Violencia sexual: no confundir

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Sanaa El Aji

@SanaaElAji

Socióloga (Casablanca, 1977). Empieza a trabajar como periodista en el semanario Nichane en 2006 con un reportaje sobre chistes irreverentes, por el que se le condena a tres años de cárcel (con pena suspendida). Continúa publicando en diversos medios marroquíes y hasta 2017 fue columnista del diario arabófono Al Ahdath Al Maghribia, uno de los diez periódicos más vendidos de Marruecos.

Publicado el 7 Mar 2018

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Seguimos estos días en Marruecos los clamores respecto a las agresiones sexuales supuestamente cometidas por Taoufik Bouachrine, redactor jefe del periódico Akhbar Al Yaoum, contra sus empleadas, tanto periodistas como trabajadoras de otros oficios.

En primer lugar cabe citar la presunción de inocencia y recordar que todo acusado es inocente hasta que se confirme su culpabilidad. Pero esto no debe impedirnos prestar una solidaridad de principio a todas las supuestas víctimas.

Mientras se esperen los resultados de las pesquisas y aguardando la sentencia del juez, lo que no podemos hacer es utilizar el hecho de que Taoufik Bouachrine era un periodista de la oposición para absolverlo de antemano. La agresión sexual no tiene relación alguna con la libertad de expresión. Y el hecho de que publiques columnas de oposición al rey o al Gobierno no te da derecho de emplear tu tribuna ni tu estatus para agredir sexualmente a las demás. Seas de la oposición o no. Seas una pluma libre o no.

Publicar columnas de oposición al rey no te da derecho de agredir sexualmente a las demás

La pregunta básica que esperamos que se responda en los tribunales es la siguiente: ¿Es verdad que hubo agresiones sexuales? ¿Es verdad o no que el propio acusado grababa en vídeo estas agresiones sexuales, ya fuese por una mentalidad enfermiza, ya sea para realizar chantajes? Si todo este asunto no es verdad, y el tribunal establece su inocencia, entonces merece nuestra solidaridad.

Pero los testimonios que han salido hasta ahora, y lo repugnantes que eran algunos, convierten toda justificación en una soga al cuello de los valores que se supone que estamos defendiendo. Valores… que no deben ser únicamente políticos. ¿Cómo puede alguien exigir un saneamiento de la vida pública, el saneamiento de la política, si su propio comportamiento está lo más lejos que cabe imaginar de los valores y la ética humana?

A todos los que preguntan a las víctimas de las agresiones sexuales: “¿Por qué callasteis todo este tiempo?”… les recomiendo que lean los testimonios de las víctimas de agresiones sexuales o de la pedofilia en cualquier parte del mundo. Incluso en los países que no se edifican sobre los mismos principios tradicionales que se hallan en nuestras sociedades descubriremos cómo las víctimas de las agresiones sexuales o la pedofilia entran en una espiral de silencio desastrosa. Y cuando una de ellas rompe el silencio, se sucden los testimonios y las declaraciones.

Asimismo, las voces que hoy acusan a las víctimas… no animan a otras víctimas en otros casos que desenmascaren a sus agresores. Al contrario: las condenan al silencio de quien teme la vergüenza pública. Una vergüenza que debería experimentar el agresor. Pero nosotros marcamos con ella a la víctima.

No deseo que nadie, ninguna persona, sufra violencia sexual. Pero tal vez, quienes trivializan su gravedad y sus efectos necesitarían experimentarla en carne propia. Para que sepan cuánta opresión trae consigo.

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© Sanaa El Aji | Primero publicado en MC-Douliya· 5 Marzo 2018 | Traducción del árabe: Ilya U. Topper

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