«Otra lectura del islam es posible»

Amat Alim Alsoswa

Publicado por

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.

Publicado el 28 Mar 2007

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Amat Alim Alsoswa (Madrid, Mar 2007) |   |  © Pedro Sánchez / La Clave
Amat Alim Alsoswa (Madrid, Mar 2007) | | © Pedro Sánchez / La Clave

Dirige la Oficina del Mundo Árabe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la única que publica cada año un Informe de Desarrollo Humano propio. Amat al Alim Alsoswa, ex ministra de Derechos Humanos de Yemen, coordina 18 oficinas nacionales con 500 empleados. Aunque cautelosa en sus expresiones, rebosa optimismo: transmite la convicción de que la emancipación de las mujeres árabes es parte de un rumbo histórico irreversible.

No sorprende: Alsoswa reemplazó en el cargo del PNUD, en 2005, a la ex ministra jordana Rima Khalaf Hunaidi y, a la vez, entregó su propia cartera ministerial a otra mujer. Invitada a Madrid por el Real Instituto Elcano, Alsoswa presentó hace poco el último informe anual, referido a 2005 y dedicado a la situación de la mujer.

¿Mejora el mundo árabe?

Desde luego que sí. Cuando hablamos del mundo árabe imaginamos un bloque único, pero es enorme, en el sentido geográfico, antropológico, político, en las relaciones entre los sexos… Son 22 países con 22 sistemas políticos y 22 estructuras sociales distintos. Algunos países han conseguido mejorar y otros no; sobre todo los que lidian con situaciones de violencia, ocupación o degradación del medio ambiente; la escasez de agua es un asunto muy serio.

«El mundo árabe fue el primero de la región mediterránea, incluyendo Europa, en nombrar ministras; hace 50 años»

¿En qué países avanzan más las mujeres? 

No hay una norma única cuando hablamos de progresos o retrasos. Hay un progreso general en el acceso de las niñas a la escuela, tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria; además, las chicas que consiguen asistir al colegio tienen resultados más brillantes que los chicos, aunque sean menos. Es algo fascinante que ocurre tanto en los países ricos como en los pobres.

¿Hay un avance político?

Las mujeres participan ahora en las elecciones o representan a sus países; ya no sólo trabajan para sus familias o en el sector informal. Vemos ahora en la mayoría de los países árabes a mujeres que son ministros, diputadas, mujeres que trabajan en el sector de los negocios, y no necesariamente en las posiciones estereotipadas en las que las mujeres visten a la occidental… Ellas dirigen empresas y, lo que es más importante, poseen empresas, poseen el capital de algunos negocios, desde la construcción a los equipos médicos y la tecnología. Algunas son miembros de la Cámara de Comercio o incluso la presiden: ocurre en Omán, en los países del Golfo, en Líbano… Aunque aún hay resistencia ante un cambio de la mentalidad, las mujeres aceleran su paso hacia las metas de las que hablaban durante los últimos, digamos, quince años.

¿No es un proceso muy lento? 

Quizás fallemos a la hora de presentar los logros al resto del mundo. Pero las mujeres están ahí. Y han conseguido mucho. No es algo que empieza hoy; quizás el mundo nos escucha más ahora. El mundo árabe fue el primero de toda la región mediterránea, incluyendo Europa, en nombrar ministras; hace 50 ó 60 años. En Egipto, la primera manifestación de mujeres para quitarse el velo tuvo lugar en 1919. Esto no se lo imagina nadie. Los cambios pueden ser lentos, pero debemos agradecer a las mujeres del mundo árabe que llamaran la atención cuando estaban oprimidas tanto por sus gobiernos como por la… cultura general, para llamarla así. Los movimientos de mujeres han pasado por cambios difíciles, sobre todo después de 1990,con el colapso de la Unión Soviética y el surgir del nuevo orden mundial, y cuando empezaban todas estas guerras en la zona.

¿El auge del islam político no es una amenaza para este progreso? 

No; antes al contrario. Los autores del informe —son independientes— opinan que no hay una contradicción entre la religiosidad y el progreso. Quizás con la excepción de los grupos radicales fundamentalistas, siempre es posible abrirse y practicar la ‘iytihad’, es decir, una interpretación renovada e ilustrada de los textos del islam.

Es decir que sí hace falta una innovación. 

Pero la ‘iytihad’ ha estado ahí desde hace siglos. Sólo se debe hacer una relectura.

Hay movimientos conservadores, como Hamás, que no practican la ‘iytihad’.

No quisiera opinar. Hay grupos religiosos islamistas dispuestos a aceptar la emancipación de las mujeres; no ven ninguna contradicción. Otros realmente no llegan a entender a qué nos referimos cuando hablamos de integrar a las mujeres.

«Los grupos religiosos crecen en todas partes, Europa forma parte de este fenómeno»

Pero los grupos que no entienden la emancipación de la mujer están creciendo. 

Sí, crecen, está claro que crecen. Los grupos religiosos crecen en todas partes del mundo;Europa —y todo Occidente— forma parte de este fenómeno, no sólo hay islamistas.

El PNUD pide más democracia, pero cita Túnez, que no es democrático, como ejemplo de progreso femenino.

Es difícil decir que un sistema es bueno y otro régimen, malo. Pero hacer participar a la gente, a las mujeres, sólo funciona con reglas democráticas.Hay países árabes que tienen respuestas laicas, y otros, religiosas. Cuando hablamos de los derechos de las mujeres, muchos preguntan: ¿las mujeres árabes deberían copiar a las occidentales? La situación en Occidente ¿es perfecta y habría que imitarla? ¿Qué significa la universalidad de los valores? El debate continúa.

Un ejemplo de éxito… 

Marruecos ha conseguido aprobar un estatuto de la mujer que se basa, según ellos, en su interpretación del islam, en su propia lectura de la sharia; han encontrado que sus raíces no contradicen la igualdad de oportunidades y de derechos en el matrimonio,  el divorcio… y los demás derechos modernos, si quieres llamarlos así. Pero no sólo podemos hablar de la religión: hay que tener en cuenta la cultura, las tradiciones. Muchos países árabes aún están basando su vida diaria en el sistema tribal. Tiene siglos de antigüedad y no se puede transformar, bien deconstruyéndolo o bien aportando un sistema totalmente nuevo, sin involucrar a la gente que lo forma; de otro modo se crea el caos.

¿Qué habría que hacer, entonces? 

Encontrar respuestas desde dentro aporta legitimidad. Si intentas imponer un rol a la sociedad, un pueblo no lo percibirá ni lo entenderá; puedes hablar hasta el siglo que viene y nada cambiará, sólo que se creará más antagonismo. Con eso quiero decir que también en el mundo árabe hay tantos puntos de vista e ideas sobre cómo interpretar los principios básicos; en árabe lo llamamos maqasib al sharia al islamía, quiere decir, la intención de la sharia islámica. Y el mundo árabe es tan enorme, hay culturas diferentes y evoluciones diversas, tanto sociales como políticas; todas son activas y vivas. No andan solas, se sobreponen y se relacionan; es algo complejo. Es difícil decir que este sistema era bueno y aquel régimen, malo.

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