Era de la Creación

Muro de las Lamentaciones en Jerusalén, considerado vestigio del Templo por los judíos | Ilya U. Topper / M’Sur

El cómputo de los años habitual en el calendario judío cuenta el tiempo transcurrido desde la “creación del mundo”, localizada por los teólogos judíos en una fecha correspondiente a 3761 a.C.

Esta era fue desarrollada en el siglo XIII por el filósofo andalusí Maimónides y es hoy oficial en Israel. En el ambiente académico es habitual caracterizar este cómputo con las siglas AM, abreviatura de Annus Mundi, una simplificación de ‘a creatione mundi’, desde la creación del mundo.

Dado que el año judío corresponde a medio plazo al año solar, al igual que el del calendario gregoriano,  es fácil calcular una concordancia, simplemente restando 3761 de la fecha judía. Sin embargo, dado que el año lunisolar judío empieza en otoño, un año judío siempre se solapa en parte con dos años de nuestro calendario, y viceversa.

En el mundo ortodoxo cristiano se han empleado históricamente varias diferentes eras que también cuentan los años “desde la creación del mundo” pero no coinciden con el cómputo judío. Las más difundidas ubican la fecha de la Creación en el año 5509 o 5493 a.C., es decir, más de mil años antes que la era judía.

Historia

El cómputo desde la creación del mundo se fue difundiendo en el siglo X, pero recibió un espaldarazo por el famoso rabino andaluz Moshe ben Maimón, Maimónides, en su libro Mishneh Tora. En esta obra, escrita entre 1170 y 1180 d.C., el filósofo y teólogo, que entonces vivía en Egipto, estandarizaba también de forma definitiva el calendario lunisolar.

Debido al prestigio de Maimónides, la Era de la Creación fue reemplazando los demás cómputos utilizados hasta entonces en las comunidades judías. La más común era la era seleúcida, que cuenta los años desde Alejandro Magno. Cayó en desuso partir del siglo XVI en Egipto y la mayor parte de las comunidades judías.

Otra era empleada entre los judíos con anterioridad era la Era del Templo, que cuenta los años desde la destrucción del templo de Jerusalén por las tropas del general romano Tito, más tarde emperador. La historiografía moderna ubica este hecho en el año 70 d.C. pero el cálculo judío lo hace corresponder al año 68 d.C. El empleo de este cómputo se ha documentado en Palestina a partir del siglo III, pero fue más habitual en Italia y también en Europa central hasta la reforma de Maimónides.

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