«Todo empieza con el cuerpo»

Sükran Moral

 
Şükran Moral (autorretrato) | © Şükran Moral

Şükran Moral (autorretrato) | © Şükran Moral

Estambul | Diciembre 2014

Es el enfant terrible del arte turco: los performances de Şükran Moral (Terme, Samsun, 1962) están hechas para escandalizar a la buena sociedad, pero incluso han llegado a chocar a los propios círculos artísticos. Su radical defensa de la libertad de la mujer en una sociedad aún profundamente machista – apenas con un barniz de igualdad en ciudades como Estambul– no deja indiferente a nadie. Hasta en Europa – ha expuesto en Amsterdam, Berlín, Suecia… – sus propuestas pueden sorprender, y en Nueva York tuvo que cambiar el título de una obra: llamarla Bordello [burdel] no les pareció muy decente a los galeristas.

Meterse en un hamam de hombres y hacerse fotos a pecho descubierto, filmarse en un burdel. Siempre transgredir líneas rojas.

Meterse en un hamam de hombres y hacerse fotos a pecho descubierto, escenificar una boda tradicional en un pueblo kurdo, pero con tres novios, filmarse en un burdel de verdad fingiendo que se trata de un museo… siempre se trata de transgredir líneas rojas. La más roja de todas, la homosexualidad femenina. En 2010 realizó un performance en Estambul donde, tras una cortina transparente, hacía el amor con otra chica. La reacción era sorprendente: una marea de amenazas de muerte que la hicieron exiliarse varios meses a Roma, ciudad donde llevaba ya tiempo estudiando y trabajando.

Ahora, Moral está de vuelta en Estambul. Su última obra denuncia otra forma de la violencia contra las mujeres: la tradición – prohibida pero aún frecuente – de casar a las adolescentes apenas tengan doce o trece años. En Turquía las llaman “novias-niñas”.

Una muñeca vestida de novia, un colchón ensangrentado… ¿Qué quiere expresar?

El colchón tiene forma de Turquía. Es un mensaje doble: por una parte se refiere a las niñas que pierden la virginidad, por otra simboliza una Turquía perdida. Las niñas a las que se les casa a una temprana edad, no pueden terminar su educación, algo fundamental para que ellas puedan decidir sobre su vida. Ser una novia niña es una forma de violencia contra la infancia. Una muy frecuente: Turquía es el segundo país de Europa en número de novias-niñas. Y es un gran daño a la sociedad turca, una violencia nada bueno para el futuro del país.

«Ser una novia niña es una forma de violencia contra la infancia. Turquía es el segundo país de Europa en número de novias-niñas».

¿Por qué la obra se llama “Welcome to Turkey?”

Modifiqué un anuncio de bienvenida a Turquía por una agencia turística: yo digo a los propios turcos “Bienvenidos”: Bienvenidos a nosotros mismos. Mírate a ti mismo. Ahí están las casas a orillas del Bósforo, las mezquitas, las playas, el sol… Pero lo esencial es: mírate y rinde cuentas ante ti misma. Porque si estas niñas no pueden decidir sobre su vida, si no van al colegio, si sólo las casan y luego hasta las asesinan, ¿qué futuro nos espera? Sí, desafortunadamente, estos crímenes son habituales: en Turquía asesinan a muchas mujeres. Es una masacre. Una guerra contra las mujeres.

¿El dramatismo quiere despertar conciencias?

Hago de vez en cuando cosas así de dramáticas: en 2009 utilicé y modifiqué escenas del filme Law & Violence; también me he dedicado a exponer la violencia que se ejerce dentro de la familia contra las mujeres, contra las niñas. Porque es algo de lo que hoy día, incluso en la clase media todavía no se habla; hay mucha vergüenza. Y cuando hay vergüenza a hablar entre las mujeres adultas, trabajar contra la violencia ejercida hacia las niñas es aún más difícil.

«En Gezi hice un performance. Usé una cuchilla de afeitar para trazar una A en mi piel. La A de la anarquía. Soy una artista radical».

Usted trabaja a menudo con la sangre. Incluso la propia: Durante las protestas de Gezi, se hizo cortes en la barriga.

Sí, en Gezi hice un performance. Usé una cuchilla de afeitar para trazar una A en mi piel. La A de la anarquía. Soy una artista radical. Me gusta ser radical.

¿Ser así de radical es algo difícil en Turquía?

Sí, es peligroso. Es difícil responder, pero ¿no soy también yo? No tengo miedo a nada. Lo importante: realizar mi idea a toda costa, aunque pueda morir. En el fondo no entiendo cómo tantos artistas rehuyen el riesgo de morir; yo, en cambio, lo acepto. Pero no se lo aconsejo a nadie. Es una cosa mía personal. Si tienes miedo de morir, no puedes hacer nada en la vida. Aprendí de muy niña este concepto vital. En mi filosofía no cabe el miedo, porque antes o después moriremos.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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