El día de la marmota

Publicado por

Nuria Tesón

Publicado el 8 Jun 2013

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La ola de calor que estos días ha azotado El Cairo, dejándonos en vela con el termómetro por encima de los 45 grados y mirando con nostalgia (de revolución, de Tahrir…), cómo Turquía se desperezaba y se revolvía contra el abuso gubernamental, tal vez tenga mucho que ver con esta columna. Me disculparán si una vez más se mezclan en la coctelera refranes, fiestas populares, cine, política y bichos de diversa índole; son cosas del calor y del insomnio. Estos días en el sudoroso Egipto vivimos un eterno dèjá vu, un día de la marmota pegajoso y húmedo con tintes de pesadilla, hartazgo y deseo frustrado: la calle pide elecciones y una coalición de grupos de oposición, con Mohamed El Baradei y el movimiento 6 de abril liderando la propuesta, recoge firmas contra el rais Mohamed Morsi y a favor de los nuevos comicios.

El único órgano democrático elegido en las urnas aún en pie ha sido declarado inconstitucional

El nuevo faraón subraya que son innecesarias, pero el día 30 de junio muchos auguran que arderá el país y será el último del barbudo gobernando en su palacio.Mientras, el viejo faraón Mubarak y sus cuatreros están siendo juzgados de nuevo; se suceden los aplazamientos y ya a casi nadie le interesa si la momia yace en una camilla o si luce gafas de sol de espejo, tan bajas son las expectativas de que se haga justicia. El único órgano democrático elegido en las urnas aún en pie ha sido declarado inconstitucional, la Cámara alta podría ser disuelta tras las legislativas que, tras un año sin Parlamento no tienen fecha de celebración; la Carta Magna está entredicho y los Hermanos Musulmanes tejen una red en la sombra con sus arañas apostadas en todas las esquinas aguardando el momento de envolver a algún incauto con su hilo pegajoso y dejarlo fuera de combate para ponerse en su lugar.

Es el día de la marmota… y el día de la marmota es para mí Bill Murray. Ese asqueado meteorólogo de Groundhog day, la película que en España tradujeron como Atrapado en el Tiempo, que cada día se levanta para retransmitir por enésima vez la celebración de la fiesta americana de este roedor similar a la ardilla.

Cuando el despertador suena el día después es otra vez el día de la marmota

Una conmemoración que tanto tiene que ver con lo que quiero contarles, como la propia película protagonizada por Murray; algo que he descubierto recientemente. La trama es sencilla: un reportero meteorológico debe retransmitir la celebración del día de la marmota en la pequeña localidad de Puxsutawney, pero una tormenta de nieve le deja atrapado y se ve forzado a pasar la noche en el pueblo. Cuando el despertador suena a la mañana siguiente y las mañanas sucesivas es otra vez el día de la marmota, algo de lo que sólo él se da cuenta y que le mantiene atrapado en un bucle temporal. La celebración también lo es: una marmota sale de su letargo se aventura fuera de la madriguera y si el sol le da en la cara dará por finalizado el crudo invierno; si por el contrario se encuentra bajo la sombra, volverá a cobijarse y el frío se prolongará mes y medio más. La historia de mi vida en estas noches de calor y desvelo cairota. Noches que tal vez preceden a un largo invierno.

Cada mañana al sonar el despertador y abrir el correo, comprobar las noticias, hablar con amigos o instituciones egipcias tengo la sensación de que soy Bill Murray en El día de la marmota. Sólo que en El Cairo no nieva ni la marmota predecirá el fin del invierno (el evento sucede el 2 de febrero) o si éste durará 6 semanas más. No. En la república de las pirámides y los templos, de los papiros y los lotos, el calor asfixia y la marmota parece haberse quedado tiesa en la madriguera. No es que no salga a comprobar si hay algún cambio y puede salir de su hibernación como ocurre en la tradición folclórica estadounidense y canadiense, y al verse en la oscuridad pegue la vuelta, no, es que no asoma los bigotes.

En la república de las pirámides la marmota parece haberse quedado tiesa en la madriguera

Ansiando verla salir por su madriguera en cualquier momento esta transición egipcia sin final parece inmersa en un bucle en el que, no es que no se avance, es que uno tiene la sensación al ponerse ante la cámara o el ordenador para contar la actualidad, de que repite el mismo guión de los últimos dos años y medio.

No ver al roedor fuera de su oquedad es un mal presagio para el invierno de la Primavera Árabe. Porque, seamos realistas, aunque muchos occidentales instaban a una transición exprés y una democracia exprés, algunos, teníamos en cuenta que igual que Zamora no se ganó en una hora, la revolución egipcia no se iba a ganar en 18 días y llevar a buen puerto el proceso democrático en el país árabe más poblado del mundo no sería cuestión de un par de años. Lo malo es que este avance y retroceso, este mismo perro con distinto collar, este que todo cambie para que todo siga igual, es una rueda implacable que a muchos les está costando las ganas y a otros la vida. Y que demuestra que la sociedad civil y la comunidad internacional (sean ustedes responsables), tienen mucho por hacer (no que decir) sobre lo que pasa en la tierra de los faraones.

Torturas y juicios militares a civiles con Mubarak; con Tantawi; con Morsi…

En los últimos meses a menudo algún nuevo acontecimiento nos ha llevado a los primeros meses postmubarak y al inicio de la transición. Morsi emulando a Mubarak en su asunción de plenos poderes y artimañas para blindarse él y a sus decisiones en el poder; o al mariscal Tantawi, atrincherándose en la poltrona de faraón y reprimiendo a los manifestantes que levantaban la voz pidiendo elecciones mientras él se negaba a tener nuevos comicios. Algo de lo que Morsi también ha tomado buena nota, como vemos estos días. Los militares aprobando enmiendas al texto constitucional vigente antes de la nueva Carta Magna y prebendas en su favor igual que Morsi hiciera el pasado noviembre para forzar la aprobación de una Ley Fundamental sin consenso (salvo entre los islamistas). Torturas con Mubarak; torturas con Tantawi; torturas con Morsi; juicios militares a civiles con Mubarak; con Tantawi; con Morsi…

Por si alguien creía que no se podía rizar más el rizo, esta semana, el Tribunal Constitucional egipcio emitió dos controvertidos veredictos que pueden situar a Egipto (una vez más) en un verdadero caos legal y político. La corte declaró inconstitucional la elección del consejo de la Shura, el Senado, y de la Asamblea Constituyente que redactó la Carta Magna aprobada en referéndum el pasado mes de diciembre, con un nivel de participación irrisorio. Esto supondría, eventualmente, que el país del Nilo se quedara sin el órgano que actualmente ejerce el poder legislativo (la Shura) y que la Ley Fundamental quedara desprovista de legitimidad y/o en última instancia, hubiera que dejarla en suspenso. Otra vez el día de la marmota. ¿Por qué?

El argumento del Constitucional para disolver el Senado fue casi el mismo que usó para disolver el Parlamento

El argumento que el Constitucional esgrime para disolver el Senado (algo que no ocurrirá hasta que haya un nuevo Parlamento electo) fue prácticamente el mismo que utilizó hace un año para hacer lo propio con la Cámara baja: la inconstitucionalidad de la ley electoral, que privilegiaba las opciones de los partidos políticos por encima de los ciudadanos independientes. Esta vez cambia un poco la melodía, aunque la letra de la canción sea la misma: Hace un año los militares querían tener la sartén por el mango para controlar al presidente que saliera de las urnas (tras una semana de intensas deliberaciones y reuniones de la cúpula militar y la de los Hermanos Musulmanes Morsi fue anunciado democráticamente elegido con el 51% de los sufragios); ahora el pulso de la Judicatura al intento de aprobar una ley que reduzca la edad de jubilación y permita la colocación de nuevos jueces (esas arañas islamistas tejiendo a la espera), más proclives a aceptar las sugerencias de la hermandad y el rais Morsi.

Hace mucho calor pero muchos tiemblan ante el próximo día de la marmota

Pero estos días aún hemos tenido tiempo para otro día de la marmota: Acababa de caer Mubarak cuando las Fuerzas de Seguridad irrumpían en las sedes de organismos no gubernamentales del país y detenían a algunos de sus miembros (los estadounidenses acabaron en su embajada). Esta intensa semana la condena contra 43 trabajadores de ongs no registradas han sido condenados a penas de cárcel de entre 1 y 5 años por recibir financiación ilegal.

Washington se ha quejado, como entonces, y las relaciones de conveniencia entre ambos países amenazan con enturbiarse, algo que , por supuesto, será debidamente solventado y reconducido adecuadamente, por la cuenta que le trae a ambos ejecutivos, que ya saben de qué va lo del pequeño roedor predictor y el eterno retorno. La guinda del pastel.

Hace mucho calor pero muchos tiemblan ante el próximo día de la marmota: Morsi celebrará su primer año de mandato el 30 de junio y la calle pide que sea el último. Una vez más estamos listos para el incendio, el eterno retorno, el dèjá vu, la noche que precede al largo invierno…  y, si somos afortunados, para que el ring del despertador anuncie que el día de la marmota ha terminado. Eso significará que no tendremos ya que preocuparnos porque se cumpla el fatal pronóstico de Murray sobre el futuro: “Va a ser frío, va a ser gris y va a durarles el resto de su vida”.

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