Tutankamón y Nefertiti, una telenovela egipcia

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Publicado el 9 Jun 2016

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La tumba de Tutankamón en Luxor (2016) | © Alicia Alamillos
La tumba de Tutankamón en Luxor (2016) | © Alicia Alamillos

El Cairo / Luxor | Mayo 2016

Un estrecho pasillo, donde los más altos han de agachar la cabeza, conduce a la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, donde sólo se permite la entrada en reducidos grupos. Unas luces anaranjadas dan al sepulcro un aire de una época pasada, que contrasta con los modernos aparatos que sostiene el ingeniero del National Geographic. Siguiendo unos raíles colocados para la ocasión, el becario de la publicación realiza una y otra vez, sudando en el calor de la tumba, el mismo movimiento horizontal, escaneando una pared de la antecámara de la tumba. El ingeniero muestra la pantalla que recoge muestras de que, efectivamente, no hay nada al otro lado de esa pared en concreto, más que la roca viva.

Pero quizás tras otra pared haya algo más. Eso cree el egiptólogo británico Nicholas Reeves, que ha anunciado a bombo y platillo su objetivo: la tumba de la hermosa reina Nefertiti.

“Si encontramos la tumba de Nefertiti, será un descubrimiento incluso mayor que Tutankamón”

Cientos de expediciones se dirigen cada año a la tierra de los faraones en Luxor, a horadar calladamente un desierto egipcio todavía cargado de secretos. Investigan en silencio, unas tras tesoros como la tumba de Cleopatra y otras simplemente buscando nuevos elementos para entender una de las civilizaciones más antiguas del mundo.

Pero ninguna atrae tanto la atención internacional como la de la reina conocida por sus estatuillas. Espectadores de todo el mundo siguen con fruición los avances del que podría ser el descubrimiento arqueológico de este siglo, según el propio Reeves: “Si la encontramos, será incluso mayor que Tutankamón. Probablemente, es el mayor descubrimiento arqueológico jamás hecho”.

Como en toda buena telenovela, donde la trama avanza a golpes de efecto y ‘cliffhanger’ para mantener al espectador pegado a la pantalla, el Ministerio de Antigüedades va ofreciendo esperanzadoras píldoras informativas, convirtiendo esta investigación arqueológica en una suerte de show capítulo a capítulo que prepara el terreno antes de la esperada gran final. “La tumba no entrega sus secretos fácilmente. Pero lo estamos consiguiendo, poco a poco”, declaró Reeves en abril ante la mismísima tumba y ante los decenas de periodistas que aguardaban el prometido final de temporada que no llegó a producirse.

El ministro admite haber dado “marketing” a la búsqueda: “Queremos que tengan expectación”

Los porcentajes habían ido creciendo semana a semana durante meses anteriores – “Estamos seguros al 60%”, “cada vez más cerca”, “al 75%”… – hasta alcanzar la cúspide el pasado marzo, cuando el entonces ministro de Antigüedades, Mamdouh El Damaty, afirmó en una rueda de prensa en El Cairo que había un “90 por ciento de posibilidades” de que tras las paredes norte y oeste del sepulcro de Tutankamón se escondieran un par de cavidades desconocidas hasta ahora, y por tanto intactas, donde las pruebas del radar habrían detectado materiales orgánicos y metálicos. “Esperamos poder comunicar pronto un increíble descubrimiento”, afirmó entonces el Ministerio.

Sentado en su despacho –que sólo ocuparía un par de meses más antes de ser destituido– y esbozando por primera vez una sonrisa ante la pregunta de la periodista, el ministro El Damaty admitió el juego del Ministerio con la historia: “Queremos que el público piense con nosotros, sienta con nosotros cada paso. Queremos que imaginen, que tengan expectación”. No tuvo reparos de admitir que han buscado darle “mucho márketing” a la búsqueda de Nefertiti.

Sin embargo, en abril, un nuevo giro de guion. Frente a la tumba más famosa de Egipto, el nuevo ministro de Antigüedades, Khaled El Anany, matizó las declaraciones de su Ministerio y dio un paso atrás: “Quizá hay alguna cavidad, pero son necesarias más pruebas y escáners”.

El sol egipcio caldea un Luxor casi vacío de turistas. Apenas un puñado de extranjeros visita hoy el Valle de los Reyes, que hace diez años llegó a recibir más de cinco mil turistas diarios, organizados en largas colas frente a la decena de tumbas más conocidas, como la de Ramsés VI, Tutmosis III o el propio “faraón niño”. Enclavada en la arena blanqueada y precedida por un pequeño cartel dorado, la tumba de Tutankamón era uno de los principales reclamos de una ciudad que vive del turismo y que esperaba con ansiedad que la noticia sobre nuevos descubrimientos animara esta decaída industria. “En Luxor no hay otros negocios, la gente solo vivía del turismo. Ahora es casi imposible”, explica Hasan, taxista local.

A diferencia de El Cairo, donde la mayoría apenas habla inglés en cuanto se sale del turístico zoco de Khan Khalili, en Luxor muchos chapurrean hasta tres lenguas, “por el negocio”. “El turismo era nuestra forma de vida, pero ahora ya no vienen extranjeros por miedo a los atentados… Y aquí no ha habido, Luxor es muy seguro”, dice Hasan antes de recordar una de las mayores tragedias vividas en la ciudad, cuando en 1997 cerca de 60 turistas fueron masacrados en el templo de Hatshepsut. En aquel entonces, la ciudad se volvió contra los terroristas, que perdieron toda sombra de apoyo popular y finalmente el grupo responsable del ataque se disolvió.

El afán por atraer turistas y rescatar una economía cada vez más moribunda pudo estar detrás de las prisas del antiguo ministro de Antigüedades, Mamdouh El Damaty, cuando afirmó que los secretos de la tumba de Tutankamón serían aclarados “antes de 2016”. Sin embargo, su sucesor pide prudencia y rebaja las expectativas: “Hay argumentos creíbles que merecen ser estudiados, pero si lo supiéramos seguro, no serían necesarias nuevas pruebas”.

Las 40 pasadas del escáner fueron conducidas en abril durante diez horas en más de cinco niveles

Anany insistió en esperar los resultados del nuevo escáner GPR digital llevado a cabo por expertos del National Geographic, acompañados de un equipo local, que estudió el grosor de las hipotéticas paredes que encerrarían estas nuevas cámaras. Las más de 40 pasadas del escáner fueron conducidas a principios de abril durante al menos diez horas en más de cinco niveles, dejando a los expertos exhaustos y con visibles ojeras. “La calidad de los datos recogidos es muy buena y ya han sido enviados a Estados Unidos. No se tendrán resultados hasta al menos dentro de una semana, y serán analizados por tres equipos de diferentes nacionalidades”, señaló uno de los expertos del National Geographic.

“Estos descubrimientos requieren lentos procesos. Entiendo que los egipcios lanzaran campanas al vuelo, pero…” añadió por su parte una fuente dela misma publicación en un aparte, mientras observaba a sus compañeros hacer frente a las preguntas de los periodistas locales. Especialmente en una zona como el Valle de los Reyes, plagada de huecos y grietas naturales, que confunden al radar y hacen difícil distinguir elementos arqueológicos de simples quebraduras en la montaña. “Cuando estemos cien por cien seguros de que hay una cavidad, sólo entonces haremos un agujero, sin dañar las pinturas murales”, concluyó Anany aunque, según insistió, todavía es una perspectiva lejana y que tendrá que esperar.

En 2006,  Nicholas Reeves anunció a la prensa que estaba tras la pista de una nueva estancia

La tumba de Tutankamón, descubierta en 1922 por el egiptólogo Howard Carter, es el escenario donde se mueven los personajes de esta nueva telenovela egipcia y cuya premisa se remonta a 2006, cuando Nicholas Reeves anunció a la prensa que estaba tras la pista de una nueva estancia tras las paredes de la tumba del faraón niño. La publicidad con la que hizo el anuncio le fue reprochada “por no haber seguido los canales oficiales”, a lo que Reeves contestó: “Es sólo cuestión de tiempo que empiece una cacería (…). Mi miedo principal es el impacto que esta cacería pueda tener en el yacimiento: No quiero verlo dañado en una búsqueda aleatoria y sin sentido. La divulgación pública logrará precisamente eso; señalar el camino y reducir la cantidad de daños colaterales”. Además, así se aseguró de que ningún otro equipo se le adelantara.

Sin embargo, la búsqueda no pudo continuar entonces y Egipto pasó por una de sus más tumultuosas épocas tras la Revolución del 25 de enero de 2011, el ascenso político de los Hermanos Musulmanes y su posterior caída tras el golpe de Estado militar contra Mohamed Morsi, que puso al general Abdelfattah Sisi, -actual presidente-, en el poder.

Con las aguas políticas más calmadas, en 2014 Reeves publicó una investigación académica en las que recuperaba la búsqueda de Nefertiti, basándose en unas fotografías en 3D y en gran definición recopiladas por la fundación española Factum-Arte, que escaneó la tumba para recoger al milímetro los distintos relieves de las paredes, por debajo de la pintura que las adorna.

Así, en agosto de 2015 logró la aprobación del Ministerio de Antigüedades para trabajar en el interior de la tumba. A partir de ahí, los análisis se han ido sucediendo: primero físicos, para comprobar los materiales que cubren las paredes norte y oeste de la cámara funeraria, de un material distinto al resto, lo que sugiere que se colocaron para cubrir una posible entrada a otra cámara, además de unas sospechosas líneas verticales demasiado rectas como para ser naturales, en 90 grados respecto al suelo, sólo en esas paredes. Luego geotérmicos, a principios de noviembre, que revelaron “una destacada diferencia entre las temperaturas de diferentes partes del muro norte”.

“Hay que ser más cauto. Reeves se está saltando tres o cuatro peldaños”, cree un egiptólogo

Pese a la nueva actitud del Ministerio, que tras la llegada de Anany está más comedido, Reeves insiste: “Hasta ahora, ningún resultado contradice nuestras teorías”, afirmó ante ministros y egiptólogos durante la celebración de un congreso internacional sobre Tutankamón celebrado en mayo en El Cairo.

Sin embargo, la publicidad con la que Reeves airea estos resultados levanta recelos entre la comunidad arqueológica. “Hay que ser más cauto. Reeves se está saltando tres o cuatro peldaños”, explica por teléfono José Manuel Galán, egiptólogo del CSIC español y con dilatada experiencia en diversas excavaciones en el país. Según este experto, el proceder científico dicta no adelantar los acontecimientos, y las prisas de Reeves están “haciendo un flaco favor” a la egiptología científica.

Galán añade que, contrariamente a como se hacía en la época de Howard Carter, “ya no se puede ir buscando a nadie”. “Ha convertido esta búsqueda en una historia mediática”, concluye, aunque admite que, sea o no sea Nefertiti lo que haya tras las paredes de la tumba, “será un gran descubrimiento que, si está intacto, ofrecerá muchísima información”.

Reeves añade a sus sospechas la forma de la tumba, con la cámara mortuoria donde descansa Tutankamón orientada hacia la derecha, en forma de L horizontal, una costumbre usualmente reservada a las reinas, siempre según la teoría de Reeves.

“Está por ver si el ‘descubrimiento’ merece hacer agujeros en la pared de la cámara mortuoria”

Además, la repentina muerte del faraón niño, cuando sólo tenía unos 19 años, forzó a que “se reciclaran” materiales y quizá la propia tumba, en principio destinada a otra persona. Reeves apunta a la propia Nefertiti, su madrastra, mientras que los egiptólogos locales señalan a Ayi, regente del Rey Niño, como explica Ahmed Saleh, director del Museo de Antigüedades de Asuán y exdirector del departamento de momificación del Museo de Luxor. “Aunque los resultados del radar son positivos, está por ver si el ‘descubrimiento’ merece que se hagan agujeros en las paredes de la cámara mortuoria, o si tenemos que ir a través de la montaña”, añade despectivo el egiptólogo local.

En su despacho, saturado de libros, premios y fotografías de sí mismo, Zahi Hawass, exministro de Antigüedades egipcio y el más mediático de los egiptólogos, se hace la misma pregunta. Esta vez sin tocar su cabeza con el sombrero de ala ancha que le valió su apodo, el ‘Indiana Jones’ egipcio señala que “el radar dice que hay algo”. “Puede ser una habitación vacía, o tan sólo una grieta en la montaña…”, aventura. “Pero es algo que jamás se logrará probar, sea lo que sea, porque para hacerlo habría que destruir las paredes de la tumba de Tutankamón, y eso no se puede hacer. Así que Reeves ha vendido aire a Egipto, y ha sido lo bastante inteligente como para decir que se trata de Nefertiti, porque ella es famosa”, concluye.

“Necesitábamos algo como esto” para revitalizar la industria turística de Egipto, admite el ministro

Desde el Ministerio, y pese a sus recelos de que realmente se trate de la tumba de Nefertiti, han alentado la búsqueda de Reeves con la intención de revitalizar el turismo, del que dependen miles de trabajos en el país. “Necesitábamos algo como esto”, afirmó Damaty en rueda de prensa, y no le falta razón: la industria turística egipcia languidece, especialmente tras el atentado que provocó la caída del Airbus-321 ruso sobre el desierto del Sinaí, y la posterior cancelación de todos los vuelos desde Rusia al país de los faraones.

Y aunque Hawass y otros egiptólogos locales se congratulan con la posible vuelta del turismo al país tras la publicidad del posible descubrimiento de Nefertiti, advierten: “Este es un tipo de publicidad que no dura, no sirve a Egipto porque pronto se borrará de los recuerdos de la gente”.

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