Me pone diez drones y una docena de cohetes

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Nuria Tesón

Publicado el 27 Feb 2019

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Modelo de un caza en la feria EDEX 2018 en El Cairo (Dic 2018) | © Nuria Tesón

El Cairo | Diciembre 2018

En una pantalla en blanco y negro se distinguen los bultos de personas que van y vienen. Un vistazo más en detalle permite distinguir chaquetas y velos, gafas, corbatas… Cuando uno se acostumbra es casi como si se pudieran ver los colores en la imagen. Frente a la pantalla, una botonera similar al panel de control de un avión, con guardas de metal para los interruptores de encendido y disparo y dos joysticks paralelos: “Aquí está el freno, lo desbloqueas apretando aquí y con este botón puedes desplazarte”, explica el expositor. En la pantalla la torpeza inicial hace que la mira, ahora claramente diferenciada, de un arma pase rápidamente sobre los bultos humanos.

Al mismo tiempo una torre montada en un stand gira con rapidez hasta que el cañón apunta en dirección a la tripulante. Con cierta pericia, manejando el control remoto, la mira en la pantalla, y a su vez el cañón, tornan a la posición inicial: apuntando hacia los viandantes. Una sensación extraña pesa en el estómago al verla desplazarse sobre cabezas y cuerpos…

La experiencia permite comprobar cómo funcionaría sobre el terreno la tecnología de la empresa española Escribano, un sistema que permitirá controlar remotamente desde el interior un arma montada sobre un vehículo militar sin que el tirador tenga que estar expuesto. Por tanto, disminuye el riesgo.

Los drones que bombardearán Yemen y el gas lacrimógeno que ahogará protestas en Egipto se venden aquí

Junto a Escribano, otras 12 empresa españolas (Anortec, EINSA, Mechanical and Engineering, Everis Aerospace, Defense and Security, GTD, Hisdesat, Indra, Navantia, Nightvision Lasers Spain, Pelican Products, Proytesca, SDLE, Tedae, según la web de la feria), se dieron cita en diciembre en El Cairo, donde las grandes compañías armamentísticas y representantes de 41 naciones han celebrado la primera feria de defensa e industria militar de Egipto, EDEX 2018.

Países europeos como Alemania, Francia, y España han compartido espacio con Rusia, China, Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos. Durante 3 jornadas, los asistentes compraron y vendieron, firmaron acuerdos y contratos y sentaron las bases para futuras colaboraciones. Los drones que bombardearán Yemen, las bombas que se dispararán en Siria, el gas lacrimógeno que ahogará las protestas en Egipto o la tecnología de espionaje y lucha antiterrorista en alguno de los conflictos actuales y por venir en los próximos años se han vendido aquí. Todo en un entorno luminoso, brillante, con vehículos recién salidos de fábrica donde hacerse fotos, y armas dispuestas, sin cargar para permitir toquetear, jugar, comparar…

Jugar a la guerra

Todo muy aséptico. Incluso lúdico. Aquí un simulador, allí un radar girando sobre un blindado y media docena de monitores donde centellean mapas, coordenadas… Se siente una como en un centro comercial en el que, sin embargo, no te cruzas con la típica familia, sino con “la Familia RPG (granada propulsada por cohetes)”, como explica uno de los carteles junto a los distintos tipos de esta munición expuestos.

España exportó armas por valor de 4.347 millones de euros en 2017, más del doble que en 2012

En 2016, el valor total del comercio de armas fue de al menos 88.400 millones de dólares, según la base de datos de transferencias de armas del SIPRI (Centro Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo). Aquellos países que tienen datos oficiales sobre el valor financiero de sus exportaciones de Defensa representan más del 90% del volumen total de entregas de armas principales, por lo que la cifra es bastante precisa para obtener una estimación aproximada del valor financiero del comercio mundial de armas. Sin embargo, SIPRI advierte de que la cifra real puede ser más alta. Amnistía Internacional la estima en los 100.000 millones de dólares.

Un paseo por los 17.000 metros cuadrados donde más de 300 expositores ofrecieron la tecnología militar más avanzada –desde aviones no tripulados a inhibidores que permiten inhabilitarlos, pasando por todo tipo de armamento, sistemas de reconocimiento facial, detección antiminas, material antidisturbios– da idea de ese volumen económico que genera uno de los negocios más importantes del mundo.

El 70% de las ventas de armas está en manos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. Entre los 10 principales fabricantes se encuentran también Alemania, España e Italia. En España, los últimos años han sido especialmente buenos. Tomando todas las ventas en su conjunto, España exportó armas por valor de 4.347 millones de euros en 2017, más del doble que en 2012.

Estos volúmenes colocan a España en el séptimo puesto mundial por volumen de exportación de defensa, si se toma el cómputo de cinco años entre 2012 y 2016, según cifras del SIPRI. De cada euro invertido en Defensa, 2,5 retornan a la economía española, según publica Infodefensa en su anuario de 2017. Un negocio que goza de buena salud pese a las consideraciones a la constante vulneración de derechos humanos o las sospechas fundadas de que el armamento se emplee contra población civil en conflictos como el de Yemen.

Arabia Saudí es el cliente más importante de España fuera de Europa y la OTAN

Existen protocolos de control para dar garantías de que eso no ocurre. La entrada en vigor del Tratado sobre el Comercio de Armas, el 24 de diciembre de 2014, marcó un avance histórico para los derechos humanos. Pero la implementación de dichos protocolos y, sobre todo, el seguimiento del buen uso (si se puede hablar de buen uso en el caso de armas, fragatas y aviones de guerra y material antidisturbios), son complicadas por no decir imposibles. Así lo llevan años denunciando organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional o Intermón Oxfam.

El pasado 10 de diciembre, con motivo de la celebración del 70 aniversario de la Carta Universal de Derechos Humanos, Greenpeace colgó una pancarta en el Arco del Triunfo de Moncloa, en Madrid, y explicó a través de su página web que lo hizo para recordar al primer ministro Pedro Sánchez que “ha de acabar con la venta de armas” a Arabia Saudí. Porque “ante la proliferación de los abusos contra los derechos humanos que se extiende por numerosos países del mundo, España ha de comprometerse sin fisuras a su cumplimiento”.

Arabia Saudí es el cliente más importante de España fuera de Europa y la OTAN. El año pasado, el reino del Golfo compró armas por valor de 270,2 millones de euros, un 133% más que al año anterior. El bombardeo de un autobús lleno de niños en Yemen hizo saltar las alarmas temporalmente, y ante la presión social se detuvo un envío de armas comprometido. Pero finalmente España dio marcha atrás en su decisión, prevalecerá dicho acuerdo y las armas acabarán en Arabia Saudí, lo que desató las protestas de grupos de derechos humanos como Greenpeace.

Sánchez defendió su decisión argumentando que la cancelación del acuerdo habría supuesto la suspensión del contrato para construir cinco corbetas en los astilleros de Navantia en San Fernando (Cádiz), que dejarán 1.800 millones de euros y supondrán 6.000 empleos en la zona. En medio de la polémica por el asesinato del periodista saudí Khashoggi en Estambul, el presidente subrayó que defiende “los intereses de los españoles”. Un argumento similar al de su homólogo estadounidense Trump.

La española Navantia compartió stand durante la feria con la compañía saudí militar Sami

Precisamente la española Navantia compartió stand durante la feria de defensa con la compañía saudí de industrias militares Sami. Ambas acaban de formar una empresa conjunta que se centrará en la fabricación de sistemas de combate marinos. Su punto inicial será la fabricación de esas corbetas, aunque el proyecto común tiene miras aún más largas. “Sami-Navantia mejorará las capacidades locales en el campo naval y explorará nuevas oportunidades, como la cooperación en los programas de corbetas y botes patrulleros para las Fuerzas Navales de Egipto”, según el director ejecutivo de Sami, Andreas Schwer. “La empresa conjunta pretende participar formalmente en esas licitaciones con un contenido regional de más del 60 por ciento del volumen total del contrato”, agregó, según declaraciones publicadas en la prensa saudí.

Sami planea consolidar su presencia de marca en el mercado y convertirse en una de las 25 empresas líderes del mercado mundial hacia 2030, según el ejecutivo. “Usaremos nuestra participación en EDEX para impulsar nuestra estrategia de exportar nuestros productos y servicios militares a países aliados”, apuntó Schewer. Egipto, otro país que no hace gala precisamente de respetar los derechos humanos, será uno de sus mercados objetivo.

El país del Nilo había ostentado hasta ahora el primer puesto en los compradores de material bélico español. Un país que tiene más de 40.000 prisioneros políticos y que hace un uso de modernas tecnologías de control para monitorear y encarcelar activistas y abogados. Las protestas se reprimen de forma sangrienta y los asesinatos extrajudiciales están a la orden del día, según organizaciones locales e internacionales de derechos humanos, como Human Rights Watch. Entre los suministradores está la francesa Amesys, que cambió su nombre tras descubrirse que había vendido tecnología de espionaje digital al dictador libio Gadafi.

El stand de las armas automáticas chapadas en oro, un clásico para dictadores, atrae multitudes

El negocio armamentístico es un tema de conversación espinoso. Los organizadores, los asistentes, los expositores: todos son esquivos y suspicaces ante las preguntas de los periodistas. Aquellos que hablan, luego se arrepienten y aducen no estar autorizados. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha dejado claro, tras el reciente asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, que los intereses económicos prevalecen sobre la justicia y los derechos humanos.

A pesar de que la CIA ha apuntado directamente al heredero Mohamed Bin Salman (MBS), como responsable, líderes de todo el mundo le han estrechado la mano y continuan sus negocios como si nada hubiera ocurrido. El rey emérito Juan Carlos I se dejó fotografiar en Arabia Saudí junto a MBS, con cuya Casa Real mantiene históricas buenas relaciones. Se excusó el encuentro aduciendo que no fue planeado y que surgió en un evento deportivo sin reunión previa o posterior. La imagen, sin embargo, corrió por las redes sociales. En el pasado se han atribuido a esas buenas relaciones la firma de acuerdos comerciales estratégicos con el reino del Golfo, donde España desarrolla innumerables proyectos, especialmente en infraestructuras, como el tren de alta velocidad a La Meca.

“Armas para la paz”

Todos se empeñan en hacer trascender un mensaje común de paz, estabilidad y seguridad entre las luces, las azafatas, los uniformes y los drones resplandecientes. El stand de las armas automáticas chapadas en oro, clásicos que pusieron de moda dictadores como el libio Gadafi o el iraquí Saddam Hussein, atrae multitudes. Los vídeos promocionales hablan de la necesidad de invertir en Defensa “por la paz”. Los egipcios hablan de salvaguardar el futuro.

Un bloguero y analista de defensa anónimo que firma como @Egygreenfly explica que siguiendo una tendencia generalizada, Egipto está invirtiendo cada vez más en Defensa. Entre las varias razones destaca “las crecientes ambiciones políticas y los intentos de restablecer Egipto como líder regional”. También menciona “los cambios en las percepciones de amenaza y el sentimiento de que el exceso de confianza en la ayuda y las armas de Estados Unidos fue lo que propició el estancamiento militar durante toda la era Mubarak, por lo que hay una necesidad de modernización”.

El presupuesto de Defensa egipcio es un misterio que fuentes oficiales no quisieron revelar a preguntas reiteradas de los informadores. No por casualidad: tampoco conoce ese dato el Parlamento. Es secreto. Pero según SIPRI, desde el año 2014 Egipto ha gastado una media de 1475 millones de dólares al año, lo que le ha llevado al tercer puesto de los principales importadores del mundo. Además, la suma casi duplica lo gastado anualmente entre 1990 y 2013, cuando se invirtió una media de 751 millones. Desde que Sisi llegó al poder en 2013, el incremento del gasto ha sido del 215% según un informe de Stratfor.

Destacan la importancia de la feria para demostrar que Egipto es líder en la lucha antiterrorista

También la Unión Europea está apostando por la necesidad de fortalecer sus defensas. Hace un año ratificaba un nuevo acuerdo de cooperación. Y en octubre pasado, en mitad del debate sobre el Brexit, Reino Unido –una de las potencias militares de Europa– y Alemania firmaron un acuerdo de colaboración en defensa.

Oficiales del Ejército egipcio que piden no ser identificados porque no tienen autorización para hacer declaraciones a la prensa, hablan de la importancia de la feria para demostrar que Egipto es líder en la lucha antiterrorista. También de la importancia y el fortalecimiento de las relaciones bilaterales en materia de Defensa con España, adonde acuden militares para formarse. Otros viajan a Egipto desde España.

El ejército está en el centro de la visión del presidente y exgeneral egipcio Abdel Fatah Sisi. “Cree que su futuro se basa en un ejército que puede ejercer el poder tanto en el país como en el extranjero. Esto explica su creciente papel en la economía egipcia y el aumento masivo en el gasto militar”, considera un experto.

Represión patrocinada por Europa

Sólo en los dos últimos años el país del Nilo y Francia han firmado acuerdos armamentísticos por valor de 6.000 millones de dólares. El Ministro de Producción Militar, Mohamed Assar, firmó durante la Exposición Internacional de la Industria de la Seguridad y la Defensa EDEX-2018 un memorando de entendimiento entre la Autoridad de Producción Militar Nacional de Egipto y el Consejo Internacional de la Defensa de Francia (DCI). El Ministerio egipcio señaló que desea fortalecer la cooperación con la compañía francesa DCI a través del establecimiento de asociaciones en varios campos de productos de defensa civil y en el desarrollo de líneas de producción y sistemas de fabricación, según el ministro Assar.

Entre 2012 y 2016, Francia suplió a Egipto con más armas que en los veinte años anteriores. Vehículos sherpas y MIDS franceses se emplearon para reprimir una manifestación en agosto de 2014, que acabó con la muerte de al menos 1000 personas, según una investigación de Amnistía Internacional. “Es espantoso que Francia haya seguido suministrando equipo militar a Egipto después de que fuera utilizado en uno de los asaltos más mortíferos contra manifestantes presenciados en el siglo XXI”, señaló al presentar el informe Najia Bounaim, directora de campañas del Norte de África en Amnistía.

“Estamos pagando por las empresas de la UE con sangre”, dice Eskandar

En 2015-2016, Gran Bretaña dio 2 millones de libras en ayuda y fondos de defensa a proyectos de seguridad que despertaron preocupación respecto al uso que se les había dado, ya que incluía apoyo a la policía, el sistema de Justicia penal y el tratamiento de jóvenes detenidos (que según denuncia Human Rights Watch sufren torturas sistemáticas en las cárceles). Al menos 30 empresas británicas han participado en la feria EDEX para mostrar sus productos. También Alemania y Egipto han firmado acuerdos de cooperación en seguridad. Un curso de formación para vigilancia digital fue cancelado, sin embargo, por temor a que pudiera usarse contra opositores y no contra terroristas.

Estos días, los medios egipcios difundían imágenes de la firma de acuerdos con Italia. De nada ha servido que el Parlamento italiano haya cortado lazos diplomáticos con el país del Nilo hasta que se resuelva el asesinato de Giulio Regeni, un estudiante de doctorado cuya desaparición forzosa, tortura y muerte tiene la marca de las fuerzas de seguridad egipcia. Los fiscales italianos investigan a cinco agentes por su presunta participación en la desaparición del estudiante Giulio Regeni, según fuentes judiciales.

El Parlamento Europeo condenó el asesinato de Regeni y emitió una resolución recomendando cesar la cooperación en seguridad con Egipto, pero al no ser vinculante, el intercambio comercial ha seguido su curso. “La UE se preocupa más por los negocios y está haciendo algo extremadamente peligroso: permite que se destruyan los derechos humanos para servir a intereses comerciales”, apunta el analista y bloguero egipcio Wael Eskandar.

Las regulaciones de la Unión Europea requieren legalmente que los Estados miembros nieguen las licencia de exportación si existe un claro riesgo de que la tecnología militar o el equipo que se está exportando pueda usarse para la represión interna. En el caso de las transferencias realizadas a Egipto o Arabia Saudí se ha demostrado que este riesgo es evidente. Pero los países miembros no parecen ser de la misma opinión en vista del éxito de la EDEX-2018.

Al mismo tiempo, la Delegación de la UE en Egipto se unió a las celebraciones del 70 aniversario de la Carta de Derechos Humanos. “Sé que su papel en Egipto es promover negocios de la UE”, señalaba Eskandar a través de su cuenta de Twitter dirigiéndose al embajador de la UE, Ivan Surkos, “pero el costo de su negocio es la supervivencia de los egipcios”. “Estamos pagando por las empresas de la UE con sangre”, concluía: “Estamos pagando su costoso estilo de vida en Egipto con nuestra libertad, y eso no es justo ni correcto”.

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