«Estados Unidos necesita a los mercenarios en Iraq»

Jeremy Scahill

Publicado por

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.

Publicado el 23 May 2008

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Jeremy Scahill (Madrid, 2008)  |  ©  José Luis de la Cuesta
Jeremy Scahill (Madrid, 2008) | © José Luis de la Cuesta

El periodista de investigación Jeremy Scahill (Chicago, 1974) colabora en la revista The Nation y el programa de radio Democracy Now! Ha cubierto la guerra de Iraq y la de la antigua Yugoslavia. Acaba de publicar en España su libro Blackwater: el auge del ejército mercenario más poderoso del mundo (Ediciones Paidós, 2008).

Blackwater no es la única empresa de mercenarios. ¿Por qué la ha elegido a ella y no a otra?

Es sólo una de las 170 que hay en Iraq. Esto muestra lo grande que es esta industria en el mundo. Blackwater es una de las tres empresas de mercenarios más grandes de Estados Unidos, y es la mayor de las americanas que están operando en Iraq y es la que tiene unos vínculos más fuertes con la Administración Bush. Blackwater es un símbolo de lo que ha ocurrido a nivel internacional durante los últimos seis o siete años, con la Administración Bush en el poder, en los que ha habido un matrimonio entre los beneficios empresariales, la escalada de acciones de guerra y las conexiones políticas dentro de Estados Unidos.

Un ejemplo del poder del estamento militar norteamericano ¿verdad?

«Los mercenarios de Blackwater no trabajan para el Ejército, sino para la Casa Blanca»

No, no. Blackwater no trabaja para el Ejército, sino para la Casa Blanca. El Ejército no tiene nada que ver. Cuando Blackwater mata a alguien, es el Ejército el que tiene que ir y encargarse del follón. Y entonces los iraquíes aprovechan para atacarles. El Ejército lleva quejándose de estas empresas desde 2004, dice que lo que hace esa gente les perjudica a ellos y a la campaña de contrainsurgencia que llevan a cabo, pero nadie les hace caso. Un congresista me dijo que Blackwater, Triple Canopy y DynCorp son el brazo armado de la Administración. El ala militar de la Casa Blanca. Todos los documentos, protegidos; sin leyes por las que se les pueda juzgar; nadie sabe lo que hacen; no se contabiliza cuántos mueren ni cuántos son heridos. Es como un ejército en las sombras, como una fuerza paramilitar de la que nadie tiene información y que sólo responde ante la Casa Blanca.

¿Y no hay cifras, una estimación de cuántos mercenarios hay en Iraq?

Nadie en la Administración Bush o en el Ejército ha dado un cifra sobre “empleados armados privados”. La Asociación de Seguridad Privada de Iraq, una organización dependiente del Gobierno americano, dice que hay 48.000 empleados de empresas de mercenarios, a las que ellos llaman “empresas de seguridad privada armada”. Algunos son parte del personal de oficina. Lo que hay que tener en cuenta es que están hablando sólo de los que tienen negocios oficialmente. No incluye a los subcontratados porque revelaría la metodología que siguen. Pero después de hablar con gente del Ejército y con congresistas, cotejando las cifras, yo diría que hay entre 25.000 y 70.000 mercenarios. Y esta cifra no incluiría a las empresas de seguridad iraquíes que trabajan para otros negocios, dando protección. Es un margen muy amplio, pero es que no se sabe nada.

«En Iraq hay entre 25.000 y 70.000 mercenarios extranjeros, no hay cifras fidedignas»

¿La situación es similar en otros países?

Por supuesto. Blackwater tiene el mismo trabajo en Afganistán para el Gobierno norteaamericano que tiene en Iraq, además de otros, como entrenar a la policía afgana. También han trabajado en Azerbaiyán. Blackwater entró y se apoderó de una antigua base de las fuerzas especiales soviéticas.en Bakú. La renovó, la reconstruyó y la modernizó. Allí entrenaron a una unidad de élite de la Armada de Azerbaiyán, como se entrena a los soldados americanos, y los desplegaron por el mar Caspio. Están en numerosos sitios que la Administración Bush considera importantes estratégicamente. Ha entrenado en Jordania a las fuerzas especiales, a pilotos de helicópteros de combate y los servicios de espionaje.

¿Cómo lo justifican?

Erik Prince, el dueño de Blackwater, dice que son como la Fed Ex, la mensajería privada: no quieren reemplazar al Ejército, pero cuando tienes que enviarle un paquete a alguien, ¿lo haces por la empresa pública de correos o por Fed Ex? Así es como se ven. En esencia están multiplicando las fuerzas de Estados Unidos porque los americanos de Blackwater supervisan a los locales que entrenan. Así es como funciona. No es que Blackwater envíe a 50.000 hombres, envían a doce a trabajar con las fuerzas locales, con lo que en esencia crean una zona de cobertura mayor alrededor de la de precisión.

Los mercenarios en Iraq ¿son guardaespaldas o los mandan a combatir?

Hay dos versiones. Una es la que se puede probar, con pruebas muy difíciles de conseguir. Y otra es la de las historias que oyes, como periodista. Yo he hablado con un montón de gente que ha estado allí. Sabemos que oficialmente están allí para proteger a los funcionarios norteamericanos. Pero lo que nos cuentan es que los están utilizando para ofensivas en Iraq, para arrestar a gente, ir a la caza de alguien. La mayoría de estos tipos son como cowboys con una cerveza en la mano. Algunos vienen de los ‘Navy Seals’ de la Armada, cuyo oficio era matar a gente para el Gobierno; buscarlos y eliminarlos sin que nadie se enterase.

¿Los utilizan porque son más entrenados?

Blackwater tiene más soldados disponibles que el propio Ejército americano, en algunos casos. Mi opinión es que esta gente está más fuera de la ley de lo que ya sabemos, porque no hay periodistas fuera de la zona verde, y nadie sigue a Blackwater a ningún sitio; vas allí dos días y te montan lo que llamamos el espectáculo del perro y el pony, pero no ves lo que de verdad está pasando.

¿Y ninguno habla, por ejemplo si les echan?

«Si un antiguo empleado de Blackwater habla conmigo, le pueden multar con 250.000 dólares»

Es que si un antiguo empleado de Blackwater, o uno actual, habla conmigo, le pueden multar con 250.000 dólares. Firman por contrato que no pueden hablar con nadie sobre su trabajo. Yo tengo fuentes en Blackwater que no puedo citar, incluso alguna con la que sólo puedo hablar “off the record”. La multa para ellos sería muy fuerte. También he hablado con las mujeres de algunos de los que trabajan ahí, y me contaron que sus chicos estaban haciendo cosas horribles en Iraq. Pero en general, esta gente tiene los labios sellados.

¿Y no hay una ley en Estados Unidos que obligue al Gobierno a contar lo que las subcontratistas hacen?

Tenemos la ley de Libertad de Información, que nos permite solicitar información al Gobierno. Una vez pedí información específica sobre Blackwater, qué empresas trabajan para ella y qué hacen y me enviaron un amplio archivo de folios, la mayoría de ellos tachados. Eran como folios blancos pintados de negro. Me pongo a mirarlos y lo único legible es la misma información que puedes conseguir de la web de Blackwater. Lo que era de verdad importante estaba tachado. Tengo una fuente en el Congreso, un alto cargo del Comité de Inteligencia, y me dijo que cuando quiere obtener información sobre estas empresas tiene que entrar en una habitación del Congreso a la que no puede llevar ni un lápiz, nada; se le permite mirar ciertos documentos, pero no contar lo que vea. ¡Y eso que está en el Comité! No puede contar nada de lo que descubra porque está archivado como “de seguridad nacional”. Si lo hace, se metería en un tremendo problema legal. Así es como archivan todo ahora en Washington, como “seguridad nacional”: ahí ya te puedes olvidar de conseguirlo…

«Hasta los altos cargos tienen prohibido contar qué ven en los documentos que pueden consultar»

Las empresas que están sacando beneficios en Iraq ¿presionaron para que hubiera guerra?

¿Llamó el dueño de Blackwater a Cheney para decirle: “Creo que tendríamos que invadir a Iraq”? No. Es algo mucho más sofisticado. El dueño, Erik Prince, desde que era un adolescente, ha estado donando dinero a políticos que mantuvieran políticas beligerantes, a favor de la guerra. A través de su contribución a la financiación de políticos, los ejecutivos de Blackwater han presionado para que las políticas de Estados Unidos fueran de naturaleza ofensiva, como la guerra de Iraq o la doctrina de los llamados ataques preventivos. Cuando estas empresas reciben miles y miles de millones de dólares en contratos, cogen parte del dinero y se lo vuelven a dar a los políticos; es un acuerdo de negocios. Sin Bush ni el 11-S, Blackwater sería una pequeña empresa de adiestramiento en medio de Carolina del Norte.

No querrán ahora que haya una retirada de Iraq ¿no?

Eso es lo que se piensa, pero el vicepresidente de Blackwater, Joseph E. Schmitz, que era uno de los principales hombres de Donald Rumsfeld en el Pentágono – en concreto, fue director general del departamento de Defensa hasta el 9 de septiembre de 2005 – ha dicho que el que EE UU retire a sus tropas puede significar más trabajo para su empresa. Tanto Barack Obama como Hillary Clinton tienen planes para Iraq que serán muy buenos para los negocios de estas empresas. Quizá Blackwater tuviera que irse, porque sería un problema político para los demócratas, pero si no es Blackwater será otra, una que dé más dinero a los demócratas. Esta industria va a estar segura, tanto si Barack Obama es presidente como si lo es John McCain.

¿Por qué son tan importantes?

Blackwater tiene en Iraq un total de mercenarios equivalente al 66% del personal que el departamento de Estado de EE UU tiene por todo el mundo. Así que, para deshacerte de Blackwater, tendrán que contratar a gente, y el Gobierno estadounidense no tiene a empleados que hagan lo que hace Blackwater. No les pueden dar la patada si quieren que la ocupación siga en pie. Porque la tarea principal de Blackwater en Iraq es proteger a los funcionarios y diplomáticos estadounidenses, y hay cientos. Quizá Barack Obama o Hillary Clinton quieran retirar las fuerzas armadas en un año y medio, pero quieren mantener un enorme ejército de diplomáticos, dicen que lo incrementarán. Y necesitarán guardaespaldas que les protejan: Blackwater. Esta es la difícil situación para Obama y Clinton. Dicen que no les gusta Blackwater, pero es como la tarjeta American Express: no pueden vivir sin ella.

Y si se acaba la ocupación de Iraq ¿dónde irán?

Por ejemplo en Latinoamérica, en la lucha contra el narcotráfico. Ahora mismo, Blackwater opta a un contrato muy sustancioso allí para combatir el narco-terrorismo. Uno de sus competidores, DynCorp, otra empresa de mercenarios, está por toda Latinoamérica y Blackwater está intentando irrumpir en ese mercado. El Gobierno de Estados Unidos está dando a Colombia 630 millones de dólares al año para lo que llama “la guerra contra las drogas”. Colombia utiliza ese dinero para contratar a DynCorp para que entrenen a las fuerzas armadas colombianas, a pilotar los helicópteros que fumigan los campos de cultivo. Ahora Blackwater quiere entrar en ese negocio y en un par de meses estará en México o Colombia.

 «Blackwater utiliza subcontratistas; no existe información sobre lo que hacen y les pagan bajo cuerda»

¿Con los demócratas no cambiaría la cosa?

Fue Bill Clinton quien comenzó esta tontería de la guerra contra las drogas. Para Estados Unidos, la lucha contra las drogas es una manera sencilla de incrementar su presencia militar en Latinoamérica; pero no con verdaderos militares, sino con empresas militares privadas. Es mejor, porque los pueden enviar y decir que no tienen tropas en ese país.

Dijo que hay 170 empresas de mercenarios en Iraq, pero muchas de ellas son subcontratadas, ¿no?

Cierto. Pero “subcontratadas” es un término que puede referirse a gente que trabaje para el Gobierno de Estados Unidos. Me explico. En el sector público de Estados Unidos hay contratistas directos y subcontratistas. Una de las directas es KBR, que es la mayor empresa de guerra. KBR suele tener cuatro, cinco o seis empresas trabajando para ella y no hay información sobre lo que hacen. KBR le manda al Gobierno las facturas por sus servicios. Blackwater también utiliza subcontratistas; éstas son empresas que no tienen relación directa con el Gobierno de EE UU y no existe información sobre lo que hacen porque les pagan bajo cuerda, en vez de mediante el Gobierno. Hay contratistas, subcontratistas y empresas privadas, pero todas hacen lo mismo.

«Pizarro manda a exsoldados de Chile a Blackwater en EE UU y desde allí van a Iraq para combatir»

Un soldado chileno que había trabajado para Triple Canopy, José Miguel Pizarro, relató que él mismo contrataba soldados en Chile para enviarlos a Iraq.

Lo conozco. Montó una empresa en 2003, Red Táctica, luego se llamó Grupo Táctico y ahora tiene otro nombre. Nació en Los Ángeles, pero es chileno y tiene doble nacionalidad. Después de servir en el Ejército chileno lo hizo en el estadounidense. Después trabajó para empresas de guerra, como General Dynamics, principalmente vendiendo armas a países latinoamericanos. Cuando comenzó la guerra de Iraq, era analista de la CNN en español. Pizarro tuvo la idea de proporcionar soldados chilenos a las empresas de mercenarios estadounidenses para enviarlos a Iraq. Estuvo hablando con Blackwater, se reunió con el dueño de Blackwater y le convenció. Volvió a Chile, puso anuncios en los periódicos buscando a exsoldados, montó un campamento y los entrenaba. A principios de 2004, empezaron a llegar chilenos a Carolina del Norte, a la sede de Blackwater. Allí permanecían diez días hasta que los enviaban a Iraq. Este hombre proporcionó cientos de hombres a Blackwater y a otra empresa, Triple Canopy. A sus tropas las llamaba “pingüinos negros”. Al final perdió el contrato con Blackwater porque también estaba con la competencia. Es un subcontratista, su negocio tiene su base en América y está proporcionando soldados a empresas americanas que están en Iraq. Pero cuando vemos las facturas en EE UU, no pone nada de que se estén contratando chilenos.

¿Legalmente están contratados por Blackwater, o por Pizarro?

Ellos están contratados por la empresa de Pizarro, y Pizarro tiene el contrato con Blackwater. Blackwater ni siquiera tiene que fijarse en los nombres de la gente, ellos tratan con Pizarro.

Entonces, ¿de quién es la responsabilidad legal?

Buena pregunta. Si un mercenario chileno mata a alguien en Iraq, no en combate, un asesinato ilegal, ¿quién le juzgaría? EE UU hizo una ley en Iraq, que aún funciona, por la que Iraq no puede juzgar a ningún contratista. La idea que subyace es que serían juzgados por estos crímenes en su propio país, lo que es absurdo, porque si un chileno mata a alguien en Iraq, ¿va a ir el Gobierno de Chile a Iraq a investigar el crimen, a buscar pruebas? En la vida. Así que, en el fondo, están por encima de la ley. A ninguno se le ha juzgado por ningún motivo. Blackwater mató a 17 civiles iraquíes en septiembre y no le ha pasado nada. Otro chico de Blackwater mató a un guardaespaldas del vicepresidente de Iraq en la Navidad de 2006, le disparó varias veces en el pecho, y no le ocurrió nada; dos meses después estaba de vuelta en Oriente Medio trabajando para otra empresa.

¿Y aunque hubiera un juicio, podría establecerse cuál es la empresa responsable, por ejemplo si hubiera que pagar una indemnización?

«Blackwater mató a 17 civiles iraquíes en septiembre y no ha pasado nada, no juzgan a nadie»

Las víctimas iraquíes creen que les ha disparado el Ejército de Estados Unidos, así que van a reclamar al Ejército. Esta es una de las cosas que dan asco. El Ejército americano tiene un impreso que puedes rellenar si han matado a tu marido o a tu hijo o te han herido, en el que tienes que poner dónde ha sucedido. El Ejército, en teoría, lo investiga y le paga una mísera cantidad a la familia. Pero cuando el que lo ha matado es de una empresa, el Ejército investiga y dice que no tienen soldados en esa zona. Así que, ¿qué puede hacer esa iraquí? ¿Tiene que descubrir quien mató a su marido, quién disparó a su hija? No puede.

¿Ni pueden reclamar a la Administración civil estadounidense en Iraq?

En casos en los que el Gobierno estadounidense sabe que Blackwater ha asesinado a civiles iraquíes, se reúne con la familia de la víctima y les paga bajo cuerda, a veces 5.000 dólares, otras 10.000. La familia de un hombre asesinado por Blackwater recibió 20.000. En esencia, se trata de dar dinero para que no hablen. Ah, han matado a tu marido, si te callas aquí tienes 5.000 dólares. Una vida vale 5.000 dólares. El dueño de Blackwater dijo en el Congreso, en octubre, que la tarifa estándar por una muerte es de 10.000 o 15.000 dólares.Y hay un informe de la Embajada de Estados Unidos que dice: “Si ofreciéramos más, los iraquíes podrían intentar hacerse matar para conseguir ese dinero”.

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