«Las empresas italianas tienen éxito pese a los gobiernos»

Emma Marcegaglia

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M'Sur

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Es la identidad colectiva de los autores de la revista M'Sur. Aparece normalmente en las colaboraciones de artistas, escritores o músicos que, por ser esporádicos, no disponen de usuario propio en la revista.

Publicado el 23 Dic 2011

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Emma Marcegaglia | Sannita (CC)
Emma Marcegaglia | Sannita (CC)

Emma Marcegaglia es desde 2008 presidenta de Confindustria, la patronal italiana. Lleva desde entonces pidiendo al Gobierno que adelgace el Estado, reduzca los impuestos y liberalice la economía para lograr que el país supere el inmovilismo que sufre desde hace 20 años.

Silvio Berlusconi le ha hecho poco caso y ella no se ha cortado a la hora de exigirle reformas, lo que hay causado cierta imagen de enfrentamiento. Ahora, Marcegaglia espera que la situación de emergencia y el nuevo primer ministro, Mario Monti, faciliten la puesta en práctica de las reformas.

¿Está contenta con el cambio de Gobierno?
En el punto al que habíamos llegado era necesario un cambio. Berlusconi ya no tenía la mayoría en el Parlamento. Tampoco existía cohesión dentro de la coalición de Gobierno para hacer las reformas que necesita Italia. Había un problema de credibilidad internacional, lo que tenía consecuencias negativas para el país. Tengo buena opinión del nuevo Ejecutivo. Conozco personalmente a Monti, quien ha creado un equipo con personas muy capaces. Las medidas que ha anunciado van en línea con nuestras peticiones.

¿Considera más factible que las reformas se lleven a cabo con un Gobierno técnico en lugar de con uno político?
Sí. Ahora hay que actuar pronto porque la prima de riesgo sigue en niveles muy altos. Las reformas se tienen que hacer necesariamente para recuperar credibilidad. Con esta situación es muy difícil mantener las cuentas públicas. Se va hacia una bancarrota de la economía. Claramente, existe también un problema europeo. El nuevo Gobierno está apoyado por una coalición parlamentaria más heterogénea que antes, sí, pero también mucho más amplia. Por tanto, espero que haya más probabilidades de que se aprueben las reformas.

«Tenemos una presión fiscal muy alta por el enorme gasto público»

¿Está de acuerdo con quien considera que Italia sufre un déficit de democracia por tener un Gobierno técnico?
Yo en principio también prefiero un Gobierno elegido por los ciudadanos, pero nuestra Constitución prevé que si un Ejecutivo ha perdido la mayoría, el presidente de la República no sólo puede, sino que debe verificar si es posible crear una nueva mayoría parlamentaria antes de mandar al país a las urnas. Estamos por tanto dentro de las reglas constitucionales. Cuando hay momentos de emergencia así de difíciles, lo importante es salvar el país. También en Grecia ha pasado algo similar.

Italia tiene una presión impositiva similar a la de los países escandinavos pero cuenta con unos servicios sociales deficientes cuando se los compara con otras naciones europeas. ¿Se le puede dar la vuelta a esta situación?

Este es el verdadero gran problema de Italia. Tenemos una presión fiscal muy alta porque existe un enorme gasto público y una presencia del Estado en la economía de una dimensión gigantesca. El Estado es además muy ineficiente. Debemos reducir el gasto público y privatizar mucho. Italia cuenta con 500.000 millones de euros de bienes inmobiliarios propiedad del Estado. Tenemos 7.800 sociedades de servicios públicos controladas por los Ayuntamientos. El Estado sigue manteniendo participaciones importantes en grandes empresas, como Eni o Enel. Debemos reducir el gasto público para así bajar la presión fiscal, que es muy alta, y acabar con la ineficacia. Todo esto es muy difícil, es un proceso largo y complejo. Es interesante lo que ha dicho Monti, quien pretende analizar cada una de las partidas del gasto público para ver dónde se pueden hacer recortes.Hay que mejorar la organización del Estado.

“Debemos reducir el gasto, pero también volver a crecer. Si no, el país explota”

¿Por dónde empezar?
Primero debemos reducir la deuda y el gasto público, pero también volver a crecer. Si no, el país explota. De forma inmediata hay que bajar los impuestos a las empresas y a los trabajadores y, eventualmente, alzarlas sobre la vivienda y el patrimonio. Hay que dar enseguida un empujón de competitividad a las empresas y a los trabajadores.

Muchas empresas italianas tienen un gran éxito internacional. ¿Lo consiguen a pesar de los sucesivos Gobiernos?
Las empresas son una de las fuerzas de Italia. Pese a todas las dificultades seguimos siendo el segundo mayor exportador europeo tras Alemania y la séptima potencia industrial del mundo. Somos además líderes en 5.000 sectores económicos mundiales.Italia es una gran exportadora no sólo de moda, madera y alimentación, sino también de electrónica y mecánica de precisión. Seguimos teniendo éxito pese a las dificultades políticas y a los Gobiernos, pero se llega a un momento en el que ciertas ineficiencias del país acaban recayendo en las empresas. Por eso hacen falta reformas, para que seamos más competitivos y fuertes.

Italia sufre un terrible inmovilismo desde hace 20 años. ¿Es posible acabar con él?
En este país hay demasiados grupos con privilegios, lo que bloquea las reformas. Tal vez lo único positivo de un momento de dificultad y crisis como el actual es que estas resistencias podrían desaparecer, pues o arrimamos todos el hombro o aquí no se salva nadie. No es el momento de mantener pequeños privilegios. Soy por ello algo optimista, pues creo que en los próximos meses podrían realizarse algunas de las reformas que hemos postergado tantas veces.

Italia sufre una fractura entre las regiones ricas del norte y las zonas más pobres del sur. ¿Cómo puede superarse esta situación?
En teoría se puede salir de esta fractura, pero la práctica nos dice que se llevan décadas intentándolo sin éxito. Ha habido políticas equivocadas en este sentido. Hay que acabar con la lluvia de incentivos a fondo perdido, que han servido para crear clientelas políticas y empresas ficticias. Lo que hay que hacer es construir infraestructuras, escuelas y fomentar la investigación.

Una de las mujeres más poderosas de Italia

Emma Marcegaglia
Emma Marcegaglia (2009) | Presidenzia Italia

Emma Marcegaglia (Mantua, 1965) es, con apenas 45 años, una de las mujeres más poderosas de Italia y la primera en llegar a la presidencia de Confindustria. Hija de Steno Marcegagla, un hombre de clase modesta que en 1959 fundó el homónimo imperio industrial, se licenció en Economía en la Universidad Bocconi de Milán y cursó un máster en Administración de Empresas en Estados Unidos.

Ocupó diversos cargos de responsabilidad dentro de la empresa de su familia, dedicada principalmente al acero, pero también con intereses en la hostelería, el turismo y la producción de electrodomésticos, y con subsidiarias en Estados Unidos, Brasil, Polonia y China. Hoy dirige el conglomerado junto a su hermano Antonio. Está casada y tiene una hija.

Emma Marcegaglia lideró la asociación de jóvenes empresarios italianos antes de que el presidente previo de Confindustria, Luca Cordero di Montezemolo, la hiciera su “mano derecha” y luego, su sucesora, una paso desacostumbrado en una Italia dominada por generaciones mayores, la mayoría hombres. Ella es la primera mujer que encabeza la patronal italiana desde su fundación en 1910 y en noviembre pasado, el periódico Financial Times la nombró entre las 50 mujeres de negocios más influyentes del mundo.

Hoy representa una patronal que agrupa a 148.000 empresas con 5,5 millones de empleados. Es también presidenta de la Universidad Luiss de Roma, patrocinada por Confindustria.

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