Resistir entre Asad y Al Qaeda

Publicado por

Karlos Zurutuza

Publicado el 2 Sep 2013

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Miliciano kurdo de las YPG (Siria, 2013) | © K. Zurutuza Milicianos kurdos de las YPG  (Siria, 2013) | © K. Zurutuza Control de milicias kurdas en Derik (Hasaka, Siria, 2012) | © K. Zurutuza Familia kurda cerca de Kobani (Siria, 2013) | © K. Zurutuza Mujeres kurdas en Girke Lege (Siria, 2012) | © K. Zurutuza Pozos de petróleo en Rumelan (Siria 2012) | © K. Zurutuza

¿Qué cómo era ser kurdo en Siria antes de 2011? Prohibido reunirse, organizarse social o políticamente, hablar o escribir en kurdo. Y no olvidemos las desapariciones forzosas, los desplazamientos de población, las campañas de arabización y los cientos de miles de individuos despojados de documentación. Resumimos medio siglo de panarabismo baazista para los kurdos en Siria. Lo que no está claro es que algo cambie si Asad cae.

“Tanto el Gobierno como la oposición niegan sistemáticamente nuestra existencia bajo la absurda pretensión de que seamos todos árabes”, señalaba a M’Sur Salih Muslim, líder del PYD. Se trata del partido dominante entre los kurdos de Siria con una ideología afín a la del PKK, la guerrilla kurda de Turquía.

Desde el comienzo de la guerra, la postura oficial del Consejo Nacional Sirio –la cabeza de la insurgencia árabe establecida en Estambul- ha sido la de rechazar que exista una región en Siria donde los kurdos son mayoría.

Desde  julio de 2012, los colores kurdos –amarillo, verde y rojo- son hegemónicos en el noreste de Siria

Pero lo cierto es que hablamos de entre tres y cuatro millones -según las estimaciones de los propios kurdos: tradicionalmente se habla de unos dos millones- de individuos que conforman la principal minoría del país. Y era de esperar que este pueblo salvajemente represaliado se sumara al levantamiento en marzo de 2011. Algunos incluso recordarán aquel conato de rebelión en 2004 en Qamishli -principal ciudad kurda de Siria-, en una revuelta sofocada con decenas de muertos que se dio en llamar la “intifada kurda”.

En julio de 2012, los colores kurdos –amarillo, verde y rojo- eran hegemónicos en las zonas bajo control de este pueblo, siendo la gran ausente la bandera esgrimida por la oposición árabe del país. Los dirigentes del PYD, Salih Muslim y Asia Abdulá, acusan a los rebeldes de dar la espalda a los kurdos.

Tercera vía

Desde Afrin hasta Derik se multiplicaban las escuelas de kurdo, los centros sociales y los de apoyo exclusivo a la mujer. Nuevas formaciones políticas se sumaban aquellas en la clandestinidad durante décadas. La “tercera vía” de los kurdos de Siria –ni con Asad ni con la oposición árabe- se demostraba a su vez como una auténtica revolución a todos los niveles

“Nosotros apostamos por una revolución pacífica que trajera paz y democracia a todo el país”, explicaba Muslim. “Sabíamos que Al Asad no caería en tan solo dos meses por lo que organizamos a nuestro pueblo en comités de defensa civil para garantizar la seguridad de nuestra gente”, apuntaba el líder kurdo.

A día de hoy, las demandas de los kurdos de Siria abarcan desde la creación de una región autónoma similar a la de Kurdistán iraquí –prácticamente un país independiente de facto- hasta el más humilde pero aún ambicioso “reconocimiento de los derechos constitucionales del pueblo kurdo de Siria”, en palabras de Muslim.

Al Qaeda declaró permisible “matar a kurdos en Siria y tomar a sus mujeres”

Sin embargo, la amenaza más inmediata es la que plantean grupos como Yabhat al Nusra y otras células también afines a Al Qaeda. El mensaje de la versión más rigorista y severa del islam ha sido declarar halal (islámicamente correcto) “mata a kurdos en Siria y tomar a sus mujeres”.

Desde mediados de julio, miles de yihadistas provistos de armamento pesado, tanques incluidos, llevan a cabo una ofensiva en el Kurdistán sirio con la cobertura de Ankara. Los kurdos observan con impotencia cómo los islamistas acceden desde lugares como Ceylanpinar (Kurdistán bajo control turco) a Serekaniye (Rasulain en árabe, literalmente al otro lado de la calle en territorio sirio), mientras los extremistas islámicos heridos son evacuados a hospitales turcos.

Hasta Yabhat al Akrad -única unidad kurda en el Ejército Libre Sirio (ELS)- se repliega para ayudar a su pueblo. “Al Qaeda se ha hecho prácticamente con el control del ELS”, declaraba la semana pasada uno de sus comandantes a la cadena de televisión kurda Rudaw de los que habían sido sus compañeros de armas hasta ayer.

Los miles de kurdos de Siria que han cruzado la frontera hacia Kurdistán iraquí durante los últimos días huyen de secuestros y asesinatos de civiles kurdos en masa a manos de los yihadistas, pero también de los recientes bombardeos de la aviación de Asad. Damasco se convierte en la fuerza aérea de al Qaeda para aplastar a los kurdos que siempre ha detestado, ¿alguien da más?

Muslim busca apoyos en Europa, se reúne en Ankara con Davutoglu- ministro de Exteriores turco-, viaja a Teherán y espera a que le den audiencia en Washington.

“No podemos estar cruzados de brazos. Hacer política pasa por hablar con todos”, trasladaba el líder kurdo a este medio tras su visita al Estado persa. Y es que con la oposición árabe fragmentada y los kurdos asediados por los wahabíes, el tiempo sólo parece correr del lado de Asad.

Mientras tanto, Occidente guarda silencio sobre la campaña de exterminio a la que se ven abocados los kurdos de Siria. Aparentemente, los niños de Qamishli no importan tanto como los de Homs.

Reunión histórica

Uno de los mayores logros de los kurdos de Siria desde el inicio de las revueltas fue la unión de todas sus facciones en julio de 2012 bajo los auspicios de Masud Barzani -presidente de la Región Autónoma Kurda de Iraq. La armonía entre el llamado Consejo Supremo Kurdo dista aún de ser completa, básicamente por las posiciones encontradas entre el PYD y aquellas coaliciones ligadas al KDP y al PUK, los partidos dominantes entre los kurdos de Iraq.

“Donde nosotros vemos PYD y  KDP, los islamistas sólo ven kurdos”, lamentaba recientemente un tuitero desde Qamishli, reflejando una división que sigue siendo dolorosamente patente.

Sin embargo, puede haber motivos para el optimismo. El próximo septiembre, representantes kurdos llegados desde las cuatro partes de Kurdistán se reunirán en la que va a ser la primera conferencia pankurda de la historia. Como era de esperar, el evento ha hecho saltar las alarmas en la región, donde se constata con impotencia la creciente cohesión del pueblo kurdo en su conjunto.

Con Teherán, Ankara, Moscú, Washington y el resto de los actores principales enrocados en un esquema que recuerda a los mejores tiempos de la Guerra Fría, la mera supervivencia de los kurdos de Siria depende exclusivamente del apoyo de sus hermanos al otro lado de la frontera. O viceversa: 40 millones de kurdos son conscientes de que lo que ocurra en Siria seguirá marcando los tiempos a un actor emergente con el que habrá que contar el futuro.

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