Y sin embargo, fluye

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Núria Vilà

@nurivila1

Periodista (Pla de l'Estany, Girona, 1992). Actualmente trabaja como freelance en Ammán, después de vivir meses en el sureste de Turquía.

Publicado el 12 Oct 2017

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Expositor de Qatar Petroleum en el World Petroleum Congress en Estambul (Jul 2017) | © Ilya U. Topper / M'Sur
Expositor de Qatar Petroleum en el World Petroleum Congress en Estambul (Jul 2017) | © Ilya U. Topper / M’Sur

Estambul | Julio 2015

No, el gas de Qatar no ha dejado de fluir al mundo, pese al bloqueo económico impuesto por Arabia Saudí en junio pasado. El choque diplomático fue rotundo: Riad acusaba a Doha de “apoyar a terroristas”, rompió todas las relaciones, cerró las fronteras e impuso un embargo. Le siguieron los vecinos más cercanos: Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto. Sin embargo, los mercados energéticos no se inmutaron. Ningún terremoto sacudió las bolsas de hidrocarburos. Qatar incluso ha sabido revertir la amenaza y sacar pecho de la situación para seguir fortaleciéndose.

“No habrá crisis para Qatar. Somos el mayor productor de energía del mundo, y también un productor medio de petróleo. ¿Cómo nos podría afectar? Suplimos energía a Abu Dabi a través de Bahréin y no lo han cortado”, defiende Abdullah Bin Hamad Al-Attiyah, exviceprimer ministro y exministro de Energía e Industria de Qatar, en una entrevista en el Congreso Mundial del Petróleo, celebrado en Estambul en la segunda semana de julio.

Emiratos ha roto relaciones con Qatar pero sigue comprándole gran parte del gas que consume

El Congreso, una de las mayores citas del sector, que se convoca cada tres años, albergó cara a cara a los grandes enemigos: en el espacio reservado a las empresas, el expositor de Aramco, la petrolera estatal saudí y el de Qatar estaban apenas separados por un pasillo de cinco pasos. Los delegados encorbatados en ambos lados mantenían un elegante silencio respecto al vecino. Business as usual.

Tampoco está lejos el stand de las empresas emiratíes. De acuerdo con el BP Statistical Review de 2016, Emiratos Árabes Unidos importa 17.700 millones de metros cúbicos de gas natural de Qatar, equivalente a más de una cuarta parte del consumo de gas de esta federación del Golfo Pérsico. Roudi Baroudi, director ejecutivo de la consultora Energy & Environment Holding (EEH), considera que “Si Emiratos interfiriese en los envíos de gas, se pegarían un tiro en su propio pie”. En consecuencia, afirma Baroudi, “ningún bando tiene interés en cambiar el statu quo”.

Al-Attiyah, lejos de ceder a las presiones de los grandes vecinos, presume de la dependencia  de sus vecinos del Golfo en recursos naturales. “Los cuatro países [Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos y Egipto] acusan Qatar de financiar el terrorismo. Pero Abu Dabi compra por contrato un inmenso volumen de energía a Qatar; recibimos millones de dólares de ellos. Si somos terroristas, por qué Abu Dabi sigue comprando y utilizando el gas de un país terrorista?”

Conflicto mediático

Durante el Congreso Mundial del Petróleo, los distintos expertos y profesionales congregados en el evento han coincidido en que la tensión en torno a la crisis del Golfo se debe ver en términos más mediáticos que reales. El responsable de relaciones públicas de la compañía Kuwait Petroleum Corporation considera que “el potencial de Qatar como exportador de energía va más allá de los países del Golfo”, y por lo tanto Qatar no se verá muy repercutido tras la crisis, dice.

 “Hemos visto que los precios, tanto de crudo como de gas, no se han visto afectados”

“Qatar es uno de los mayores exportadores de energía del mundo. No prevemos que esto vaya a cambiar”, señaló el director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol. Por su parte, el consejero delegado de CEPSA, Pedro Miró, destaca la estabilidad del mercado energético. “Lo que hemos visto es que los precios, tanto de crudo como de gas, no se han visto afectados”. El mercado sabe lo que hace.

Aun así, si la situación de bloqueo se extiende a largo plazo, nadie puede asegurar que el desértico emirato no se vea perjudicado. Tiene que importar todo lo que consume, y de momento sobrevive gracias a un despliegue logístico de Turquía, que ya en los primeros días de la crisis despachó varios aviones de carga y luego un gran número de camiones con todo tipo de productos hacia el Golfo.

“Qatar tiene capacidad para mitigar y contener los riesgos económicos. Los costes de las operaciones y los negocios en Qatar podrían volverse cada vez más difíciles y caros mientras el aislamiento se mantenga”, explicó Dima Jardaneh, representante de compañía Standard Chartered, en la cadena CNN. Además, sin una resolución rápida de la crisis, el turismo en Qatar se verá perjudicado, así como la actividad de Qatar Airways, entre otras compañías.

La economía de Arabia Saudí, por otra parte, también puede verse afectada negativamente si perdura la crisis. “La inestabilidad en la región podría conllevar que alguno de sus socios importantes, como China o India, decidieran expandir sus fuentes de importación de petróleo a regiones fuera de Oriente Medio, como Rusia, África o América Latina”, analizaba Naser al-Tamimi, experto en las economías de los países del Golfo, en la cadena Al Jazeera. Asimismo, los comerciantes saudíes que exportan a Qatar podrían ver perjudicados sus negocios si la suspensión perdura. En 2016 las exportaciones saudíes hacia Qatar se situaban en 1,300 millones de dólares, una cifra no muy elevada si se compara con el total de exportaciones del gigante saudí durante ese mismo año, que se sitúa en 169.700 millones de dólares.

Un 70% de las exportaciones de gas natural licuado de Qatar tienen contratos a largo plazo

Qatar, pese a su pequeño tamaño –tiene la extensión de Murcia-, posee un fondo soberano de inversión de alrededor de 300.000 millones de dólares, una cifra que a priori no le hace temer por sus ingresos, teniendo en cuenta además que su población apenas alcanza los 300.000 ciudadanos, eso sí, apoyados por una mano de obra de unos 2,6 millones de trabajadores inmigrantes. Al ser el mayor exportador de gas natural licuado del planeta –que representa casi un tercio del comercio mundial, con 77,8 millones de toneladas en 2016, de acuerdo con la Unión Internacional de Gas-, puede alardear de ser uno de los países más ricos del planeta per cápita, un privilegio que le permite trazar una política exterior independiente, con poca necesidad de ceder a las demandas de sus rivales.

Entre los países que han cortado lazos con Qatar, el único que se encuentra entre sus cinco principales socios comerciales es Emiratos Árabes Unidos. Aun así, Doha tiene un factor en contra: su principal rival en esta crisis es Arabia Saudí, el único país con quien comparte frontera.

El periodista Paul Cochrane explica en un artículo sobre la cuestión en el diario digital Middle East Eye que “cerca del 70% de las exportaciones de gas natural licuado de Qatar se encuentran bajo contratos a largo plazo –normalmente alrededor de 15 años-, por lo tanto la producción y pagos están asegurados”. En total, calcula que el sector de la energía engloba la mitad del producto interior bruto del país, y se sitúa en el 85% de sus ganancias en exportaciones y un total del 70% de los ingresos del gobierno qatarí.

Diversificando inversiones

Los negocios del díscolo emirato qatarí no se ciñen solamente a los recursos naturales. Como apunta el editor financiero Lerry Light en CBS News, Qatar es el tercer mayor inversor en Volkswagen, y también es inversor en compañías como Credit Suisse, Barclays, Tiffany, Empire State Realty Trust -que posee el New York Empire State Building-, entre otras propiedades.

En el ámbito energético, Qatar se alineó con un grupo de inversores para comprar una participación del 61% en la red de tuberías de gas de la empresa National Grid, con sede en el Reino Unido. El diciembre pasado, Qatar también se asoció con la empresa Glencore -dedicada a la compraventa y producción de materias primas- para comprar una participación del 19,5% en el gigante ruso del petróleo Rosneft.

Qatar ha invertido en un puerto deportivo de Tarragona yen un hotel en Barcelona

En España, la entrada de Qatar se ha producido principalmente mediante fondos de inversión. Entre 2011 y 2014, dos fondos qataríes, Qatar Holding y Qatari Diar, han comprado participaciones en compañías españolas por valor de 5.815 millones de euros, según recoge El Economista. En el año 2011, Qatar Holding compró el 6,1 por ciento de Iberdrola por unos 2.000 millones de euros. El año siguiente adquiría otro 2,2 por ciento de la misma compañía por 620 millones, convirtiéndose así en el tercer mayor accionista de la compañía.

Asimismo, en 2012, Qatari Diar invirtió 64 millones en el puerto deportivo para yates de lujo de Tarragona, Port Tarraco. A través de otro fondo, Qatar también invirtió 78,5 millones en la compra del Hotel Renaissance de Barcelona. En el sector deportes, Qatar también se encuentra presente en el acuerdo que la aerolínea Qatar Airways ha mantenido con el FC Barcelona, pagando 96 millones al club hasta 2016.

De esta forma, más allá de su gran potencial energético, Qatar ha sabido diversificar su economía invirtiendo en otros sectores, enfocando así esta estrategia en un arma más de su política exterior. O al menos, un escudo fiable frente a la crisis diplomática que de una sacudida mundial parece haber pasado ya a un episodio menor en el Golfo. Los mercados, al menos, no se han dado por enterados.

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