«En la Italia actual es lo mismo tener un buen currículum que un buen cuerpo»

Marian Trapassi

 
Marian Trapassi | Foto promocional

Marian Trapassi | Foto promocional

Cuatro discos han bastado a la palermitana Marian Trapassi para hacerse merecedora de un sitio de honor en la canción de autor italiana actual. A Sogno verde (2002) le sucedió Marian Trapassi (2004), y tras obtener el premio Ciampi y participar en un tributo colectivo a Nick Drake salió a la luz Vago e torno (2006), siempre con la producción de su inseparable Simone Chiviló.

Su último larga duración hasta la fecha, Vi chiamerò per nome  (2008), se presenta como una galería de tipos femeninos, tan italianos como universales, cada uno de los cuales plantea una reflexión sobre cuestiones como el matrimonio, la obsesión por la imagen, la soledad, la idea que las mujeres tienen de sí mismas.

Recientemente actuó en España, en el ciclo de conciertos La Casa de la Bombilla Verde que se celebra en San José del Valle (Cádiz) con la colaboración de Mediterráneo Sur.

En este momento ultima los detalles de 4 Minutes Miracle, su próximo álbum, del que ofrecemos un adelanto en exclusiva aquí.

Mujer, siciliana, artista. ¿Cuál de estas tres cosas es más condicionante en Italia?
¡Siciliana! [risas]. Aunque pueda parecer retórico o un poco pasada, en Italia existe todavía una gran división entre el sur y el norte. Yo diría antes siciliana, después mujer y por último artista, en ese orden. La figura de la mujer-objeto se ha convertido en un valor, una moneda de cambio para la corrupción

Siempre la cuestión meridional…
Sí, la cuestión meridional no se ha resuelto jamás, y me temo que nunca se resolverá. Hay una gran división, aunque en este momento político lo que está pasando en Italia se parece mucho a lo que ocurre en Sicilia. Por eso creo que se puede hablar de una cuestión italiana, no sólo meridional. No se trata sólo del prejuicio siciliano: llega hasta el norte la idea de que meridional, estafador, mafioso, son sinónimos.

La Italia actual parece una sociedad bastante machista, hasta el primer ministro es un ejemplo de ello. Pero además el cine, la literatura, el arte, nos han mostrado a menudo una imagen similar del país. ¿Hasta qué punto podemos hablar de una tradición arraigada? ¿Dónde acaba el tópico?
Yo creo que se ha producido un retroceso cultural en estos últimos años. Tanto es así, que la izquierda ha tomado como propias actitudes de estos nuevos modelos culturales, e incluso ha contribuido ella misma a esta decadencia. Por lo que se refiere a la figura femenina, estamos llegando a un punto extremo. Se ha convertido en algo normal que, puesto que la mujer es libre de hacer lo que quiera, pueda también ofrecerse sexualmente para hacer carrera. Es decir, las chicas de hoy que quieren ir a la televisión saben que lo mismo vale tener un buen currículum que un buen cuerpo y aceptar hacerle favores a este o a este otro. Y también es cierto que se ha hablado tanto en estos últimos tiempos de los escándalos que se han producido en el ámbito político, que la figura de la mujer-objeto se ha convertido en un valor, en una moneda de cambio para la corrupción. No es suficiente sólo con el dinero, sino el dinero, las mujeres, la droga…Y de todo esto son partícipes también las mujeres. De todos modos, es un proceso que ha creado la televisión. Desgraciadamente no hay una burguesía intelectual tan fuerte para oponerse a todo eso; triunfa sobre todo el dinero, porque todo lo haces con dinero, la cultura la haces con dinero, los espectáculos los haces con dinero…

¿Ha hecho un disco para que la mujer se sienta identificada, o en cambio para que los hombres entiendan algo más sobre ellas?
En realidad no lo sé. Al principio lo he hecho para mí misma, para comprender lo que ocurría a mi alrededor, y lo que me pasaba a mí. No soy ya una chica joven, soy una persona adulta y quería contar lo que le pasaba a las mujeres en ese momento de su vida. Fijándome en mis amigas y en mi entorno he descubierto cómo ha cambiado la mujer… y las pocas verdades que existen sobre nosotras. También esta obsesión por la belleza, por ser jóvenes, las mujeres la están asumiendo de una forma muy poderosa, y eso es una trampa. Somos víctimas de todo eso.

¿Es la música una herramienta para cambiar el pensamiento de las personas?
He intentado hacerlo de forma más bien indolora y subliminal. Hay un cantautor que en los años setenta era muy famoso, y ahora también, Edoardo Bennato, un napolitano que tenía una carga política fuerte, escribía canciones diciendo que eran sólo cancioncillas, pero él con estas cancioncillas lograba decir cosas que quizás en política no se llegaban a decir, y así se justificaba: son sólo canciones. Es un arma de doble filo, puedes decir tantas cosas con las canciones, de una forma que llega…

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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