El nuevo Mandela

Publicado por

Uri Avnery

Publicado el 31 Mar 2012

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El “terrorismo internacional” no existe.

Marwan Barghouti ha hablado. Tras una larga etapa de silencio, ha enviado un mensaje desde la cárcel.
Para Israel, no se trata de un mensaje grato, pero para los palestinos y para los árabes en general sí tiene sentido.

Es posible que su mensaje se convierta en el nuevo programa del movimiento de liberación palestino.

Conocí por primera vez a Marwan cuando prevalecía el optimismo tras los acuerdos de Oslo. Comenzaba a destacar como líder de la nueva generación palestina, los jóvenes activistas locales, hombres y mujeres que habían madurado durante la primera Intifada.

Se trata de un hombre de baja estatura y de gran personalidad. Cuando le conocí, él ya era líder de Tanzim (“organización” en árabe), el grupo juvenil del movimiento Fatah.

Cuando el proceso de Oslo concluyó con los asesinatos de Rabin y Arafat, Marwan pasó a ser el objetivo

En aquellos tiempos, nuestras conversaciones se centraban en la organización de manifestaciones y otras acciones no violentas basadas en una estrecha cooperación entre los grupos pacíficos palestinos e israelíes. El objetivo era lograr la paz entre Israel y el nuevo Estado de Palestina.

Cuando el proceso de Oslo concluyó con los asesinatos de Yitzhak Rabin y Yasir Arafat, Marwan y su organización pasaron a ser los objetivos. Los líderes israelíes sucesivos (Binyamin Netanyahu, Ehud Barak y Ariel Sharon) decidieron poner fin a la agenda de “dos estados”. En la cruel Operación Escudo Defensivo, emprendida por el ministro de Defensa Shaul Mofaz (nuevo líder del partido Kadima) se atacó a la Autoridad Palestina, se destruyeron sus servicios y se arrestaron muchos de sus activistas.

Marwan Barghouti fue procesado. Se alegó que, como era el líder de Tanzim, fue responsable de los ataques “terroristas” a Israel. Su juicio fue una mofa; aquello parecía más un estadio de la Roma de los gladiadores que un proceso judicial. La sala estaba repleta de derechistas clamorosos, que se presentaban como “víctimas del terrorismo”. Los miembros de Gush Shalom protestamos contra el juicio dentro del tribunal pero no se nos permitió acercarnos de ninguna manera al acusado.

El juicio de Marwan parecía más un estadio de la Roma de los gladiadores que un proceso judicial

A Marwan lo condenaron a cinco cadenas perpetuas. La imagen de él alzando las manos sobre su cabeza con los grilletes puestos se ha convertido en un icono nacional palestino. Cuando visité a su familia en Ramala, pude observar que la tenían colgada en el salón.

En la cárcel reconocieron inmediatamente a Marwan Barghouti como el líder de todos los prisioneros de Fatah. También es muy respetado entre los activistas de Hamás. Juntos, los líderes prisioneros de Fatah y Hamás publicaron algunas declaraciones llamando a la unidad palestina y a la reconciliación. Estas declaraciones alcanzaron una gran difusión y fueron objeto de admiración y respeto.

(Los miembros de la familia extendida de Barghouti, por cierto, desempeñan un papel muy importante en los asuntos palestinos, abarcando un espectro que va desde los moderados a los extremistas. Uno de ellos es Mustapha Barghouti, un médico que lidera un partido palestino moderado con muchos contactos en el extranjero, con el que he coincidido frecuentemente en las manifestaciones que han tenido lugar en Bilin y en otros lugares. Una vez bromeé con él al comentarle que siempre que nos vemos lloramos… por los gases lacrimógenos. Esta familia procede de un grupo de pueblos al norte de Jerusalén).

Hoy en día, a Marwan Barghouti se le considera el candidato perfecto para ser líder de Fatah y presidente de la Autoridad Palestina, tras Mahmoud Abbas. Es una de las pocas personalidades en torno a la cual todos los palestinos, tanto Fatah como Hamás, podrían unirse.

Tras la captura del soldado israelí Gilad Shalit, en el momento en que se discutió el intercambio de prisioneros, Hamás situó a Marwan Barghouti en lo más alto de la lista de presos palestinos cuya liberación solicitaba. Se trató de un gesto muy poco común, ya que Marwan pertenecía a su facción rival tan criticada.
El Gobierno de Israel eliminó a Marwan de la lista inmediatamente y se mantuvo firme en su decisión. Cuando finalmente liberaron a Shalit, Marwan siguió en prisión. Evidentemente, a él se le consideraba más peligroso que a cientos de “terroristas” de Hamás con “las manos llenas de sangre”.

¿Por qué?

Un cínico diría que fue porque quería la paz, porque quería ceñirse a la solución de los “dos estados”, porque puede unificar al pueblo palestino con ese propósito. Todas estas eran razones suficientes para que Netanyahu le mantuviera entre rejas.

Marwan reclama una Tercera Intifada, una sublevación de masas que siga el espíritu de la Primavera Árabe

Así que, ¿qué le ha dicho Marwan a su pueblo esta semana?

Claramente, su actitud se ha endurecido. Por lo tanto, uno debe suponer que también lo ha hecho la actitud del pueblo palestino en general.

Marwan reclama una Tercera Intifada, una sublevación de masas que siga el espíritu de la Primavera Árabe.
Su manifiesto es un claro rechazo a la política de Mahmoud Abbas, que sigue cooperando de manera limitada pero importante con las autoridades de la ocupación israelí. Marwan reclama romper completamente con todas estas formas de cooperación, ya sea económica, militar o de otro tipo.

Algo que llama la atención de esta cooperación es la colaboración diaria de los servicios de seguridad palestinos entrenados por los norteamericanos con las fuerzas de ocupación israelíes. Estos acuerdos han hecho que cesen de manera efectiva los ataques palestinos violentos en los territorios ocupados y en la propia Israel. También garantizan, en la práctica, la seguridad en los crecientes asentamientos israelíes de Cisjordania.

Marwan también exige un boicot total a Israel y a las instituciones y productos israelíes en territorio palestino y en todo el mundo. Los productos israelíes deben desaparecer de las tiendas de Cisjordania: deben promocionarse los productos palestinos.

La palabra “paz” es tabú entre los derechistas y la mayoría de la izquierda: es veneno político

Al mismo tiempo, Marwan es partidario de acabar oficialmente con la farsa conocida como “negociaciones de paz”. Este término ni siquiera se nombra ya en Israel Primero se sustituyó por “proceso de paz”, después por “proceso político” y últimamente por “el asunto político”. La simple palabra “paz” se ha convertido en un término tabú entre los derechistas y la mayoría de los partidarios de la izquierda: es veneno político.

Marwan propone hacer oficial la ausencia de negociaciones de paz. En la esfera internacional, no debe hablarse más sobre la “recuperación del proceso de paz”, no hay que andar rodeándose de personas como Tony Blair, no más falsas declaraciones de Hillary Clinton y Catherine Ashton, no más declaraciones vacías de contenido por parte del ‘Cuarteto’. Desde que el Gobierno de Israel abandonó la idea de la solución de los “dos estados”, que desde el primer momento no se aceptó, el seguir fingiendo lo único que consigue es perjudicar a la lucha palestina.

En lugar de seguir con esta hipocresía, Marwan propone retomar la batalla en las Naciones Unidas. En primer lugar, habría que solicitar de nuevo al Consejo de Seguridad la aceptación de Palestina como un estado miembro, retando a Estados Unidos a utilizar abiertamente su veto solitario en contra, prácticamente, del mundo entero. Después de que el Consejo rechazara según lo esperado la petición palestina como resultado del veto, se debería solicitar la decisión de la Asamblea General, donde la gran mayoría votaría a favor. Aunque no sería vinculante, demostraría que la libertad de los palestinos goza del abrumador apoyo de la familia de naciones y que aísla a Israel (y a Estados Unidos) aún más.

Además de estas actuaciones, Marwan insiste en la unidad palestina, utilizando su considerable fuerza moral para ejercer presión sobre Fatah y Hamás.

Para resumir, Marwan Barghouti ha perdido la esperanza de lograr la libertad palestina cooperando con Israel e incluso con las fuerzas de la oposición israelíes. El movimiento israelí por la paz ya no se volverá a mencionar. La palabra “normalización” se ha convertido en un término sucio.

Estas ideas no son nuevas, pero viniendo del prisionero palestino número 1, el candidato más destacado para la sucesión de Mahmoud Abbas, el héroe de las masas palestinas, estamos hablando de un cambio hacia unas actuaciones más combativas, en fundamento y en tono.

Marwan insiste en la unidad palestina, utilizando su fuerza moral para ejercer presión sobre Fatah y Hamás

Marwan sigue queriendo la paz. Lo dejó claro cuando, en una comparecencia reciente en el tribunal, gritó a los periodistas israelíes que continuaba apoyando la solución de los “dos estados”. También sigue apoyando las acciones no violentas, llegando a la conclusión de que los ataques violentos de antaño perjudican a la causa palestina en vez de beneficiarla.

Marwan quiere poner fin a la tendencia de la Autoridad Palestina de deslizarse, aunque sin querer, hacia una colaboración al estilo de Vichy mientras que la expansión de la “empresa de los asentamientos” israelíes continua tranquilamente.

No fue casualidad que Marwan publicara su manifiesto en las vísperas del “Día de la Tierra”, el día de protesta mundial en contra de la ocupación.

“El Día de la Tierra” es una jornada que conmemora el aniversario de una manifestación que tuvo lugar en 1976 para protestar contra la decisión del Gobierno de Israel de expropiar grandes extensiones de terreno en Galilea y otras zonas de Israel que eran propiedad de árabes. El ejército israelí y la policía dispararon contra los manifestantes, provocando seis muertos. (El día después, dos de mis amigos y yo dejamos coronas de flores en las tumbas de las víctimas, un acto que desencadenó una oleada de odio y desprecio contra mí, como pocas veces lo había experimentado).

Como ocurrió con Mandela, un hombre encarcelado puede ser mucho más importante que los líderes fuera

“El Día de la Tierra” fue un hecho decisivo para los ciudadanos árabes de Israel que, más tarde, se convirtió en un símbolo para los árabes de todo el mundo. Este año, el gobierno de Netanyahu amenazó con disparar a cualquiera que se aproximara a nuestras fronteras. Es posible que esto pueda ser el presagio de la Tercera Intifada anunciada por Marwan.

Desde hace un tiempo, el mundo ha perdido el interés por Palestina. Todo parece estar en calma. Netanyahu ha conseguido desviar la atención del mundo desde Palestina a Irán. Pero en este país, nunca nada está en calma. Parece que no está ocurriendo nada, pero los asentamientos crecen incesantemente y, con ello, el profundo resentimiento de los palestinos que ven lo que está ocurriendo ante sus ojos.

El manifiesto de Marwan Barghouti expresa el sentimiento casi unánime de los palestinos de Cisjordania y de otros lugares. Como le ocurrió a Nelson Mandela durante el apartheid en África, un hombre encarcelado puede ser mucho más importante que los líderes fuera.

© Uri Avnery | Publicado en Gush Shalom | 31 Marzo 2012 | Traducción del inglés: Araceli Carvajo Garcés

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