Asad pierde el norte de Siria

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Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.

Publicado el 26 Jul 2012

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Frontera siria en Çilvegözü, Hatay, Turquía (Jul 2012) | ©  Ilya U. Topper /M'Sur
Frontera siria en Çilvegözü, Hatay, Turquía (Jul 2012) | © Ilya U. Topper /M’Sur

Un enorme camión de transporte de pesados cruza el paso fronterizo de Çilvegözü, uno de los últimos abiertos entre Turquía y Siria. En la plataforma carga la cabina calcinada de un camión de mercancías turco, destruido durante los combates entre ejército y rebeldes en la zona de Alepo.

“No fueron los rebeldes”, asegura Ali Çelik, un empresario turco que se dedica al comercio con Siria. Dado que habla árabe, sus colegas le han pedido coordinar el rescate de los camiones atrapados en el conflicto. Entre ellos hay uno suyo, desaparecido sin rastro.

“No estoy a favor de ninguno de los dos bandos, pero hay que reconocer que los rebeldes me han ayudado en lo que han podido para salvar los camiones enteros y recoger los destruidos”, añade el hombre.

Los rebeldes están a pocos pasos, al otro lado del paso fronterizo. Pero no se puede ir. Turquía ha cerrado este miércoles todos los pasos fronterizos, aunque seguirá admitiendo vehículos en tránsito y tal vez a locales sirios que se quieran aprovisionar en Turquía y volver a su país, anunció el el ministro de Economía turco, Zafer Çaglayan. Pero un funcionario de fronteras de Çilvegözü cree que “serán casos excepcionales, sólo con autorizaciones especiales”.

Los rebeldes han arrebatado al régimen sirio el control sobre casi toda la frontera turco-sirio

El cierre de los 13 pasos fronterizos que existen en los 900 kilómetros de frontera turco-siria se entiende como medida de seguridad para evitar que los camioneros turcos se jueguen la vida en el país vecino —ha habido varios muertos— y también como sanción económica contra Damasco. Pero no afectará a los refugiados que buscan asilo en Turquía, dado que de todas formas casi siempre cruzan por las colinas o por senderos de contrabandistas.

Éstos es ahora más fácil que antes: en los últimos días, los avances de los rebeldes han arrebatado al régimen sirio el control sobre prácticamente toda la frontera turco-sirio y grandes zonas en el norte del país. Los refugiados de las zonas de Alepo o Idlib pueden llegar ahora a la frontera sin miedo de ser tiroteados en el último momento por patrullas del gobierno, e incluso desde Hama, cientos de kilómetros más al sur, el viaje dura poco más de 20 horas, buscando siempre zonas bajo dominio de los rebeldes, precisa un joven que acaba de acompañar a un herido hasta Turquía. Otro refugiado, Hassan, ha llegado desde Homs, una ciudad situada casi en el centro del país, que sigue inmersa en salvajes combates.

“Casi todos los pasos fronterizos del norte de Siria, desde el de Reyhanli en Hatay hasta el de Deir ez Zor en la frontera iraquí están bajo control de los rebeldes”, afirma Yamil Saib, un economista de Yisr al Shugur, refugiado en Antakya.

También hay fuertes combates en cuatro barrios de Alepo, dos en el suroeste y dos en el noreste. Y varias zonas de la periferia de Damasco llevan cinco días de combates intensos entre las tropas leales al régimen y los combatientes del Ejército Sirio Libre (ESL), compuesto en gran parte por desertores de las tropas regulares.

“El Ejército no diferencia entre civiles y milicianos cuando el ESL domina un barrio y dispara morteros de 220 milímetros, es decir armamento pesado”, denuncia Braa Albushi, lugarteniente del ESL, por teléfono desde Damasco. “Por eso, ahora intentamos combatir desde zonas no habitadas en la periferia de la ciudad”. Añade que no hay intención de controlar realmente una zona, porque sería arrasada por los morteros, sino que se trata de entrar, combatir, retirarse… en lo que parece una guerra de desgaste más que un asalto definitivo.

Control kurdo

En las zonas occidentales, el ESL ha afianzado su control sobre grandes zonas al norte de Alepo y mantiene el paso fronterizo de Reyhanli en la carretera principal que une la capital económica siria con Turquía. Más al este, sin embargo, el Ejército sirio se retiró de varios municipios sin disparar un tiro, aunque aún mantiene en su poder Qamishli, la capital oficiosa de la población kurda en el noreste de Siria.

Pero en al menos cinco ciudades de dos provincias, las tropas sirias han sido reemplazadas por milicianos del Partido Unión Democrática (PYD), considerada la rama siria del Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK), la guerrilla que combate contra Turquía. Así lo confirmó a M’Sur el lunes en conversación telefónica Salih Muslim, dirigente del PYD.

“En Qamishli, la situación está tranquila: los representantes del gobierno se han atrincherado en sus edificios y la población no los ataca: queremos evitar sobre todo el derramamiento de sangre”, asegura este político, aunque señala enfrentamientos menores en algunas zonas.

El vacío de poder está siendo ocupado por una alianza entre dos bloques políticos: el PYDy el Consejo Nacional Kurdo, vagamente asociado al Consejo Nacional Sirio (CNS), que pretende representar la oposición al régimen de Asad, explica Hefiz Abdulrahmán, miembro del CNS exiliado en Antakya.

Los dos bloques comparten la creación de una Administración civil, pero el PYD se reserva la exclusiva en lo que se refiere a control militar, y las tensiones entre ambos sólo han sido superadas gracias a la mediación de Masud Barzani, presidente del Kurdistán iraquí, explica.

Regresan a Siria grupos kurdos exiliados en los montes Qandil en el Kurdistán iraquí

Barzani admitió el lunes en una entrevista con la cadena qatarí Al Jazeera que su Administración ofrecía entrenamiento a los kurdos de origen sirio refugiados en su territorio, con el objetivo de que pudieran volver y llenar el vacío de poder que se produciría con la previsible caída de Asad, aunque “aún no se han enviado”, aseguró.

Hefiz recuerda que desde hace meses están regresando a Siria grupos kurdos que llevaban tiempo exiliados en los montes Qandil, refugio del PKK en el Kurdistán iraquí. Pero este tránsito parece haberse intensificado ahora. A tenor de fuentes locales citados por la cadena turca CNNTürk, importantes contingentes de milicianos kurdos están llegando desde el Kurdistán iraquí a Siria con el objetivo de tomar Qamishli.

“Miles de peshmergas (milicianos kurdo-iraquíes) pasan a Siria”, titula la cadena un reportaje, en el que detalla las medidas que ha tomado el Ejército turco frente a lo que se percibe como una posible amenaza para la seguridad de Turquía. Un convoy de 200 vehículos civiles, acompañado por helicópteros de ataque Cobra y dispositivos de inhibición de radiofrecuencia hatransportado un importante contingente de tropas a Nusaybin, ciudad turca fronteriza con Siria, informa.

La estrecha relación entre el PKK y el PYD preocupa en Turquía, que envía refuerzos a la frontera

Sin embargo, Abdelhakim Bachar, responsable de relaciones exteriores del Consejo Nacional Kurdo, asegura que Damasco ha cedido voluntariamente las zonas nororientales al PYD, en unas declaraciones recogidas por medios kurdos. Hefiz tiene por posible que existiera un acuerdo “bajo mano” del régimen sirio y la dirección del PYD, pero cree que actualmente el partido kurdo da por cerrada esta etapa y se perfilará como claro contrincante de Bashar Asad y aliado de la rebelión en Siria.

La estrecha relación entre el PKK y el PYD preocupa en Turquía, y de hecho, Ankara ha enviado hoy un convoy de 200 vehículos civiles, acompañado por helicópteros de ataque Cobra y dispositivos de inhibición de radiofrecuencia a Nusaybin, ciudad turca cercana a Qamishli, informa la citada cadena.

Salih Muslim, no obstante, subraya que el único objetivo de su partido es “una Siria democrática” y que no hay animadversión hacia Turquía. “No tenemos nada contra Turquía y Turquía no debería estar contra nosotros”, dice a M’Sur.

Aún así, los medios turcos señalan “el desafío de un Gran Kurdistán”, en palabras del diario ‘Hürriyet’ o un “nuevo Norte de Iraq”, en referencia al posible establecimiento de una zona autónoma kurda a imagen y semejanza de la iraquí. Algo que no necesariamente sería una amenaza para Turquía: Masud Barzani, el dirigente del Kurdistán iraquí, es uno de los mejores aliados de Ankara en la región.

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