Diario de una isla sin bancos

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Daniel Iriarte

@Danieliriarteo

Periodista y cineasta documental (Zaragoza, 1980). Vive en Madrid, donde trabaja en la sección internacional del diario El Confidencial , después de una década como corresponsal en Asia y el Mediterráneo, los últimos cinco años en Turquía.

Publicado el 1 Abr 2013

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Cola ante un banco de Chipre. Mar 2013  | © Daniel Iriarte/M'Sur
Cola ante un banco de Chipre. Mar 2013 | © Daniel Iriarte/M’Sur

Nicosia | Marzo 2013

17.000 millones. Ese es el ‘agujero financiero’ de Chipre, la cantidad que amenaza la estabilidad económica de la isla, y que ha estado a punto de sacar al país de la Eurozona. M’Sur llega a Chipre en un momento de máxima incertidumbre: los problemas han sido revelados en toda su magnitud, pero todavía no han aparecido las soluciones.

Para acceder a un rescate europeo por valor de 10.000 millones, la llamada Troika –la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional- exigen al gobierno chipriota que aporte 5.800 millones por sí mismo, mediante medidas impositivas y de austeridad.

Martes, 19 de marzo

El gobierno de Nicos Anastasiades presenta un plan para tasar los depósitos bancarios superiores a los 20.000 euros. La medida pretende dejar exentos a aquellos cuyos ahorros estén por debajo de los 20.000 euros, tasar al 6,75 % los depósitos hasta 100.000 euros, y al 9,9 % por encima de dicha cantidad. No obstante, los ministros de finanzas de la eurozona piden que la exención se extienda hasta los 100.000 euros, para cumplir con la legislación europea, que garantiza hasta dicha cantidad. Pero Anastasiades indica que es imposible cumplir con las exigencias europeas si no se tasa también a los ahorradores medianos.

“No seremos los esclavos del siglo XXI”, se lee en una pancarta ante el Parlamento

Para su aprobación, el plan requiere de una mayoría parlamentaria de la que carece el partido de Anastasiades, el democristiano Reagrupamiento Democrático (DISY), que apenas cuenta con 20 de los 56 escaños del Parlamento. Así que la impresión general es que la votación se retrasará, especialmente después de que el propio Anastasiades declare a la prensa que cree que la Cámara rechazará la propuesta. “Piensan que es injusta y va contra los intereses de Chipre a largo plazo”, asegura el presidente.

Todo cambia al final de la tarde. Al caer el sol, miles de personas –unos diez mil, según algunos organizadores- se concentran en ambos extremos de la calle Leoforos Nechrou, donde el Parlamento, finalmente, decide seguir adelante con la votación. El ambiente es de protesta contra las medidas de austeridad exigidas por la UE y de manifiesta hostilidad contra Alemania y su canciller, Angela Merkel.

“No seremos los esclavos del siglo XXI”, se lee en una pancarta. “Mejor vivir libres incluso una hora que cuarenta años esclavizados por la Troika y los nazis”, reza otra, parafraseando el famoso verso del intelectual nacionalista griego Rigas Feraios, alzado contra los otomanos a finales del siglo XVIII. “No durmáis: podéis despertar sin vuestros ahorros”, clama una última.

“Creen que la UE quiere convertirles en un protectorado, en una colonia alemana”

“La gente se manifiesta contra la Troika, contra Alemania, contra la Unión Europa. Sienten que les están destruyendo, que nos están matando”, dice a M’Sur la cineasta Thekla Kittou, coordinadora del comité ciudadano “Seisachtheia” (“Sacudir el yugo”). “Creen que la UE quiere convertirles en un protectorado, en una colonia alemana. Hay una sensación de que no es un problema de falta de dinero, sino de que Alemania quiere quedarse con los fondos de Rusia, que vayan a sus bancos”, asegura.

De modo que cuando se anuncia que el Parlamento ha rechazado el plan de rescate, una oleada de júbilo recorre la manifestación. Todos los parlamentarios, con excepción de los miembros del DISY, han votado en contra, un total de 36, incluyendo a los del centrista DIKO, que forma parte de la coalición gubernamental. 19 de los 20 representantes del DISY se han abstenido.

“Los cobardes no han votado”, se corea en la calle al conocerse la noticia. Algunos de los parlamentarios opositores salen a encontrarse con los manifestantes, que les reciben con vítores y aplausos. Los coches de los miembros del DISY, en cambio, son abucheados al abandonar el edificio.

“Para Chipre, tener a toda esta gente protestando es como una revolución. Los chipriotas somos bastante calmados, estamos acostumbrados a lidiar con las exigencias extranjeras, a no buscar problemas”, nos dice un estudiante llamado Stefanos, que se declara políticamente independiente. “Siempre decimos que los chipriotas, a diferencia de los griegos, nunca se resisten. Esto es una gran victoria del pueblo”, asegura. Tras la salida de los parlamentarios, los manifestantes se retiran en orden. En el suelo, pisoteada entre otros papeles, queda una pancarta: “España, Grecia, Portugal, vosotros sois los próximos en la lista”.

Miércoles 20

Las cosas se han calmado algo desde el anuncio del corralito durante el fin de semana, y ahora no hay grandes colas ante los cajeros. Desaparecido el pánico a que el rescate se lleve por delante los depósitos de los pequeños ahorradores, la gente ya no se pelea por sacar los mil euros al día que permite la máquina, como en los primeros momentos. Pero algunos problemas persisten.

Ante todos los cajeros se forman colas, mientras la máquina todavía tiene dinero

“Los cajeros normalmente se quedan sin dinero un lunes por la tarde si ha sido un fin de semana largo, pero el pasado sábado lo hicieron a las 8:30 de la mañana”, explica un empleado bancario al diario Cyprus Mail. Según este periódico, el Banco Central dio instrucciones a las diferentes entidades de continuar reponiendo los cajeros durante el fin de semana, pero el lunes la mayoría de las sucursales se habían quedado sin liquidez y tuvieron que pedir un envío extra de billetes a las autoridades financieras.

Ante una sucursal del Banco de Chipre, una cola de seis personas comienza a diluirse. Un joven saca su teléfono móvil y toma una foto del número del cajero, para reportarlo a la sede y que acudan a reponerlo. Son las doce del mediodía y hay más cajeros vacíos, pero al cuarto intento, en una sucursal de la calle Ledra, conseguimos sacar dinero.

Esta escena se repite por toda la ciudad: ante todos los cajeros se forman colas, mientras la máquina todavía tiene dinero, hasta que, invariablemente, los billetes se agotan. Entonces, los sufridos clientes se dispersan en busca de otra sucursal con algo de liquidez.

La Asociación de Bancos Chipriotas ha emitido un comunicado diciendo que “en cooperación con el Banco Central de Chipre, los bancos están realizando todos los esfuerzos posibles para que las necesidades crecientes de efectivo entre el público sean continuamente satisfechas a través de los cajeros automáticos”.

Jueves 21

Es fácil confundir el estado de ánimo de los chipriotas con esa somnolencia característica de las islas mediterráneas. A pesar de la gravedad de la situación económica, no se ve una contestación popular como la que existe en Grecia, su gemela cultural. Pero abunda el pesimismo.

La crisis ha pasado factura en los tres últimos años. Los problemas económicos se perciben en los inquietantes escaparates vacíos de la calle Ledra, la principal vía comercial de la ciudad. En los negocios que han cerrado sin que otros los sustituyan. En las terrazas con escasos clientes. En los carteles de las agencias de viajes, fotos de destinos exóticos que ahora amarillean, señal de que no han sido cambiados en bastante tiempo.

La crisis ha pasado factura en los últimos tres años: hay negocios cerrados, terrazas sin clientes

“Yo trabajaba para una compañía extranjera que cerró”, dice Kostas, un informático desempleado de 31 años. “Pero la cosa puede ser mucho peor si el capital extranjero se retira, porque la mayoría de la gente de mi edad trabaja para empresas que dependen de ese dinero”, asegura. El desempleo alcanzó en enero el 14,7 % y sigue subiendo.

Dos hombres colocan una enorme pegatina en el vidrio de un restaurante: “Souvlaki –cerdo a la parrilla, típico de Grecia- por solo 2,50 euros”. Hace pocos días costaba casi el doble, nos indica el camarero.

Viernes 22

Comienzan a producirse los primeros problemas de desabastecimiento en el propio Chipre. En varios supermercados de Larnaca han tenido lugar pequeños altercados, debido a que estos han dejado de aceptar el pago con tarjeta de crédito. La falta de liquidez está provocando también deficiencias de suministro debido a la imposibilidad de pagar a los reponedores.

“No ha habido una significativa caída en las ventas. Sin embargo, en casi todos los supermercados han sufrido carencias en productos cuyas compañías suministradoras han rechazado cobrar en crédito, solamente en efectivo. Y este requisito no puede ser satisfecho por los propietarios de los supermercados, dado que la mayoría de los consumidores pagan ahora con tarjetas de crédito”, explica Nicos Atanasiou, vicepresidente de la Asociación Panchipriota de Supermercados.

El mismo problema, aparentemente, ha empezado a producirse en las gasolineras, cuyos propietarios también pagan los suministros al contado. “No hay escasez de combustible en la isla, pero el problema es que los clientes se están quedando sin efectivo para pagarlo”, afirma el jefe de la Asociación de Propietarios de Gasolineras, Stefanos Stefanou. La situación no es crítica, pero en algunas estaciones de servicio han aparecido carteles indicando que no se admite el pago con tarjeta.

Sábado 23

El cerrojazo bancario comienza a provocar problemas verdaderamente serios. En Larnaca, la tercera ciudad del país, miles de personas han empezado a depender de la caridad para obtener alimentos, dada la imposibilidad de acceder al dinero con el que pagarlos. Según el diario Cyprus Mail, más de 1.200 familias llevan desde el viernes recibiendo ayuda alimentaria del ayuntamiento de la localidad.

Miles de personas han empezado a depender de la caridad al no poder acceder a su dinero

“Hoy, el mercado comunitario de Larnaca –normalmente dedicado a acciones de beneficencia- no discrimina entre los que tienen derecho a recibir comida y los que no. Hoy le damos comida a todo el que la pide. Es un momento muy difícil. La solidaridad es muy importante”, declara el alcalde de la ciudad, Andreas Louroudjiadis, haciendo un llamamiento a la calma. Albergues de indigentes, parroquías y asociaciones de solidaridad están recibiendo ayuda municipal para alimentar a los más necesitados. Otras organizaciones y empresas están poniéndose en contacto con las autoridades para donar comida.

En Nicosia no se aprecia una situación semejante. Los supermercados no parecen encontrarse en situación de escasez de ningún tipo. La paralización de la actividad durante el fin de semana da un respiro al gobierno, que aguarda una reunión del Eurogrupo respecto a Chipre.

“La nuestra es una economía próspera, como se ve a simple vista. No es como la de otros países, como Siria o Egipto, que ves la pobreza al primer vistazo. Lo que está pasando es un robo de nuestra riqueza”, dice Omiros, propietario de una tienda de ultramarinos en el centro de Nicosia. Este comerciante apoya las protestas contra las medidas exigidas por Bruselas. “Lo que nos pedía la Troika era que nos apuntásemos un rifle al pecho y nos disparásemos. Ahora veremos”, comenta.

“Lo que nos pedía la Troika era que nos apuntásemos un rifle al pecho”

En torno a las seis de la tarde se produce una de las manifestaciones más multitudinarias de la última semana. Trabajadores de los banchos chipriotas marchan del Ministerio de Finanzas al Parlamento en protesta por la reestructuración acordada por el gobierno, entonando consignas contra “la estupidez de los políticos”.

“El plan de la Troika es que reduzca el personal bancario en un diez por ciento, lo que implica que diez mil personas se quedarán sin trabajo y sin ingresos”, dice un manifestante llamado Dimitris. “Nos van a dejar sin un penique en el bolsillo. Los grandes jefes lo han gastado todo, y lo vamos a pagar nosotros”, asegura.

Domingo 24

Chipre aguanta la respiración a la espera de lo que se decida en Bruselas. Por la noche hay prevista una reunión del gobierno chipriota con el Eurogrupo, en la que la expulsión del país de la zona euro es una posibilidad real.

En la isla, los problemas de abastecimiento amenazan con convertirse en algo serio debido a la escasez de efectivo. “Si no se encuentra una solución, y los suministradores no dan marcha atrás en su decisión de servir solamente a los supermercados que pagan en efectivo, habrá un problema, y espacios vacíos en los estantes”, asegura Andreas Hadjiadamou, jefe de la Unión de Supermercados, al diario Cyprus Mail. “Ahora mismo, los suministros que hay en los supermercados van a durar solo dos o tres días más, y si los suministradores no modifican su decisión, habrá carencias”, indicó.

Por su parte, el Banco Central chipriota ha ordenado que los cajeros automáticos ampliasen aún más la restricción a las retiradas de efectivo: de un máximo de 260 euros diarios pasaron a apenas 120 euros en los cajeros del Banco de Chipre, y a 100 euros en los del Banco Laiki (respectivamente, la primera y la segunda entidad del país).

Entretanto, la indignación popular es patente, así como la falta de coordinación ciudadana: se han convocado varias manifestaciones a través de las redes sociales, a diferentes horas y en diferentes lugares, pero esta dispersión provoca que la asistencia, en general, sea escasa. No obstante, algunos ciudadanos comienzan a pedir un referéndum sobre todo lo que el gobierno chipriota acuerde con Bruselas antes de que sea puesto en práctica. Ayer, por primera vez, aparecieron pancartas en ese sentido: “Referéndum ya. ¡Votamos y tenemos que decidir!”, se leía en una.

Lunes 25

Los chipriotas se despiertan con la noticia de que su gobierno ha alcanzado un acuerdo con el Eurogrupo. Chipre sigue en la Unión Europea, y mantiene el euro como divisa.

El país se debate entre el alivio y el pesimismo. Alivio por haber evitado la salida de la Eurozona, lo que, a ojos de muchos, habría sido una catástrofe. Pesimismo porque el sistema económico chipriota, tal y como estaba montado hasta ahora, desaparece, y pocos dudan de que el reajuste va a ser duro.

El sistema económico chipriota, tal y como estaba montado hasta ahora, desaparecerá

El punto principal del acuerdo es la anunciada reestructuración bancaria, con algunas variaciones. El Banco Laiki será reconfigurada en dos entidades, una “buena” y otra “mala”. A medio plazo, la buena será integrada en el principal banco del país, el Banco de Chipre, y la mala desaparecerá. Según Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, la reestructuración generará 4.200 millones de euros, una parte considerable del agujero financiero chipriota.

Además, se ha decidido que se protegerán los depósitos inferiores a 100.000 euros. Aquellos por encima de dicha cantidad, en cambio, sufrirán una severa quita, que podría ser superior al 40 %. El abultadísimo sector bancario chipriota (siete veces y media superior al PIB del país) sufrirá una reducción considerable, y el Eurogrupo quiere que se ajuste a la media europea de 3,5 veces el PIB para el 2018.

 El acuerdo hiere de muerte la condición de paraíso fiscal de la isla

Tal vez el punto más importante para los chipriotas de a pie es que el acuerdo hiere de muerte la condición de paraíso fiscal de la isla. La probable pérdida de confianza en el sistema bancario provocará casi con certeza una fuga de capitales hacia otros lugares. Además, tras lo acordado con el Eurogrupo, se implementarán medidas independientes contra el blanqueo de dinero, auditorías internacionales y el aumento de las tasas a futuros depósitos.

Queda por ver cuándo reabren los bancos, y en qué condiciones.

Martes 26

Las prostitutas de la calle Fokonios, en el centro de Nicosia, ya no aguardan en sus clubs a que los clientes suban: nadie lo hace, porque nadie tiene con qué pagar estos días. Así que las chicas, que de todos modos no tienen mucho que hacer dentro del local, han comenzado a salir a la calle a lanzar miradas procaces y a los transeúntes masculinos, a ver si alguno cede a la tentación.

El de la prostitución no es sino uno de tantos negocios afectados por el cierre de los bancos y la consiguiente escasez de efectivo. En la calle Ledra, la principal calle comercial de la capital, han aparecido carteles de liquidación de negocio. Y las ofertas de saldo son cada vez más numerosas, más ventajosas para los clientes. La necesidad de conseguir algo de liquidez se hace patente.

Le preguntamos a Vajira Lalit, un esrilanqués que regenta un locutorio en esa misma zona, si los envíos de dinero al extranjero se han incrementado durante el corralito. Nos dice que al contrario: “Nuestro sistema funciona perfectamente, pero son los clientes los que no tienen dinero para enviar”.

Miércoles 27

Tras 13 días ininterrumpidos de corralito, el país está exhausto por la falta de efectivo y la ralentización extrema de la actividad económica, por lo que hay una expectación máxima ante la reapertura de los bancos, prevista para el día siguiente. Muchas sucursales han requerido la asistencia de personal adicional de seguridad. La empresa británica G4S, encargada estos días pasados de transportar el efectivo con el que se reabastecían los cajeros automáticos, suministrará 180 guardias de seguridad. Pero también se recurrirá a policías, miembros de otras compañías privadas, e incluso porteros de discoteca.

El BCE envía 5.000 millones de euros a Nicosia en un convoy escoltado por helicópteros

Por la noche, el Banco Central recibe un cargamento de 5.000 millones de euros del BCE para hacer frente a la reapertura. El dinero ha sido enviado desde Frankfurt a la ciudad chipriota de Larnaca, desde donde ha sido transportado a la sede bancaria central de Nicosia entre medidas de máxima seguridad. La operación, digna de una película de Hollywood, implicó un convoy de cuatro camiones, escoltado por unidades de elite de la policía chipriota y varios helicópteros.

Jueves 28

Se temía una jornada caótica, pero la mañana ya anuncia que la jornada transcurriría con normalidad. Los empleados acuden a trabajar a las sucursales a las siete de la mañana, para contar con margen suficiente para poner todo en orden antes de la reapertura, pero un par de horas antes apenas se congregaban unas pocas personas delante de las sedes, en su mayoría jubilados, probablemente las únicas personas que pueden ausentarse del trabajo en un día, como hoy, laborable. Como Chrisalia, una anciana que se entretenía haciendo calceta frente a una sede del Banco de Chipre en la avenida Diagonou, junto a otra pareja de ancianos. “No tenemos tarjeta, así que estamos esperando para cobrar nuestro cheque de pensiones”, dicen.

Sólo se puede sacar 300 euros por día en las sucursales y enviar hasta 3.000 al extranjero

Las autoridades bancarias chipriotas han impuesto importantes restricciones a la retirada de capitales: apenas 300 euros por día en las sucursales bancarias. Del mismo modo, se ha prohibido sacar del país más de 3.000 euros, tanto en efectivo como en transferencia, y los pagos en el extranjero se limitan a un máximo de 5.000 euros al mes. Unas medidas que, sin duda, están contribuyendo a que los clientes de los bancos chipriotas no se estén abalanzando sobre las sucursales para tratar de sacar del país todo el dinero posible en las próximas horas.

A medida que se aproxima la hora de apertura, más gente comienza a hacer cola frente a las sedes del Banco de Chipre y el Laiki, los afectados por la reestructuración bancaria. Algunos, en la puerta de la sucursal, rechazan hablar con los periodistas con lágrimas en los ojos. Es patente el hastío con la prensa. La invasión de cámaras, micrófonos y grabadoras en el centro de Nicosia ha terminado por molestar a comerciantes y vecinos, cansados de tener que responder a las mismas preguntas de los reporteros una y otra vez. “¡Váyase a preguntarle a otro! Respete nuestro estado de ánimo. Ya sabe por qué estamos aquí”, grita un cliente cuando nos acercamos a él.

Doce del mediodía. El guardia de seguridad que custodia la puerta guarda silencio y pone cara de circunstancias. Al poco, el director de la sucursal comparece para pedir unos minutos más de plazo antes de abrir, mientras una empleada reparte hojas en las que se explican detalladamente tanto las restricciones como las operaciones autorizadas. Por si no queda claro, un oficial de policía que aguarda dentro de la oficina sale a indicar, con voz firme y agresiva, que no se tolerarán altercados dentro del banco.

Finalmente, a los veinte minutos, se abren las puertas, y se permite acceder a los primeros seis clientes. A los periodistas no les dejan entrar, pero lo que se divisa a través de las cristaleras es un ambiente de fatalismo resignado, tal vez algo más tenso de lo normal.

Los motivos de cada cliente varían: están los que carecen de tarjeta de crédito y aguardan ansiosos ese dinero al que no han tenido acceso en casi dos semanas, o los que han venido a realizar operaciones bancarias normales, como si de un día cualquiera se tratase. Y están los que, como Yangos, han venido a retirar sus primeros 300 euros y aseguran que harán lo mismo cada día hasta sacarlo todo. “Aunque si las cosas mejoran, a lo mejor dejo algo”, afirma este estudiante de veintipocos años. “El mes que viene veremos”.

“Hasta ahora era pensionista, pero ya no sé si voy a tener pensión”

“He venido a ver al gerente. Yo era empleada de esta sucursal y tengo aquí todos mis depósitos, así que vengo a interesarme por su estado”, nos dice Iro, recientemente jubilada. “Creo que perderemos algo, pero no mucho”, indica. A su lado, su marido, un antiguo exportador de productos chipriotas, añade: “Todo ha ido mal desde el momento en que entramos en la Eurozona”. Preguntado por su profesión, dice: “Hasta ahora era pensionista, pero ya no sé si voy a tener pensión”.

“Acabo de retirar dinero para pagar a mis empleados”, explica Panikos Kyriacou, contable de una empresa médica y textil. “El cierre nos ha afectado, así que ahora volvemos a la normalidad. Los chipriotas somos un pueblo tranquilo”, comenta.

La reestructuración bancaria y el control de capitales “es la mejor opción: de lo contrario habría sido el caos”, dice. “Ahora bien, vamos a investigar y a encontrar a los responsables de esta situación, y hacerles pagar por ello”, insiste.

En las siguientes jornadas, el gobierno anuncia que las medidas de control de capitales, previstas para una semana, durarán un mes, como mínimo. Sin duda, las consecuencias sobre la economía serán importantes. Pero en lo que concierne al chipriota de a pie, los bancos ya han abierto. Vuelve a haber dinero.

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