sefardíes, etc. Gran parte de la literatura oral ha sido editada en colecciones o ediciones académicas, como las de Hassan y Romero, interesantísimo todo, pero que fuera del ámbito académico no se conocen demasiado. No ha tenido esa dimensión de la literatura de masas, de alta calidad, como han tenido muchos autores asquenazíes, o autores judíos que han escrito en inglés o en castellano normativo.

¿Son como el lince ibérico de las lenguas?

Es una literatura cooptada, como la vasca. Está subvencionada, también como el yiddish en Israel. Son literaturas residuales, que no tienen demasiado público. Lo sabía Behavis Singer, que no era para un público de masas, pero si se traduce al inglés, sí. Eso, traducir inmediatamente, se hace a menudo también en euskera.

Fue director del Cervantes. ¿Conseguiremos la respetabilidad del español como gran lengua mundial, como la tiene el francés?

Hay camino que recorrer, y no sé si el Cervantes va a ser el factor fundamental. El español tiene una ventaja, la relativa unidad de la lengua. Ha habido una escasa fragmentación, al contrario que el francés o el inglés, o más acusadamente incluso el portugués: los brasileños tienen que ver las películas portuguesas con subtítulo. Se aprende pronto, no tiene excesiva complejidad fonética. Mi hijo mayor es profesor en una universidad de Hong Kong, dice que no importa qué tipo de español se imparta. Cada cual enseña su español, mexicanos, españoles… No hay las diferencias que ves entre el cantonés y el sichuanés. Es una lengua mucho más unida.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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