La academia de la revolución

Publicado por

Daniel Iriarte

@Danieliriarteo

Periodista y cineasta documental (Zaragoza, 1980). Vive en Madrid, donde trabaja en la sección internacional del diario El Confidencial , después de una década como corresponsal en Asia y el Mediterráneo, los últimos cinco años en Turquía.

Publicado el 28 Ene 2014

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¿Y si la revuelta popular que derrocó al presidente egipcio Hosni Mubarak no hubiese sido tan espontánea como pareció en un primer momento? ¿Y si grupos de activistas hubiesen sido entrenados en Europa en técnicas de subversión no violenta desde varios años antes del levantamiento en Egipto? Eso es lo que asegura el serbio Srdja Popovic, director del Centro de Estrategias y Acción No Violenta Aplicada (CANVAS, por sus siglas en inglés). Y sabe de lo que habla, porque fue él quien les entrenó.

Popovic, nacido en Belgrado en 1973, fue uno de los líderes del movimiento Otpor! (“¡Resistencia!”) que, mediante movilizaciones populares, consiguió hacer caer al entonces presidente Slobodan Milosevic en el año 2000. Tras un breve paso por la política en las filas del Partido Democrático, Popovic fundó CANVAS junto con su socio Slobodan Djinovic, para, en sus propias palabras, “entrenar a activistas en cómo organizar un movimiento político y social de contestación”.

Tras la caída de Milosevic, se descubrió que el movimiento Otpor había sido financiado por unos impopulares EE.UU.

El legado de Otpor, para bien o para mal, pesa todavía en la sociedad serbia. Cientos de miles de personas participaron en el movimiento para descubrir, una vez derrocado Milosevic, que había sido generosamente financiado por unos Estados Unidos bastante impopulares en la Serbia del momento, muy afectada por la campaña de bombardeos de la OTAN durante la guerra de Kosovo del año anterior.

“Todos fuimos parte de Otpor, aunque yo solo tenía 14 años. Luego descubrimos que aquello lo habían pagado los americanos”, dice Velja, un joven de Nis, una de las ciudades más afectadas por los bombardeos. “Qué mas da. Había que sacarse a Milosevic de encima a toda costa. Yo no me arrepiento de lo que hicimos”, comenta su amigo Djura.

Se lo señalamos a Popovic cuando asegura que su organización no recibe fondos de ningún gobierno. “Esto es totalmente diferente. Aquello era un movimiento político financiado por organizaciones pro-democracia de todo el mundo”, reacciona. “La única relación es que los dos fundadores de Otpor, Slobodan y yo, así como algunos de nuestros entrenadores, son gente que viene de Otpor. No hay ningún vínculo directo”, afirma.

Profesionalización

“En 2003 comenzamos a recibir invitaciones”, explica Popovic, especialmente de gente que había visto el documental ‘Bringing Down a Dictator’ (‘Derrocando a un dictador’, de 2001, sobre la caída de Milosevic). Las primeras peticiones, dice, vinieron de Bielorrusia y Zimbabue. “Al principio era una especie de hobby. Pero entonces pasó lo de Georgia”. Allí, ese mismo año se produjo la llamada “Revolución de las rosas”: tras la victoria electoral de Eduard Shevardnadze, que según la oposición fue fraudulenta, unas masas lideradas por jóvenes estudiantes lograron hacer caer al gobierno y llevar al poder al prooccidental Mijaíl Saakashvili. Los antiguos activistas de Otpor jugaron un importante papel como asesores del movimiento antigubernamental.

Y así fue como decidieron profesionalizarse, creando CANVAS. “En 2003, mi mentor y padre político, Zoran Djindjic, fue asesinado por un francotirador enfrente del parlamento, lo que fue una especie de línea roja para mí”, explica Popovic. “Para mí ya no había ningún desafío en la política. Djindjic, que era mi inspiración, estaba muerto, y Milosevic estaba en el Tribunal de La Haya y no parecía que pudiese volver al poder”. De modo que lo dejó.

Participaron en las revoluciones de colores de Georgia, Ucrania, Kirguistán y, aseguran, en Líbano en 2005

Desde entonces, la organización tuvo una progresión meteórica: participaron en la “Revolución Naranja” de Ucrania en 2004, en la “Revolución de los Tulipanes” de Kirguistán en 2005, y entrenaron a los activistas libaneses que iniciaron el movimiento de protesta que culminaría con la salida de las tropas sirias del Líbano ese mismo año. También asesoraron a los opositores antichavistas en Venezuela ante el referéndum de 2007.

Pero debido a este pasado, no han faltado quienes les han acusado de vínculos con lo que él llama “los sospechosos habituales”: la CIA, George Soros… Por ejemplo, el documental austriaco de 2011 ‘The revolution business’ (“El negocio de la revolución”) les muestra como una herramienta al servicio de la política estadounidense y financiada por aquel país. Algo que ellos niegan radicalmente. “Aquel tipo [el director de “El negocio de la revolución”] pasó dos meses con nosotros y conoce perfectamente la verdad, pero no le interesa mostrarla”, asegura Popovic.

“Considero la no violencia superior no sólo moralmente, sino también en eficacia”, afirma Popovic. En parte porque la lucha no violenta es “muchísimo más inclusiva”, pero también porque, de acuerdo con un estudio de Harvard (que, según vemos en la hemeroteca, a Popovic le encanta citar), cuando un autócrata es derrocado mediante una revolución pacífica el resultado es una democracia estable en el 43 % de los casos, frente a apenas un 4 % cuando este es apartado del poder mediante la violencia. Para él, la línea entre qué es violencia y qué no lo es está clara: “La destrucción de propiedad”.

“Cuando te enfrentas a un servicio de seguridad brutal”, dice –poco antes ha puesto el ejemplo del régimen de Bashar Al Asad, que cuenta con un ejército de unos trescientos mil soldados- “no puedes hacerle frente en combate”, dice. Lo explica con una analogía: el boxeador Mike Tyson. “Lo último que quieres hacer con Tyson es enfrentarle a él en un ring. La única manera de hacerlo es hacer que se enfrente a algo diferente. Yo intentaría desafiarle a pescar, al ajedrez”. De modo que CANVAS enseña a identificar los pilares de poder de un régimen, y a socavarlos mediante técnicas de lucha no violenta.

«Hizbullah está ávido de que les entrenemos, pero no trabajamos con grupos con un pasado violento», afirma Popovic

“Trabajamos por invitación. Nunca acudimos a un lugar donde veamos una crisis”, explica Popovic. “Nunca trabajamos con grupos que tengan un pasado violento. Hizbullah, por ejemplo, está ávido de que les entrenemos”, afirma. O al menos, matiza, lo estaba hace unos años.

“Proveemos servicios”, afirma rotundamente Popovic. Es tarea de los activistas que les contratan conseguir los fondos para pagar los cursos. “Para mí, España sería muy excitante, pero nunca hemos entrenado a españoles”, comenta, si bien dice haber participado en algunas conferencias y talleres en Sevilla, hace media década. Sí admite haber entrenado, en 2009, a los egipcios del Movimiento 6 de Abril y de Kefaya (“¡Basta!”), dos de los grupos que iniciaron la movilización que culminó en la ocupación de la Plaza Tahrir de El Cairo, y la posterior caída de Mubarak.

Actividad arriesgada

“Es el único grupo que ha venido a Belgrado”, asegura Popovic, puesto que normalmente, explica, son los entrenadores de CANVAS los que viajan al país de los activistas o a un tercer lugar seguro, cuando esto no es posible. Le preguntamos si, en algunos casos, los regímenes a los que se enfrentan estos opositores pueden llegar a considerar a los entrenadores una amenaza real, y actuar en consecuencia.

“Hasta ahora, no nos ha pasado nada serio. En algunos sitios se nos ha pedido que abandonemos el país, como en el Líbano. Slobodan Djinovic fue duramente atacado en televisión en Bielorrusia. Y nos han tumbado la web en dos ocasiones, una desde Irán. En el otro caso, no estamos seguros”, responde.

Popovic también afirma haber trabajado con tunecinos en talleres regionales, aunque “no fueron figuras muy importantes” en el levantamiento en Túnez. “Ya estaban exiliados cuando ocurrió lo de Mohamed Bouazizi”, el frutero cuya inmolación ante el acoso policial desencadenó la revuelta, dice. Según él, CANVAS nunca ha trabajado con libios, aunque sí con algunos sirios, también desde 2009.

Wikileaks reveló en 2012 la estrecha relación entre CANVAS y la agencia de inteligencia privada Stratfor

Pero a veces, son los propios “alumnos” los que se dedican a pasar sus conocimientos a otros activistas. “Sé de egipcios que van y entrenan a palestinos, o a sirios. Cuando estas cosas suceden, no necesariamente pasan por nuestras manos”, explica. En otro momento de la entrevista, menciona también el caso del movimiento Oborona (“Defensa”), en Rusia, cuyo propósito declarado es la democratización del país mediante el derrocamiento de Vladimir Putin. A pesar de que utilizan el símbolo del puño tomado de Otpor y otros grupos, Popovic afirma que ellos no tienen ninguna relación con esa organización.

Sin embargo, la realidad sobre CANVAS podría ser algo menos idílica que la que pinta Popovic. En 2012, Wikileaks hizo públicos los emails de la firma de inteligencia privada estadounidense Stratfor, que ofrece sus servicios (más bien caros) a todo aquel que pueda pagarlos, lo que por lo general se limita a grandes firmas o empresarios. En estos correos se revelan los contactos cada vez más estrechos entre Stratfor y Popovic. Algunos de estos aspectos son meramente privados, como el hecho de que la cúpula de Stratfor asistiese a la boda de Popovic, y el que su esposa obtuviese un empleo en la consultora de inteligencia. Otros, como el plan que CANVAS elaboró en 2010 para derrocar a Hugo Chávez por requerimiento de Stratfor, no dejan de ir en la línea de lo que propugna Popovic. Pero un tercer elemento resulta más preocupante: los indicios de que CANVAS habría estado suministrándole a Stratfor información sobre los activistas con los que mantenía contacto.

En uno de los mails internos de Stratfor, se referían a Popovic en estos términos: “En primer lugar, recordemos que su principal utilidad es su habilidad para ponernos en contacto con algunos de los alborotadores con los que está en contacto en todo el mundo, y que su propia capacidad de discernimiento sobre el terreno podría ser limitada. Tal y como nos ha dicho, normalmente tiene un contacto inicial con un organizador y entonces les deja actuar por su cuenta. Él mismo podría tener información que podría ser útil de vez en cuando, pero la idea principal aquí es usarle para reunir una red de contactos a los que podemos contactar de forma independiente”.

Y más allá de lo circunstancial de la acusación, existen evidencias de que Popovic habría orientado a Stratfor acerca de al menos uno de sus contactos: el Centro de Derechos Humanos de Bahréin, que trabaja con los represaliados por el régimen bahreiní en las protestas de los últimos años, especialmente durante la Primavera Árabe. “Me he encontrado con Srdja en persona más de una vez. Apoyaba mucho la revolución de Bahréin, la lucha de los derechos humanos”, asegura Maryam Aljawaya, directora del Centro. Por eso, asegura que cuando la puso en contacto con Stratfor, le sorprendieron las preguntas que estos le hicieron.

Popovic suministró información a Stratfor sobre activistas en al menos un caso, en Bahréin

“Eran una serie de preguntas como de agencia de inteligencia, realmente extrañas, dado que sabían que yo trabajaba en un grupo de derechos humanos. Me preguntaron cosas como quién financia la coalición del partido [de oposición], cuántos miembros tienen, preguntas cuya respuesta yo no conocía. El que me preguntaran cosas como esta me hizo preguntarme los motivos tras el email que recibí. Por eso nunca respondí”. El email al que Aljawaya hace referencia, también hecho público por Wikileaks, es una petición de información por parte de Reva Bhalla, director de análisis de Stratfor, en el que asegura que Popovic es “un buen amigo” suyo.

“Cuando recibimos emails como este, o somos contactados por gente que parece muy interesada en hacer preguntas de agencia de inteligencia, normalmente les bloqueamos, porque sabemos que probablemente trabajan para el gobierno. Los periodistas saben el tipo de trabajo que hacemos, así que nunca harían este tipo de preguntas”, afirma Aljawaya, contactada por vía telefónica tras la publicación de los correos por el activista estadounidense Carl Gibson, que lo expuso en un documentado artículo en la web del movimiento Occupy. Gibson también contactó a Popovic, quien se limitó a asegurar que su organización nunca haría nada que pusiese en peligro a los activistas con los que trabajan.

En nuestra entrevista, el líder de CANVAS no se priva de comentar la situación en Egipto tras el derrocamiento del islamista Mohamed Mursi a manos del ejército: “Si los egipcios me llamasen ahora, les diría lo que ellos mismos me dijeron hace cuatro años: que hay que eliminar los pilares de poder del ejército”, comenta, asegurando que allí se han limitado a “reemplazar a la persona, no el sistema”, por lo que una reacción en sentido opuesto entraba dentro de lo probable.

«A los egipcios les diría hoy lo que ellos me dijeron hace cuatro años: que hay que eliminar el poder del ejército», dice Popovic

“Hay una cierta narrativa que asegura que la CIA o George Soros vienen aquí y les dan millones de dólares a unos serbios, que toman sus ordenadores portátiles, se montan en un avión y viajan a cierto país. Allí difunden sus ideas revolucionarias entre gente que normalmente no se queja y vive vidas felices, y de repente tienes a millones de personas en la calle”, dice Popovic. Los últimos en sumarse a esta teoría son los medios progubernamentales turcos, que han llegado a acusar a Otpor (que no diferencian de CANVAS) de orquestar simultáneamente las recientes protestas en Turquía y Brasil.

“La verdad es que me encantaría, porque nos daría poderes sobrenaturales. Todo lo que necesitarías para convertir todo el mundo en una democracia serían doce serbios, unos pocos millones de dólares y algunos años”, se burla. Pero, asegura, “para ganar, necesitas masas, creatividad, entusiasmo, y técnicas. Y sólo las técnicas pueden exportarse”.

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