¿Reconciliación con la UE?

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Daniel Iriarte

@Danieliriarteo

Periodista y cineasta documental (Zaragoza, 1980). Vive en Madrid, donde trabaja en la sección internacional del diario El Confidencial , después de una década como corresponsal en Asia y el Mediterráneo, los últimos cinco años en Turquía.

Publicado el 18 Abr 2013

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Banderitas en la alcaldía de Hakkari, Turquía | © Ilya U. Topper/M'Sur
Banderitas en la alcaldía de Hakkari, Turquía | © Ilya U. Topper/M’Sur

¿Se están abriendo de nuevo las puertas de Europa a Turquía? La probable apertura de cinco nuevos Capítulos en el proceso de adhesión y otros pequeños avances han revitalizado un proyecto que parecía totalmente moribundo hace tan solo unos meses.

Desde que en febrero la UE recomendase la apertura del Capítulo de Coordinación de Política Regional –el primero en dos años y medio-, ya son cinco las áreas específicas del proceso que han visto un impulso en los últimos tiempos. La última, Energía, esta misma semana. Todo un cambio respecto a la atmósfera que se respiraba durante 2012, calificada de “sombría” por un diplomático europeo implicado en el proceso.

En octubre, la Comisión Europea emitió el informe de progreso más demoledor desde hace más de una década, debido, principalmente, al retroceso en las libertades democráticas en el que está inmerso el país. El ministro turco de Asuntos Europeos, Egemen Bagis, aseguró que el informe daba espacio a “las hipótesis injustas e infundadas de los extremistas en algunas partes de Europa”, y lo calificó de “intento deliberado de de dañar los esfuerzos de Turquía”.

La llegada de Hollande a la presidencia francesa ha cambiado la atmósfera

Por su parte, el propio primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, venía sugiriendo ideas como la entrada en la UE pero no en la zona euro, o el restablecimiento de la pena de muerte en Turquía para, por ejemplo, el líder de la guerrilla kurda del PKK, Abdullah Öcalan. Y puesto que la pena capital está abolida en la Unión Europea, su reimplantación en Turquía habría abortado el proceso de raíz. El debate, no obstante, ha quedado arrinconado por el inicio del proceso de paz entre las autoridades turcas y el propio Öcalan para lograr el final del conflicto kurdo.

Pero la llegada de Irlanda a la presidencia europea y una serie de nuevos condicionantes han producido lo que un diplomático europeo ha definido como “un ambiente totalmente renovado” en 2013. Esto se ha debido, según este funcionario, a varios factores, entre los que destaca la llegada a la presidencia de François Hollande, que ha suavizado el veto impuesto por Sarkozy a la apertura de varios capítulos clave para la adhesión.

Desafíos formidables

“La nueva administración francesa sin duda ha jugado un papel, junto con el trabajo simultáneo de cara a que se levanten los visados para los ciudadanos turcos”, explica el funcionario. En diciembre, la Comisión Europea anunció que para estancias inferiores a tres meses, Alemania, Holanda y Dinamarca eximirían de visado a los turcos empleados en el sector servicios. Dado que la política de visados ha sido tradicionalmente uno de los grandes caballos de batalla del gobierno turco, la medida ha tenido un efecto “muy positivo”, según indica el diplomático en reunión privada con varios medios extranjeros, entre ellos M’Sur.

Los desafíos, sin embargo, siguen siendo “formidables, tanto política como económicamente”. La entrada en la zona Schengen, que garantiza el libre tránsito y residencia, es “incompatible con las políticas de apertura hacia los países vecinos en las frontera suroriental de Turquía”, comenta.

¿Cómo hay que interpretar, además, las afirmaciones de Erdogan sobre la posibilidad de que el país se una a la Organización de Cooperación de Shanghai como alternativa a la UE? La idea fue lanzada por el primer ministro durante una entrevista televisiva. Y aunque hubo quien la consideró una más de sus frecuentes bravatas, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Selçuk Ünal, corroboró dos días después que Turquía pensaba solicitar el estatus de “miembro observador” en la OCS “como parte de la diplomacia multilateral del país”.

“Turquía está buscando opciones alternativas ante las cada vez menores esperanzas en el proceso de adhesión a la UE, debido a la persistente oposición de cierto número de países miembros”, aseguró Erdogan en la entrevista, mencionando expresamente a la OCS. “Si entramos en la OCS, diremos adiós a la Unión Europea. La OCS es mejor, mucho más poderosa. Pakistán quiere entrar, así como la India. Si la OCS nos quiere, todos nosotros nos convertiremos en miembros de esta organización”, afirmó el primer ministro.

La Organización para la Cooperación de Shanghai es un organismo integrado por China, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán, Rusia y Uzbekistán, en funcionamiento desde 2001. Aunque dedicado principalmente a la ayuda en materia de seguridad, también fomenta la cooperación económica y cultural. “Tenemos más valores comunes con ellos”, dijo Erdogan, un comentario que ha sido interpretado mayoritariamente como una referencia a la identidad túrquica de estos países de Asia Central.

“Tenemos más valores comunes con los países de la Organización de Shanghai”, asegura Erdogan

La idea, sin embargo, ha sido criticada por varios analistas y columnistas. El escritor Mehmet Altan calificó las declaraciones de Erdogan de “muy peligrosas”. “Hablamos de una organización cuyos miembros carecen todos de democracia. Así que parece que Erdogan quiere avanzar hacia la dictadura”, dice Altan. “La OCS es la principal oposición a la OTAN. Por un lado, eres un miembro de la OTAN, pero por el otro, quieres pasar a formar parte de una organización anti-OTAN. Esta actitud tiene el potencial de cambiar el equilibrio de poder en el mundo”, asegura el escritor.

¿Estrategia de presión?

Para otros observadores, no obstante, lo que el gobierno turco trata de hacer es presionar a la Unión Europea para acelerar el proceso de adhesión. “Los comentarios de Erdogan muestran que Turquía tiene muchas alternativas a la UE. Pero Turquía continúa con sus esfuerzos en el proceso de adhesión europea. No creo que Turquía considere la OCS a menos que se enfrente a serios problemas en su camino hacia la UE”, declaró el antiguo ministro de Exteriores, Yasar Yakis, al diario Today’s Zaman.

Está, además, la cuestión de la desilusión de los propios turcos con la UE. Según los estudios del doctor Faruk Sen, que dirige un think-tank dedicado a la investigación sobre las percepciones turcas hacia la Unión Europea, el número de turcos que consideran posible la entrada de Turquía en la UE ha pasado del 78 % en 2005 a un 17 % en 2012. Un descenso que, para Sen, se explica por “la mejora de nuestra posición económica, junto a la crisis en Europa, y el incremento de la islamofobia en la UE”, dice a M’Sur.

La Unión Europea, sin embargo, sigue siendo con diferencia el principal socio comercial de Turquía, sin que ni Rusia, China o los países del Golfo puedan ser una alternativa. “A pesar de la recesión y de la ralentización de la economía, las inversiones y los fondos europeos han seguido viniendo a este país”, afirma el diplomático europeo. “Todo el mundo entiende que no hay otro camino que seguir juntos”. El año en curso, no obstante, será más que decisivo.

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