El imperio económico de los militares

 

El resultado fue una dramática caída del turismo y de los ingresos del país. En 2016, acuciado por la creciente crisis económica, el Gobierno egipcio se vio forzado a pedir un préstamo de 12.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional. Fue concedido en noviembre pasado a cambio de varias “urgentes reformas” como la liberalización del cambio de la moneda local o el recorte en los subsidios. Desde entonces, la libra egipcia se ha desplomado hasta perder el 60% de su valor, mientras la inflación alcanzó hasta el 34% en su pico más alto. Hoy día, se ha estabilizado en torno al 14,4%.

El Ejército recibió licencia del gobierno para fundar una compañía farmacéutica

El recorte de los subsidios a la gasolina, pero también al agua y otros servicios públicos, ha afectado especialmente a las clases más pobres del país, donde el 30% de la población viven por debajo del umbral de la pobreza. El precio de los carburantes, muy subvencionados, ha llegado a aumentar en un 80%, mientras que en varias ocasiones se han intentado cancelar los subsidios al pan y el azúcar, medidas que el Ejecutivo tuvo que cancelar ante el descontento generalizado.

Pero hubo más consecuencias. Las farmacias se quedaban sin medicidas por los altos costes de importación y decenas de madres salían a protestar por la subida de los precios de la leche preparada para bebés. Una vez más fue el Ejército el que se llevó los réditos: recibió licencia del gobierno para fundar una compañía farmacéutica y accedió a suministrar la leche preparada y otros productos subvencionados, “para evitar el monopolio de empresas” y como “deber nacional”.

Al mismo tiempo, Sisi ha lanzado varios “megaproyectos”, desde la ampliación en tiempo récord del Canal de Suez (que no ha dado el aumento de ingresos prometido, en parte por la desaceleración general del comercio internacional) al acuerdo millonario para la construcción de una planta nuclear rusa en la costa mediterránea, pasando por la construcción de megaciudades en el desierto como una nueva capital administrativa al este de El Cairo por un monto de 45.000 millones de dólares.

Con todo, las cifras macroeconómicas, excepto el desempleo, empiezan a reponerse: entre enero y septiembre de 2017, 5,9 millones de turistas visitaron egipto, un aumento del 55% del mismo periodo en 2016, cuando sólo 3,8 millones se acercaron al país de los faraones y pirámides. Aunque muy lejos todavía de las cifras previas a la revolución de 2011, cuando visitaron el país 14,7 millones de extranjeros (2010).el PIB creció el año pasado un 5,3%, comparado con el crecimiento del 2,1 de 2012/2013, según datos del Banco Central egipcio. Pero nadie sabe cuánto de esto dinero está, en última instancia, bajo el control de los militares.

“Las fuerzas armadas de Egipto expandieron su posición privilegiada en la economía del país bajo el presidente Sisi, han tomado el control total del sistema político y no están bajo ningún escrutinio significativo”, concluye el informe de Transparencia Internacional.

Anuar Sadat

«Si no estás con Sisi, estás contra Egipto»

Anwar Sadat | Cedida por oficina de campaña

Anuar Sadat, sobrino y tocayo del tercer presidente de Egipto, asesinado en 1981, era uno de los primeros candidatos a las elecciones presidenciales de marzo pero retiró su candidatura por el clima de “miedo e intimidación” contra su campaña. Recibe a este medio en su despacho en el barrio cairota de Heliópolis, con el dedo limpio de tinta, muestra de que todavía no se ha acercado a un colegio electoral.”No iré a votar. No quisimos ser parte de este teatro”, explica.

¿Por qué el presidente egipcio tiene miedo de la participación política?

Tiene una prioridad, que es luchar contra el terrorismo, y hay que concentrarse en ello y no hablar de derechos humanos. Y luego todas estas teorías conspiratorias de que hay países que quieren ver a Egipto como un Estado fallido, como Siria, Iraq… La situación se ha polarizado: si no estás con Sisi, estás contra Egipto. Y sí, nosotros estamos con Egipto, pero tenemos distintas opiniones.

¿El presidente pretende perpetuarse en el poder?

Se habla mucho de un cambio en la Constitución (que limita a dos los mandatos presidenciales), el modelo de China… Pero tendremos que esperar y ver. Es probable. No porque lo pida Al Sisi, sino porque lo pidan parlamentarios que dirán “Te necesitamos, no puedes irte”. Quizá en dos años, no ahora. Sería demasiado obvio.

¿Cree que la escasa presión internacional sobre Sisi le ayuda a mantenerse en la presidencia?

Europa y Estados Unidos lo ven como el “hombre fuerte” y tienen interés en cooperar en terrorismo, migración… Así que no están haciendo una gran presión. Es entendible, con lo que está pasando en la región. Y los europeos, así como los estadounidenses, necesitan un Egipto fuerte y unido, así que no presionan mucho. Y honestamente, creo que (el cambio de régimen) debe ocurrir desde dentro del país. Cuando hablamos de derechos humanos, de participación política, de justicia social… tiene que venir de nosotros, de nuestras instituciones: Parlamento, Justicia, sociedad civil… no deberíamos esperar a que Occidente haga nuestras tareas, tenemos que hacerla nosotros.

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Acerca del autor

Alicia Alamillos

@Ali_Arena

Periodista (Córdoba, 1992). Tras pasar por la mesa Internacional de ABC y...

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