II edición del Douz Doc Days

El documental predica en el desierto

 

Douz | Diciembre 2012 · Especial para M’Sur

“Aquí, en Douz, las películas se proyectan en una tienda nómada. Ahora que los cines están desapareciendo, hemos vuelto a los tiempos de los hermanos Lumière”. Son palabras de Hichem Ben Ammar, conocido cineasta e impulsor del Douz Doc Days, una cita con el cine documental que se celebró el pasado mes de diciembre en la localidad de Douz, a las puertas del desierto del Sahara, y que en sólo dos ediciones y con un presupuesto limitado –unos 40.000 euros– ha logrado una más que aceptable consolidación.

Del 26 al 30 de diciembre han desfilado por la mencionada tienda y por la Casa de la Cultura de la ciudad algunos de los trabajos más recientes de directores veteranos y de jóvenes valores, poniendo de manifiesto algunas significativas paradojas: al tiempo que el país estrena libertades tras la larga noche de la dictadura, la crisis del cine clausura salas a un ritmo endiablado. Sin embargo, por más que menguan las posibilidades de proyectar, se hacen más películas que nunca gracias a las facilidades para acceder a medios técnicos.

“En 1956 teníamos un centenar de salas de cine. Hoy en todo el país sólo contamos con 14, de las cuales seis o siete están a medio rendimiento”, lamenta Ben Ammar, quien no obstante celebra que después de la revolución del 14 de enero que acabó con la tiranía de Ben Ali “hemos pasado de hacer un largo documental al año a diez en 2011, y 20 este año pasado”. En este sentido, el director aspira a que el Douz Doc Days crezca al mismo tiempo que el desarrollo del género en Túnez, aunque modestamente afirma que “de momento, sólo somos un proyecto. En tres ediciones tal vez llegamos a ser un festival”.

En cualquier caso, lo visto en Douz indica claramente los asuntos que más interesan hoy a los tunecinos: la Revolución y sus efectos, las condiciones de miseria en las que viven algunos sectores de la población, el drama de los refugiados, la modernidad confrontada a las formas de vida tradicionales, la identidad nacional… Y también la propia memoria, las verdades que permanecen ocultas después de casi 25 años de dictadura.

“Hoy el peligro son los partidos islamistas, que apuestan por una clara regresión”, explica Mounir Bouaziz, experimentado director que presentó el documental de inspiración feminista Une vie en dents de scie. “La batalla no ha terminado para nosotros, después de Bourguiba y Ben Ali. De la misma manera que los partidos de izquierda se han unido para las próximas elecciones, el cine tunecino está conjurado frente al integrismo. Sabotearon una proyección en el hotel Africa, una exposición en La Marsa… Pero no vamos a ceder en una sola de las libertades conquistadas”, añade.

El festival es un punto de encuentro que, además, sirve para crear público

De aliento feminista es también Militantes, el último trabajo de Sonia Chamki, una directora en la estela de las grandes pioneras del cine hecho por mujeres en Túnez, como Moufida Tlatli, Nejia Ben Mabrouk, Selma Baccar o Kalthoum Bornaz. “La mujer hasta ahora se ha dedicado en nuestro país a labores técnicas, pero sigue sin haber muchas directoras. Teniendo el doble de diplomas que algunos hombres, necesito esperar el doble de tiempo: no puedo hacer un largo de ficción antes de hacer media docena de cortos y documentales”, lamenta Chamki.

“Tras la revolución no ha habido cambio, están las mismas personas que antes tomando las decisiones, y la mayoría son hombres”, denuncia la cineasta. “En cualquier caso, iniciativas como el Douz Doc Days me parecen estupendas, porque hasta ahora nos ha sido más fácil mostrar nuestros filmes en festivales internacionales que a los tunecinos”, concluye.

Por otro lado, el Douz Doc Days sirve también para crear público. Además de las películas a concurso, se pudieron ver en la Maison de Culture ciclos dedicados a un animal tan familiar en la ciudad como el caballo –desde Hidalgo de Joe Johnston a L’etalon noir de Carroll Ballard, pasando por Cheval de guerre de Spielberg–, hasta obras de autor como Fata Morgana de Werner Herzog o el impresionante documental Nostalgia de la luz, del chileno Patricio Guzmán, en el que los vecinos del Sáhara tunecino pudieron asomarse por un momento al horror y la belleza del desierto de Atacama.

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Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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