jareyíes

Luna |  |   © I.U.T. / M'Sur
Luna | | © I.U.T. / M’Sur

La corriente jareyí es,  junto a la suní y la chií, una de las tres ramas “clásicas” del islam. La historiografía islámica localiza la formación de estas tres corrientes en el mismo momento, pocas décadas después de la muerte de Mahoma, en las luchas políticas suscitadas por la elección del cuarto califa, Alí, yerno de Mahoma.

Ante la opción de tomar partido por Alí o por su adversario, los jareyíes, se dice, abandonaron la asamblea y renunciaron a formar parte de las guerras fratricidas. De ahí su nombre, que se traduce como ‘los que salieron’, derivado del verbo árabe jaraya (salir).

Fiel a esta línea, los jareyíes no reconocen la sucesión hereditaria de los líderes políticos. Eligen a sus dirigentes en asamblea y los elegidos pueden ser depuestos de la misma manera. El razonamiento teológico que emplean los jareyíes para declarar justificada una revuelta armada contra un dirigente o sultán musulmán cuando lo consideran impío ha otorgado a estas comunidades una fama de rebeldes y antiautoritarios frente al poder central. Además predican un islam riguroso, austero y democrático, en el que la vida devota y sin tacha es de extrema importancia, hasta el punto de que algunos consideran infieles a los musulmanes que cometen pecados.

Hay noticias sobre la antigua presencia de comunidades jareyíes desde Irán hasta Marruecos y parecen haber tenido una fuerte presencia en el Magreb, aunque la gran mayoría desapareció en los primeros siglos de la época islámica.

Hoy quedan menos de 1,5 millones de jareyíes; la inmensa mayoría de ellos vive en Omán, el único país que alberga una población mayoritariamente jareyí, conocida también como ibadí. Un grupúsculo de unos 10.000 vive en la isla de Zanzíbar.

Además persisten todavía comunidades jareyíes en el Magreb: unos 150.000 personas en la región del M’zab en el sur de Argelia, 65.000 en dos zonas de Libia y 50.000 en la pequeña isla de Yerba en Túnez. Estas comunidades no se diferencian de forma visible del islam suní, aunque preconizan una rigurosa observación de los conceptos del Corán y cierto resistencia contra las innovaciones.

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