Haredíes

Haredíes en Jerusalén (2013) | © Ilya U. Topper
Haredíes en Jerusalén (2013) | © Ilya U. Topper

Los haredíes (o jaredíes, también haredim, con el plural hebreo), también llamados ultraortodoxos, son los seguidores de una secta judía de la escuela ortodoxa, que otorga un enorme valor al estudio y la lectura diaria de la Tora. Se trata de una corriente nacida en el siglo XIX en las comunidades europeas asquenazíes, aunque hay un antecedente en las comunidades místicas jasidíes, nacidas en Ucrania a partir de 1740.

En Israel, donde prácticamente la totalidad de la población pertenece a la escuela ortodoxa del judaísmo, a los haredíes se les nombra a veces simplemente como “ortodoxos” (en textos en inglés), para describir su orientación religiosa.

Hoy, los haredíes viven sobre todo en Estados Unidos e Israel. Prácticamente todos son asquenazíes. En Jerusalén se concentran principalmente en el barrio Mea Shearim. Rechazan la participación en actividades mundanas y mantienen una estricta separación entre sexos. Los niños varones se dedican a partir de los seis años a tiempo completo al estudio de la Tora y el Talmud. No asisten a los colegios públicos, y los planes de estudio de las escuelas privadas haredíes no incluyen materias como historia, matemáticas, física o idiomas.

Un 70% de los varones haredíes rechaza el servicio militar y acepta una subvención estatal para dedicarse íntegramente al estudio de la Tora. Las mujeres trabajan a veces en la economía del propio barrio haredí. Su destino es siempre casarse con un hombre de su misma condición religiosa y tener descendencia; no es raro que tengan ocho o diez hijos.

Los hombres se caracterizan por llevar el traje europeo del siglo XIX: camisa blanca, chaqueta negra y sombrero negro. Siempre se dejan crecer la barba y mantienen rizadas las largas patillas, conocidas como peyot. A las mujeres se les exige utilizar un atuendo “modesto”, es decir siempre falda hasta los tobillos y manga larga al menos hasta el codo. En algunos grupos haredíes, las mujeres casadas se cortan el pelo casi al ras al considerar que el cabello femenino forma parte de la “desnudez” del cuerpo o sus atributos excitantes. Para evitar una imagen de la calvicie, no obstante, a menudo llevan peluca y se cubren con un gorro o pañuelo; algo también habitual en grupos haredíes en las que las mujeres no se cortan el pelo.

La mayor parte de los haredíes rechaza el sionismo como concepto político, ya que no otorgan valor al establecimiento de un Estado judío; algunos grupos incluso lo consideran expresamente prohibido: sólo el mesías podría hacerlo, argumentan. Una de las formaciones haredíes más llamativas —pero muy minoritaria— es Neturai Karta, con sede en Nueva York, que apoya abiertamente a la Autoridad Palestina.

Por otra parte, también se encuadra en el conjunto haredí la secta de los sikrikim, un pequeño grupo extremista asentado en el barrio de Mea Shearim en Jerusalén, que impone sus puntos de vista —separación total de mujeres y hombres, oposición al sionismo…—con violencia a los demás habitantes. Las mujeres y niñas se velan completamente, en un estilo comparable al burqa de los talibán.

Parte de la población israelí ve a los haredíes como traidores a la causa sionista dado que viven a costa del Estado sin contribuir al esfuerzo de defenderlo. También hay temor a que la demografía  haredí imponga reglas religiosas cada vez más estrictas en toda la sociedad y convierta Israel en un estado teocrático, en el que sólo la Tora tenga valor de ley. Muy pocos haredíes abandonan su mundo y si lo hacen, sus padres los suelen declarar muertos. Existen, no obstante, redes de acogida laicos en Israel para ayudar a jóvenes ex haredíes a orientarse en la sociedad.

Lubavitch

El movimiento Lubavitch (o Jabad-Lubavitch) es una secta jasídica, fundada en el siglo XVIII en Rusia, que sigue las enseñanzas del rabino Shneur Zalman. Aunque mantiene un componente mística, siguiendo la tradición jasídica, su mayor actividad consiste hoy en difundir las normas ortodoxas de la halaja entre judíos poco practicantes y de ‘rejudaizar’ las poblaciones asimiladas a un entorno poco ortodoxo. Además proclama la pronta llegada del mesías.

Tras la muerte de Shneur Zalman en 1812, el cargo de rabino mayor fue asumido por su nieto y estuvo hasta 1994 en manos de sus descendientes, todos pertenecientes a la familia Schneerson. El último rabino (o rebbe), Menajem Mendel Schneerson, a veces considerado el propio mesías por sus seguidores, murió en 1994 sin hijos. La sede de la secta se halla en Nueva York.

Hoy, los emisarios del movimiento Lubavitch se encuentran en comunidades judías de todas partes del mundo, donde suelen construir yeshivas —escuelas religiosas judías— y otras instituciones sociales con un programa intermedio entre asistencia social y misión ortodoxa. A diferencia de los haredíes apoyan el sionismo y se oponen a la retirada de Israel de los territorios palestinos ocupados.

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