Tensión estable

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Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.

Publicado el 10 Feb 2008

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Todoterreno militar griego en Nicosia (2012) | © Ilya U. Topper
Todoterreno militar griego en Nicosia (2012) | © Ilya U. Topper

La carrera está reñida. Los márgenes de error en los sondeos son mayores que la diferencia que separa a los tres principales candidatos a la presidencia de Chipre. Todo indica que las urnas no traerán la respuesta definitiva el domingo 17 de febrero y que todo se decidirá en la segunda vuelta, el día 24.

Tassos Papadopoulos, actual presidente de la república y miembro del liberal Partido Demócrata, parte con una ligera ventaja en las encuestas. Las quinielas se centran ahora en averiguar quién será su rival en el segundo asalto. “Si es Demetris Christofias, líder del partido comunista AKEL —el mayor del Parlamento—, la tensión se mantiene, pero si éste es eliminado y Papadopoulos se enfrenta a Ioannis Kasoulides, seguramente ganará con holgura”, afirma Kostas Pavlowitch, editor de Cyprus Mail, un semanario anglófono de Chipre.

Kasoulides, del conservador partido Agrupación Demócrata (DISY), es el único de los tres candidatos que se había pronunciado a favor del plan de Kofi Annan para la reunificación de la isla, rechazado por la población griega de Chipre en el referéndum de 2004. “Esta postura jugaría mucho en su contra”, explica el periodista. Tanto Papadopoulos como Christofias —que hasta el verano pasado formaron juntos la coalición de Gobierno— habían pedido el ‘no’ en el plebiscito.

Partición tabú

Todos los políticos aseguran que trabajarán para la solución del conflicto que desde 1974 tiene a la isla mediterránea dividida en dos zonas, el Estado de Chipre, miembro de la Unión Europea, y la República Turca del Norte de Chipre, sólo reconocida por Ankara. “Aceptar la partición como hecho es algo prácticamente tabú en política y quien lo defiende es a menudo tachado de traidor, incluso si muchos grecochipriotas lo admiten en privado”, detalla Pavlowitch.

“Cada día cruzan la frontera miles de personas, pero no se vive una relación entre ciudadanos”

La diferencia entre Papadopoulos y Christofias, unidos en su rechazo a la unificación propuesta por Naciones Unidas, está en la sensación que transmiten. El actual presidente gusta de presentarse como el único líder capaz de proteger a la comunidad grecochipriota contra una reedición del plan de Annan —“es el hombre al que los turcos más temen”, le alaban sus seguidores—, mientras que Christofias “es más flexible y habla más de hermanamiento, acorde a su orientación comunista; podría dar un nuevo impulso al proceso de reunificación. Lo que está claro es que si gana Papadopoulos, no iremos a ninguna parte”, cree Pavlowitch. El derrocamiento del muro en la calle Ledra en la capital dividida, Nicosia, hace un año, fue un gesto esperanzador pero no cambió nada.

“No falta contacto humano”, asegura el periodista: “Cada día cruzan la frontera miles de personas; sobre todo turcochipriotas que trabajan en el lado griego, donde los sueldos son mucho más altos. Otros van a hacer compras. Pero no se vive como una relación de ciudadanos del mismo país. Sólo algunas ONG ecologistas trabajan en ambas comunidades a la vez, aparte de unos pocos activistas políticos”.

Muchos emigrantes chipriotas regresan a la isla para votar, dado que no se puede hacer desde el extranjero. Los tres candidatos han desatado una guerra de cifras proclamando el número de residentes foráneos que han conseguido alistar en su bando ofreciéndoles billetes gratuitos o rebajados de precio: 6.000 unos, 7.500 otros… Todos descalifican las cifras del rival como infladas y algunos consideran que se trata de una forma de comprar votos.

Pavlowitch critica el papel de la Iglesia Ortodoxa en la campaña electoral, “nada acorde al siglo XXI”: el arzobispo Chrysostomos II, cabeza de la Iglesia Chipriota, “es uno de los mejores ayudantes de campaña de Papadopoulos”, denuncia. No sorprende: uno de sus antecesores, Makarios III, fue el primer presidente de la república y se mantuvo en el cargo 17 años, hasta su muerte en 1977.

Pero también el partido de Christofias ha conseguido fichar un gran defensor: acaba de anunciar que el día 13 tocará, en un concierto organizado por AKEL, el octogenario cantautor y ex político griego Mikis Theodorakis, héroe de la izquierda griega.

La última oportunidad

Las cercanas elecciones mantienen a la comunidad internacional en actitud de espera, pero en cuanto el nuevo presidente asuma el cargo, Europa sacará la artillería diplomática, cree el periodista chipriota Kostas Pavlowitch. “Hará un último esfuerzo para conseguir la reunificación de la isla. Si falla de nuevo, trabajará a favor de la partición, con la sensación de que ya no tiene sentido insistir más”, asegura.

“Para los grecochipriotas, lo ideal sería una democracia en la que todos los ciudadanos sean iguales”

Hoy por hoy, el debate chipriota parece limitarse a adjudicar las culpas históricas por la división de la isla: la política colonial británica, basada en el ‘divide y vencerás’, la retirada —o expulsión— de los funcionarios y políticos turcochipriotas del Gobierno compartido en 1963, el golpe de Estado orquestado por la Junta de Coroneles de Grecia en 1974, la subsiguiente invasión militar de Turquía… Mucho más difícil es encontrar propuestas para el futuro.

“Los grecochipriotas —que se quedaron con el papel de ‘malos’ desde que rechazaron en referéndum el plan de Naciones Unidas en 2004— dicen que sí quieren una solución, pero que Kofi Annan les pedía firmar un cheque en blanco a favor de Turquía”, recuerda Pavlowitch. “No entienden por qué los turcochipriotas, que son el 17% de la población, deben tener los mismos derechos como comunidad, vetos incluidos, que ellos, con el 77%. La solución ideal para los grecochipriotas sería una democracia normal en la que todos los ciudadanos sean iguales, con instituciones adaptadas a los turcochipriotas. Algo que éstos consideran su extinción política”.

El eurodiputado Adamos Adamou, del partido comunista AKEL, asegura que “Christofias es el candidato con los vínculos más estrechos con la comunidad turcochipriota” y que “trabajará por una reunificación de Chipre en una federación de dos zonas y dos comunidades… una vez que el lado turco abandone su intransigencia”. Añade que el camino para alcanzar esta solución, aceptada por todos, es insistir en el Acuerdo del 8 de Julio, firmado en 2006. Pavlowitch advierte que, pese a citarse mucho, este acuerdo “está vacío de contenido, sólo prevé negociar sobre cómo mantener negociaciones…”

Las cifras

32% es la previsión de voto para el liberal Tassos Papadopoulos, actualmente en el poder. Christofias, comunista, y Kasoulides, conservador, le siguen a menos de un 1,5% de distancia.
37% de la isla está bajo dominio de la comunidad turcochipriota, que representa un 17% de la población, según Nicosia, que denuncia la llegada de turcos de Anatolia.
65% de los turcochipriotas votaron sí al plan de reunificación de Annan en 2004, pero el ‘no’ griego puede haber reducido su entusiasmo de terminar con la división.
75% de los grecochipriotas votaron NO al plan de reunificación de Annan en 2004, que creyeron favorable a Turquía.

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