Conocer el paño

Publicado por

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.

Publicado el 4 Jun 2021

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Mimunt Hamido Yahia

No nos taparán

Género: Ensayo
Editorial: Akal
Páginas:  192
ISBN: 978-84-4604-870-1
Precio: 16 €
Año: 2021
Idioma original: castellano

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Hace algunos años, en una conversación con alguien que presumía de conocer bien el mundo árabe y Oriente Medio, surgió un tema que apenas empezaba a hacer ruido en España: el del velo islámico. “En esos países hay problemas más graves” fue el comentario con que aquella persona, mujer para más señas, despachó la cuestión. “Allí nadie habla de eso”.

Que nadie habla de algo que está tan presente puede deberse a dos cosas: que esté absolutamente normalizado, o que pueda ser fuente de problemas. Y todo parece indicar, a la vista de las controversias suscitadas desde entonces, que el velo islámico es problemático. Por otro lado, hace tiempo que desconfío de la gente que ventila una cuestión asegurando que “hay problemas más graves”. Esos problemas suelen encubrir una enorme desidia, o algo peor, porque lo normal es que no se aborden ni los problemas ‘leves’ ni los graves.

Ha pasado tiempo de aquella charla. La cuestión quedó lejos de resolverse. Tuvimos un verano de polémica sobre el burkini, en Francia la discusión tomó forma de asunto de Estado, el término ‘islamofobia’ irrumpió en el debate público impulsado por intereses de lo más oscuros. Y muchos ciudadanos siguen sin saber de qué va esto del velo y sus prendas afines.

Pero también se movieron cosas. Recuerdo una primera edición del Tres Festival de Granada en la que, bajo la iluminadora mirada de Wassyla Tamzali, un grupo de activistas españolas decidieron que ya era hora de hacer algo. Entre ellas se encontraba Mimunt Hamido Yahia, melillense de origen marroquí, que algo conocía del paño. Muy activa en las redes sociales, creó junto a otras compañeras el blog No nos taparán, que ha sido un baluarte y un faro para muchísimas lectoras de todo el mundo. Y ahora resume su postura al respecto en un libro homónimo, breve pero sin desperdicio.

Esa prenda aparentemente inocente es solo la punta del iceberg de un sistema de opresión a la mujer musulmana

Confío en que mi interlocutora de los problemas graves lo haya leído de inmediato, porque estas 180 páginas la harán sin duda reevaluar su consideración sobre el velo. No caeré en la tentación de desgranar su contenido, porque el contenido de No nos taparán. Islam, velo, patriarcado va más allá de los puntos sensibles que toca. Aquí encontramos un examen riguroso de la cuestión —que no resultará nada ajeno a los lectores habituales de MSur— combinado con abundante experiencia personal, para llegar a la conclusión de que esa prenda aparentemente inocente es solo la punta del iceberg de todo un sistema de opresión a la mujer musulmana.

Del cuestionamiento de su condición de prenda tradicional —tan del gusto de los buscadores de exotismo— a su conexión con mitos y tabúes diversos; de su fomento por parte de teocracias a golpe de petrodólar, a su papel segregador en las sociedades occidentales, Hamido Yahia no olvida barrer un solo ángulo del asunto para brindar conclusiones rotundas: estamos hablando de algo más que una inocente tela. Se trata de un símbolo político que incide directamente en la vida cotidiana de cientos de miles de mujeres (e indirectamente de hombres) de muchos más modos de los que somos capaces de imaginar.

Se muestra ahora dispuesta a pagar el precio de los insultos, las amenazas y las coacciones cotidianas

Hace falta haberlo vivido, quizá, para explicarlo así de claro. Mimunt Hamido Yahia lo ha hecho, lo ha digerido, ha pagado —como tantas otras— el precio de haberse negado a esconder los rizos. Y se muestra ahora dispuesta a pagar el precio de los insultos, las amenazas y las coacciones cotidianas, porque hay mucho interesado en que nada cambie.

No se olvida la autora de señalar a dos aliados de la causa velada: las neoconversas que pretenden convencernos en vano de que el velo es una libre opción, y los partidos de izquierdas que, en nombre de una mal entendida diversidad cultural, están amparando y hasta fomentando estos peligrosos usos de importación. Y lo que es peor, colocando como representantes de sus siglas a personas que llevan sobre su cabeza una bandera de la desigualdad.

Poco después de aquella charla que mencioné al principio, quise hacer un reportaje sobre musulmanas que habían decidido quitarse el velo. Me resultó extremadamente difícil, tanto por encontrar fuentes dispuestas a hablar como por lograr que articularan un discurso no dominado por la confusión o el miedo. Pero todo ha cambiado y hay cada vez más voces dispuestas a hablar de ello, alto y claro. No nos taparán es un ejemplo. Las excusas se acaban.
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© Alejandro Luque | Especial para M’Sur.

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