De Grecia a Egipto

Publicado por

Stelios Kouloglou

Publicado el 17 Jul 2013

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Los reportajes en tvxs.gr del 4 de julio dicen: “La policía, hace poco, ha retirado el transmisor de las señales analógicas que los técnicos de la ERT, la Radiotelevisión pública, habían colocado en una torre en las Montañas Gerania. Y lo ha hecho sin mostrar ningún documento legal y sin ser acompañada por un fiscal. El equipo de la policía, junto con dos personas a las que nadie supo identificar, llegó a la torre, subió a las plantas sexta y séptima, rompió las puertas y apagó el transmisor”. El grupo de extrema derecha, que gobierna el país, está violando abiertamente las reglas democráticas y ha elevado la anarquía a los altares. Porque es la única manera de imponer su política.

He comentado en el pasado en este espacio las causas profundas de la anarquía. Grecia tiene el récord mundial del exceso de la regulación, ya que los que preparan o votan las leyes, en vez de respetarlas, las cambian, como la ropa que cambiamos todos los días. Especialmente, las violaciones que el sistema político tolera o en retrospectiva legaliza para propósitos electorales, las diversas leyes acerca de la responsabilidad ministerial (o no), que dan la impresión de la impunidad generalizada y de la tolerancia hacía la corrupción, el incumplimiento de las leyes internacionales (por ejemplo, la ley antirracista) y las condenas innumerables contra Grecia, que varios ministros ignoran (ya que no pagan ellos las multas).

Los que preparan o votan las leyes, en vez de respetarlas, las cambian como la ropa

Cada día, los síntomas de la ausencia de leyes se hacen más y más visibles. Cada vez violan más los códigos de circulación: las motocicletas adelantan por las aceras, los coches van en dirección contraria o aparcan donde encuentren sitio, por no hablar de los que se saltan los semáforos en rojo, cómo el país entero hubiera sido victima de una epidemia de acromatopsia. Todo eso pasa a menudo bajo la mirada indiferente de la policía municipal de la alcaldía de Atenas y de los cuerpos del Ministerio de Protección Ciudadana de Grecia, con estos últimos formando su propia fuente de iniquidad.

El 29 y 30 de junio en Patras, en los conflictos con Amanecer Dorado, la policía atrapó (jugando a lo seguro, porque tenía miedo de acercarse a la zona de los conflictos) a niños con bicicletas que estában a cinco o seis bloques de esta zona. ¿Cómo es que no hemos llegado a ser aun como Egipto? Allí, cualquiera hace lo que quiera; es una maravilla. O puede que sea simplemente una cuestión de tiempo.

El propio decreto ley que ordenó el cierre de la TV pública es ilegal e inconstitucional

La parte interesante es que los gobernantes, y también algunos “intelectuales”, supuestamente progresistas, atribuyen el problema de la ilegalidad a la Izquierda, y se refieren a algunos casos marginales de la anarquía en las universidades. Es cierto que hay algunos locos en las universidades, que tienen el coraje, porque las autoridades de la universidad son cobardes y no hacen cumplir los reglamentos ni la ley. Pero otros son los responsables principales para la anarquía generalizada: los que deben dar el buen ejemplo para toda la sociedad.

 El cierre de la ERT es uno de los ejemplos más característicos. Supone que los ciudadanos de un país deben respetar la ley suprema, la Constitución, las reglas que el gobierno actual debe, sobre todo, mantener religiosamente. Sin embargo, el propio decreto ley que ordenó el cierre de la ERT es ilegal e inconstitucional.

Los días de crisis hemos explicado muchas veces que la Constitución establece claramente que estos decretos se adoptarán sólo como una respuesta a las necesidades urgentes e imprevistas. Y sin embargo, desde el principio del año el gobierno emite constantemente decretos así sin motivo. Cuando el ciudadano ve que el gobierno claramente viola la Constitución, ¿qué principio o norma moral le impedirá saltarse el semáforo rojo?

En el caso de la ERT, el respeto a las leyes, y no sólo a la Constitución, brilla por su ausencia. De hecho, porque ellos no han trabajado nunca en su vida, no sabían, los pobres, que el cierre de una empresa, auque sea de una persona, necesita cierto tiempo, y no una noche, que es lo que ha tardado todo el proceso de la ERT, gracias a Simos Kedikoglou, portavoz del Gobierno, y Giannis Stournaras, ministro de Finanzas. No han tenido en cuenta que una sociedad anónima como la ERT tenía acuerdos internacionales, obligaciones legales, clientes y, por supuesto, trabajadores, cuyo despido colectivo también viola la ley. Ellos han cerrado una de las empresas más grandes en Grecia y ¡además sin asesoramiento legal!

 Cuando un país viola sistemáticamente las leyes, alguien vendrá y los eliminará

Lo mismo se aplica para el nuevo organismo que han anunciado que van a montar y que van a poner en marcha dentro de 15 días! Sin embargo, según la Constitución, la institución debe ser aprobada por el Consejo Nacional de Radiodifusión, y primero tiene que estar establecida por la ley, que debe regular el número de canales y estaciones de radio, determinar el capital inicial de la nueva empresa con bienes inmuebles, instalaciones, equipo, registros, y mucho más! Además, dicen que van a contratar –¡otra vez en 15 días! – a 2.000 empleados. ¿Pero en qué legislación se basan y cuáles son los criterios? ¿Y por qué van a abrir tres canales y no uno, o cinco, o emplear 2.000 trabajadores y no 1.500 o 2.500? ¿Qué es el canal y los empleados? Eso es como ir a la carnicería, donde dices al carnicero que te ponga un kilo y medio de carne y él te pregunta “te pongo dos”?

Todos los días violan la decisión del Consejo de Estado que ordenó poner fin a las pantallas en negro y recuperar la señal de la radio-televisión pública. Desde la ERT hasta la empresa minera Skouries hacen lo que les da la gana. Han liberado el asesino encarcelado de Alexis Grigoropoulos de la cárcel al cabo de 18 meses porque la ley lo dice, pero el anarquista Kostas Sakkas, en huelga de hambre, se pudre en la cárcel desde hace tres años sin juicio!

Sin embargo, cuando un país viola sistemáticamente las leyes y la Constitución, alguien vendrá y los eliminará. Antes de que Hitler tomara el poder, la República de Weimar fue socavada por numerosos decretos ley, al igual que Grecia hizo el verano pasado. El gobierno sabe muy bien que el programa económico, que ha aplicado plenamente, fracasó y que las nuevas medidas graves, que tiene que tomar el otoño, sólo se pueden imponer con la violación de las leyes y con el uso de la fuerza bruta. El dilema inefable de Stournaras el 4 de julio “¿Memorando o tanques como en Egipto?” es una mentira. Y eso porque los memorandos conducen necesariamente a la violencia, al caos y a lo mejor a los tanques.

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