Ni siquiera llevaba minifalda

 

“El Ministerio de Familia no recoge estadísticas de las mujeres asesinadas”, critica Erek. “Debería hacerlo”, insiste Gökdemir: “Deben recogerse más datos: por qué, quién, cómo… Para que podamos entender la dinámica y prevenir la violencia”.

También deben castigarse los crímenes, algo aún muy deficiente. “Turquía es uno de los primeros países que ratificó (en 2012) la Convención de Estambul para combatir la violencia contra las mujeres”, subraya Sezen Özgür, de Kadem. “Pero creemos que la ley hay que mejorarla, debe ser más radical; en un reciente estudio proponemos hacerla más similar a la española que tiene normas concretas contra la violencia en la pareja. Porque de momento, la ley no parece suficientemente estricta como para impedir que los hombres cometan actos de violencia”, señala.

“Los tribunales apenas castigan al agresor; los hombres saben que son impunes y se sienten seguros”

Para Gökdemir “las leyes no son malas. Lo que no se hace es aplicarlas”. “Tanto fiscales como jueces suelen ser hombres – hay muy pocas mujeres – y deciden contra las mujeres”, dice la voluntaria de Mor Çati. “Ahora se comparten en los medios numerosos casos de juicios por violación o asesinatos donde los agresores salieron sin apenas castigo. Las mujeres a veces ni denuncian, por vergüenza, pero incluso cuando llevan a juicio una violación, los tribunales no castigan prácticamente al agresor; se sale con uno o dos años de cárcel.. Los hombres saben que son impunes y se sienten seguros”, remacha.

“Los juicios deben hacerse sin compromiso”, sentencia Eyrek. “Hay que poner fin a las rebajas de condena por buena conducta durante el juicio. Exigimos que las declaraciones de las mujeres en casos de agresiones y violaciones se tomen como base del juicio”.

El domingo, una protesta reunirá en Estambul a hombres vestidos de minifalda

Castigar al agresor, en esto hay acuerdo también en organizaciones cercanas al Gobierno, como Kadem. Incluso el propio partido AKP organizó en 2010 una marcha contra la violencia machista. Pero en casi todas las demás manifestaciones, quienes protestan pertenecen al sector liberal de la sociedad turca, que rechaza el pañuelo impuesto como marca de la mujer decente por el partido islamista.

Eyrek matiza: “No veo correcto hacer una distinción si hay más o menos activistas con el pelo descubierto en las protestas. Las políticas del AKP contrarias a las mujeres son contrarias a todas, sean de la oposición o sean simpatizantes suyas. Otra pregunta es si las organizaciones de mujeres basadas en políticas conservadoras apoyan las manifestaciones”.

Hay de todo, recuerda: “Un grupo de mujeres protestó ante la mezquita de Fatih en Estambul, con pancartas que decían: ‘La masculinidad opresora mató a Özgecan’. Según las normas islámicas, se piensa que sólo los hombres pueden entrar a la oración del viernes, de manera que esta protesta era bastante radical”.

De hecho, en el propio entierro de Özgecan se produjo una protesta espontánea: al llegar el ataúd de la chica a la mezquita para el funeral, el imam pidió a las mujeres que se retirasen. No lo hicieron: ellas mismas llevaron la caja hasta el interior y rezaron en primera fila.

Para el domingo a las 15:00 horas, varios grupos feministas han convocado otra protesta, rompedora también, en la céntrica calle Istiklal de Estambul: invitan a los hombres a manifestarse vestidos de minifalda. Para que quede claro por una vez que no, las minifaldas no tienen la culpa.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
Criado...

Ni siquiera llevaba minifalda
 
 

1 comentario

  1. Dario dice:

    Vaya chicas,que trabajo!!..aquí somos amigos de los ARMENIOS que debieron huir allá a comienzos del siglo…vuestra labor,solo puede ser llevada a cabo por Uds. Publiquen sus ideas para que podamos ayudarles!!..ahora mas que nunca necesitamos humanidad igualdad y fraternidad

 
 

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