Pitsa Galazi

Publicado por

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.

Publicado el 23 Ene 2014

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pitsa-galaziEl dolor de Chipre

 

No sé por qué extraña razón, cuando leo a un poeta de Chipre – Jrysanthis, Mon­dis, Mijanikós, Mijailidis–  me viene a la memoria, inevitablemente, un verso repetitivo y casi visual de Seferis (“Los ruiseñores no te dejan dormir en Platres”) de aquel magnífico poema titulado “He­lena”. Tal vez, porque he hecho coincidir en mí, involuntariamente, el dolor de Chipre y el dolor de Seferis. Así, no pude evitar que me ocurriese lo mismo ante la lectura de los libros de Pitsa Galazi.

Y, en esa lectura, tuve la impresión de enfrentarme a una mujer, entonces desconocida para mí, que combatía con su corazón y con su pluma en dos frentes distintos: en la desolación por su patria, dividida y sin libertad,  y en el amor más tierno e inflamado por su propia lengua. Y mis impresiones se confirmaron cuando leí un texto que sobre ella escribiera Orestis Alexakis: “Que continúe la poetisa su doble combate, duro y difícil. De su conclusión final depende un resultado verdaderamente importante”.

Tras la catástrofe de 1974, los poetas han seguido manteniendo vivos tanto el espíritu eterno de la libertad como la pura actividad creadora, en una tierra de viejas resonancias clásicas, Chipre – donde naciera Afrodita, Cipris –, cuya poesía llegó a alcanzar cotas de extraordinaria belleza durante los siglos XV y XVI (Poemas chipriotas de amor).

No es extraño, por ello, que, consciente de su propia tradición (lugares de Chipre y personajes tradicionales, puramente griegos, como Romanós el Melodo, Alejandro Magno, Makriyanis, Teófilo), Pitsa Galazi nos ofrezca, en sus poemas, una lengua en la que aparecen elementos populares de Chipre y de la canción popular griega, junto a formas y expresiones de lo cotidiano y de la poesía contemporánea. De la misma manera en que se siente responsable, con la utilización de esa lengua, de expresar el sufrimiento (“El hermoso Arturo guardaba silencio / porque sabía muy bien / que de los huesos del dolor / sale la libertad”), los sueños (“Mis manos / son tan sólo dos ramas / del árbol que soñabas”), la inutilidad de las modas poéticas (“Porque las manos de los poetas se han secado / y sus voces no tienen ramas / para que las aves se posen a gorjear”) y el paso del tiempo (“Allí, en donde estaban, al principio, los efebos, / ahora hay arrugas”).

[José Antonio Moreno Jurado]

Pitsa Galazi nació en Lemesós (Chipre) en 1940 y estudió Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Pandion de Atenas. Ha trabajado como periodista de temas políticos en revistas y periódicos, como escritora y productora de la Institución Radiofónica de Chipre (RIK) y, más tarde, como colaboradora en la emisora radiotelevisiva La Palabra. Ha sido galardonada por el Ministerio de Educación de Chipre con el Primer Premio Nacional de Poesía en 1969 y en 1983 y, en 1987, se le concedió el Premio Magna Grecia del Sur de Italia.

Entre sus libros de poemas, excelentemente acogidos por la crítica, figuran: Instantes de juventud (1963), En los márgenes de los tiempos (1968), Ciudad blanca (1969), Árboles y mar (1969), Mosaico (1973), La hermana de Alejandro (1973), Hipnopedia (1979), Los señaleros (1983), El bello Arturo o Arthur Rimbaud en la isla de Chipre (1992) y Las aves de Evstolios y El Encerrado (1997) y, finalmente, Las épsilon de Helena (1998).

 

 

 

Ποιήματα 

 

Poemas

 

13

 

Θἄρθης ν´ ἀνοίξης τὰ παράθυρα

καὶ νὰ καλημερίσης τὰ παιδιὰ στοὺς δρόμους.

Μ´ ἕνα μισοκαμένο τσιγάρο στὰ δάχτυλα

θὰ πῆς

γιὰ τὰ ταξίδια

κι´ ὕστερα

θ´ ἀνοίξης τὶς μεγάλες πόρτες τοῦ τείχους

καὶ κρατώντας ἀπὸ τὰ χέρια

ἕνα μπουκέτο παιδιὰ

θὰ τοὺς δείξης

τὴν ἄσπρη πολιτεία μας.

Ἄσπρη πολιτεία (1969)

 

13

 

Vendrás a abrir la ventana

y a dar a los niños en las calles los buenos días.

Con un cigarro medio consumido entre los dedos

hablarás

de viajes

y, después,

abrirás las inmensas puertas del muro

y, agarrando de la mano

a un puñado de niños,

les mostrarás

nuestra blanca ciudad.

 

Blanca ciudad (1969)

B

 

Τὸ πουλὶ σιωπᾶγεμίζοντας τὸν ἴσκιο του

νήματα θλίψης

Σκύβω στὸ ποτάμι

καὶ πίνω τὸν ἴσκιο σου

ἀντιγράφοντας τὴν καρδιά μου […]

Ὁ θεὸς περιμένει

ἀπὸ μᾶς μιὰ ἄνοιξη

κι´ ἀνησυχεῖ γιὰ τὸν προορισμό μας

Μονάχα ποὺ εἶπε

πὼς ὑπάρχει ἕνα δένδρο

καὶ μεῖς τρέχομε

πίσω ἀπὸ τὸν ἴσκιο του […]

 

Δεντρα καὶ θάλασσα (1969)

B

 

Guarda silencio el ave

llenando su sombra

de hilos de tristeza

Me inclino al río

y bebo tu sombra

copiando mi corazón […]

Dios espera

de nosotros una primavera

y se intranquiliza por nuestra predestinación

Sólo que ha dicho

que existe un árbol

y nosotros corremos

detrás de su sombra […]

 

Árboles y mar (1969)

Μνήμη τῆς γενιᾶς μου

 

1

Θὰ σὲ ὀνομάσω Ρωμανὸ

καὶ θὰ σὲ στήσω ὀρθὸ στὴν πύλη

νὰ μελωδεῖς στοὺς τέσσερεις ἀνέμους,

μ´ ἕνα χιτώνα γαλανὸ

ν´ ἀνεμίζεις κατὰ κεῖ ποὺ φυσοῦν τὰ ὄνειρα,

φθαρμένα τὰ τσαρούχια

κι ἡ φουστανέλα ἡ μεταγενέστερη λερή,

γραφίδα ὑστερότερη τοῦ γέρο-Μακρυγιάννη.

Μάταια ψηφιδωτὸ τῆς ρωμιοσύνης καημοὶ

κι ἐγὼ σὲ στήνω μέσ´ στοὺς θόλους

ποὺ τὴν ἀνάτασή τους κόβουν

κοιλιὲς ἐλέφαντα ἐπιβήτορα

Μνησίκακη φωνὴ

Κι ἐσὺ τὸ μερτικό σου Ρήγα μέσ´ στὸ χρόνο.

Θὰ σὲ ὀνομάσω Ρωμανὸ

μὲ δάφνη καὶ σταυρό,

τοῦ Κωνσταντίνου σύντροφο,

τ´ Ἀλέξανδρου φωνὴ

καὶ θὰ σὲ στήσω στοῦ Ὀνήσιλου τὴν πύλη νὰ ξαφνιάζεις,

καθὼς τὰ βήματα ξαφνιάζουν ἀγριοπούλια στὸ Μυστρὰ

καὶ κυπαρίσσια κόβουνε πληγὴ

τὸν οὐρανὸ τῆς σιωπῆς μας.

 

 

Ὑπνοπαιδεία (1978)

Recuerdo de mi generación

 

1

Te llamaré Romanós

y te pondré de pie en la puerta

cantando a los cuatro vientos

con una túnica azul

ondeando hacia donde soplan los sueños,

rotas las zapatillas de soldado

y las enaguas posteriores mugrientas,

pluma mucho más ulterior del viejo Makriyanis.

En vano mosaico de la grecidad, dolores,

mientras yo te levanto entre las cúpulas

cuyas elevaciones cortan

vientres de elefante semental.

Rencorosa voz

y tú, Rigas, con tu porción de tiempo.

Te llamaré Romanós

con cruz y laurel,

compañero de Constantino,

voz de Alejandro

y te levantaré en la puerta de Onísilo

para que te sorprendas,

como los pasos sorprenden

a las aves montaraces en Mistrá

y los cipreses hieren

el cielo de nuestro silencio.

 

Hipnopedía (1978)

VI

 

Ἔβγαινε ὁ ὡραίος

μὲ τὸ πρόσωπό του φεγγάρι

νὰ μὲ παίρνει στὴ νιότη μου

τὴν πληγιασμένη ἀπὸ τοὺς χαμούς.

 

“Αὐτὲς οἱ ρυτίδες”, ἔλεγα,

“εἶναι γεμάτες μηνύματα ἀδιάβαστα”.

Μὰ ἐκεῖνος φυσοῦσε ἀνυπόμονος

καὶ μὲ γύριζε νὰ πυροβατῶ

μ´ ὅλα μου τὰ εἰκονίσματα νὰ διαλαλοῦν τὸ θαῦμα.

Καὶ δὲν μιλοῦσα πιὰ

παρὰ τυλιγόμουν καπνὸς

ἀπ´ τῆς πατρίδας τ´ ἀποκαίδια καὶ ἀνάθρωσκα

νὰ παρηγορῶ μελλοθάνατους.

 

Καὶ τί ὡραῖος ποὺ ἤσουν

μ´ ὅλους τοὺς στίχους νὰ κουδουνίζουν

κωνσταντινάτα στὴν παλάμη σου!

Κι ἐγὼ νὰ βλέπω τὸν πρὶν ἀπὸ σένα

τὸν δικό μου ἀμίλητο ἔγκλειστο

καὶ τὸν ἄλλο ἐρχόμενο ἐπὶ δόξης

μ´ ὄψεις καὶ κόψεις νὰ λάμπουν

παραδίνοντας τὰ ὀστά τους

νὰ βγαίνει ὅτι ἐσὺ τραγούδησες

αὐτὴν καὶ τὴν ἄλλην ἐλευθερία

ποὺ ριζωμένη στὴν πέτρα ποὺ χτύπαγες

ἔδενε τοὺς καρπούς της στὸν οὐρανὸ

αἰώνων μελλοντικῶν.

 

Ἀκόμα σ´ ἀκούω νὰ χτυπᾶς τὰ νταμάρια

ὀργισμένος

ραβδοσκόπος τῆς ποίησης.

 

Ὁ ὡραῖος Ἀρτοῦρος ἢ Ὁ Ἀρτοὺρ Ρεμπὼ στὴ Νῆσο Κύπρο (1992)

VI

 

Salía el hermoso

con su rostro de luna

a tomarme en mi juventud,

herida por las pérdidas.

 

“Estas arrugas”, decía,

“están llenas de mensajes ilegibles”.

Pero soplaba con impaciencia

y me daba vueltas para andar sobre el fuego

con todos mis iconos pregonando el milagro.

 

Y ya no hablaba,

sino que me envolvía, humo

de las brasas de la patria, y me ponía

a consolar a los agonizantes.

 

Y ¡qué hermoso estabas

con todos tus versos campanilleando

como monedas de Constantino en la palma de tu mano!

 

Y yo mirando a quien estaba antes que tú,

mi silencioso encerrado,

y al otro que llegó, glorioso,

con brillos de semblantes y de cortes,

entregando sus huesos

para salir, porque tú cantaste

esta y otra libertad

que, enraizada en la piedra que golpeabas,

entregaba sus frutos al cielo

de siglos futuros.

 

Todavía te escucho golpear las canteras,

irritado

buscador con vara de la poesía.

 

El hermoso Arturo o Arthur Rimbaud en la isla de Chipre (1992)

Ἐπίλογος

 

Πόνος βαθὺς ἡ Ἀγιοσύνη

Σὰν τὰ ροῦχα της μοιράζονται

Ὅταν τῆς λιώνουνε κεριὰ γιὰ νὰ γλιστράει

Κανὲνας δὲν ἐξέτασε τὴν ρίζα της

Κοιτᾶνε μόνο τὸν καπνό της ποῦ θὰ πάει

 

Ἀλλοιῶς τὴν ἑρμηνεύουνε ἀνάποδα

Ληστὲς τὴν ψηλαφίζουν

Καὶ δογματίζουν μέσ´ στοὺς στίχους της

Ἀνάλγητοι μὲ βιοψίες τεμαχίζουν

Τὸν ἑαυτό τους γιὰ νὰ δοῦν στὴν σάρκα της

Καὶ τὰ ὑγρὰ της ποὺ σκορπίζουν

 

Βαθὺς καημὸς τὸ ἀνείπωτο

Τὸ εἰπωμένο μόνο ψῆγμα

Τοῦ Κόντε Σολωμοῦ ἡ ρεντικότα του

Τοῦ Κάλβου τὰ δεμένα φρύδια

 

Πρέπει τ´ ἀλύτρωτα λοιπὸν νὰ λυτρωθοῦν

Οἱ σκῆτες νὰ μιλήσουν

Οἱ πυρετοὶ νὰ ἐξατμιστοῦν

Τὰ ἐξανθήματα νὰ σβήσουν

 

Ἀπὸ τὴν σήραγγα περνώντας σκοτεινὰ

Νὰ δεῖς τὸ ἄλλο φῶς

Καὶ τὴν φωνὴ ν´ ἀκούσεις

Τότε ἐν χορῶ θὰ δεῖς τὸν Ρωμανὸ

Τοὺς ποιητὲς ποὺ μαρτυρῆσαν

Τότε οἱ αὐλοὶ ἀπὸ τ´ ὁστᾶ θὰ σὲ καλωσορίσουν

Τ´ ἄλλα γιὰ κατανάλωση

Γι´ αὐτιὰ ρηχά, μυαλὰ ὀπιωμένα

Γιὰ μάτια π´ ἀντικρύσαν μὰ δὲν γνώρισαν

Τὴν ποίηση τοῦ Ποιητῆ

Τοῦ Ἕλληνα τὴν φτέρνα.

 

Τὰ πουλιὰ τοῦ Εὐστολίου καὶ ὁ Ἔγκλειστος (1997)

Epílogo

 

Profundo dolor la Santidad

Si se reparten sus ropas

Cuando se le ponen velas para escaparse

Nadie ha examinado su raíz

Miran solamente a dónde irá su humo

 

De manera distinta, la interpretan al revés

Bandoleros la palpan

Y dogmatizan en sus versos

Hombres insensibles se despedazan con biopsias

A sí mismos para ver en su carne

Que se esparcen sus líquidos

 

Profundo dolor lo no dicho

Lo dicho, sólo migaja

Del Conde Solomós, su uniforme,

De Kalvos, las tupidas cejas

 

Entonces, lo no liberado debe liberarse

Deben hablar las celdas

Debe evaporarse la fiebre

Deben apagarse los granos

 

Pasando por un túnel oscuro

Verás otra luz

Y escucharás otra voz

Entonces, verás en la danza a Romanós

A los poetas que martirizaron

Entonces, las flautas de los huesos te darán la bienvenida

 

Lo demás, para consumo

Para oídos superficiales, para cerebros drogados,

Para ojos que miraron sin llegar a ver

La poesía del Poeta

El talón del Griego.

 

 

Las aves de Evstolios y el Encerrado (1997)

4

 

Ἀνάβει τὸ φῶς στὰ ψηλὰ ἡ Ἑλένη

Καὶ γράφει Ὀδύσσειες

Ἀγγίζει τὰ κοφτερὰ

Περνᾶει ἀπ´ τὰ δίκοπα ποὺ θανατώνουν

Καὶ στοὺς καπνοὺς τῆς πυρκαγιᾶς

Κοιμᾶται τὰ πρωὶ

Μὲ τὸ σῶμα της λεύτερο,

Στὸν ἐπίδεσμο τῆς φωνῆς τοῦ ποιητῆ

Καὶ ἐπιπλέει

 

Ἑλένη, σελήνη, φεγγάρι μου,

Ἑλένη, φανάρι μου,

 

Ἡ ἄλλη Ἑλένη

Ὑφαίνει ἀκόμα στὸ σώσπιτο

Ἀκούω τὸν κρότο της

Τάκα-τούκου στὰ χραμωτά μου

Γυρίζω ἀνέμη καὶ μὲ τὸ νοῦ σχεδιάζω

Τὰ πλουμιστὰ τῆς συνάντησης

 

Ἡ Ἑλένη ἡ μικροκαμωμένη,

Ἡ χαριτωμένη, τὸ γελαστὸ πικραμύγδαλο,

Στὴν Αὐλίδα ἡ Ἑλένη

Ἀνάβει τὸ φῶς καὶ χτενίζεται

Σπέρνει ὁ ἠλεκτρισμὸς τῶν μαλλιῶν της ἄστρα

Κρατάει στὰ δώματα καὶ στὶς σκηνὲς τὸν λύχνο της

Ἡ Ἑλένη ἡ ἐγκλωβισμένη,

Τῆς χρόνιας θυσίας καὶ τῆς μοίρας της,

 

Κάθε νύχτα Αὐλίδα ἡ Ἑλένη

Κάθε νύχτα βωμὸς

Κάθε μέρα ἡ Ἑλένη

Σηματοδοτεῖ στὰ μικρὰ καθρεφτάκια της,

Κάθε πρωὶ τρυφεραίνει καὶ ραίνει

Καὶ σπέρνει τοὺς σπόρους τῆς γλώσσας

Κι ἀνθεῖ,

 

Κάθε γιόμα ἡ Ἑλένη

Ἀνοίγει ἀπὸ τὸ στῆθος της ἄνεμο

Γιὰ τὰ οὔρια, γιὰ τὰ ταξίδια

Γιὰ τοὺς χαρταετοὺς καὶ τὰ χοχλίδια

 

Ἡ Ἑλένη ἡ ὡραία, ἡ ἁγιασμένη

Τοῦ ξεριζωμοῦ

Ποτίζοντας τὶς ρίζες καὶ τὰ θάματα

 

Φτιάχνει τὰ παραμύθια καὶ τὰ πράματα,

Κάθε νύχτα Αὐλίδα ἡ Ἑλένη

Χτενίζεται γιὰ τὸν βωμό της,

Κάθε βράδυ Αὐλίδα ἡ Ἑλένη

Μὲ γερτὸ τὸν λαιμό της

 

Ἡ Ἑλένη ἡ ὡραία νὰ ὑπερίπταται

Ἡ Ἑλένη ἡ ἀρχαία ἡ πτητικὴ

Γλόγα Πεντηκοστῆς στὴν κόμη της ἀνάβει

Κι ἕνα φεγγάρι ὁλόγιομο κρατεῖ.

 

Τὰ ἔψηλον τῆς Ἑλένης (1998)

4

 

Helena enciende la luz en las alturas

Y escribe Odiseas

Roza lo bien afilado

Pasa por los dobles filos que matan

Y en los humos de la hoguera

Duerme por la mañana

Con su cuerpo libre,

En el vendaje de la voz del poeta

Y navega

 

Helena, luna, lunita mía,

Helena, farol mío,

 

La otra Helena

Teje todavía en el desván

Escucho su ruido

Taka-tuku en mis mantas de lino

Vuelvo la devanadera y con la mente esbozo

Los adornos del encuentro

 

Helena, la pequeña,

La agraciada, la sonriente almendra amarga,


Helena, en Áulide,

Enciende la luz y se peina

La electricidad de sus cabellos siembra estrellas

Sostiene en las casas y en las tiendas su lámpara

 

Helena, la enjaulada

Del sacrificio antiguo y de su destino,

 

Helena, cada noche Áulide,

Cada noche, altar

Cada día, Helena

Pone señales en sus pequeños espejitos,

Cada mañana, enternece y riega

Y siembra las semillas de la lengua

Y florece,

 

Cada mediodía, Helena

Abre el viento de su pecho

Para lo favorable, para los viajes

Para las cometas y los guijarros

 

Helena, la hermosa, la santificada

De la separación

Regando las raíces y los prodigios

 

Construye las leyendas y las cosas

Cada noche Áulide, Helena

Se peina para su altar,

Cada tarde Áulide, Helena

Con su cuello inclinado

 

Helena, la hermosa, planeando

Helena, la antigua, la volátil,

Enciende llama de Pentecostés en su cabello

Y sostiene una luna completamente llena.

 

Las épsilon de Helena (1998)

© Pitsa Galazi · 1969-1992 | © Traducción: José Antonio Moreno Jurado [Cedido por el traductor · Dic 2013].

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