«Siempre que me enamoraba el corazón me llevaba a otro lugar»

Etta Scollo

 

scollo-etta
Sevilla  | Mayo 2015

A pesar de ser todavía joven, Etta Scollo (Catania, 1958) es una auténtica enciclopedia de música tradicional siciliana. En ella la genética, el amor a la tierra y una insaciable curiosidad se conjuran para mantener vivo este rico legado: vivo, insistimos, no como rescate arqueológico, sino como fenómeno vigente, que sigue enriqueciéndose a la luz de los nuevos tiempos sin perder su esencia. Discos como Canta Ro’ (2005), dedicado a la gran Rosa Balistreri, Il fiore splendente (2008), basado en la poesía árabe siciliana, o Lunaria (2012), sobre la obra homónima de Vincenzo Consolo, hacen de Scollo una figura fundamental de la cultura de la isla. Actualmente vive entre Catania y Berlín, pero accedió a hablar con M’Sur en una fugaz visita a Sevilla.

Además, la cantante ha cedido a M’Sur tres canciones, de los discos Lunaria, Canta Ro’ y Tempo al tempo.

La música siciliana es todavía muy desconocida en España. ¿De qué modo se la explicaría a un profano?

Mi opinión, ya que no puedo dar una respuesta científica e histórica, parte de que Sicilia ha sido siempre un lugar de paso y dominio de muchos pueblos que luego han seguido su camino hacia el Norte. Eso ha hecho que nuestra tradición musical se haya enriquecido con muchos elementos.

«El pueblo siciliano es más introvertido que el napolitano: esquiva el sol, busca la sombra, se cierra»

A menudo se confunde con la música napolitana, ¿qué cree que la distingue?

Nápoles tiene también su tradición árabe, y española, pero una posición geográfica central, y por tanto distinta. El carácter allí es más extrovertido, hasta el punto de que la canción napolitana ha sido durante mucho tiempo la canción italiana por excelencia desde el inicio del siglo XX, sin prejuicio de que cada región conservara su canto tradicional. A diferencia de los napolitanos, el pueblo siciliano es más introvertido, esquiva el sol, busca la sombra, se cierra. Celebra el rito de la muerte con lamentos. También es un pueblo que ama la fiesta…

Pero pesa más lo otro…

Sí, al final, aunque la isla parece aceptar su condición y absorbe todo, mantiene siempre su connotación propia, su esencia. A pesar de que en su música hay momentos de comunicación muy distintos, lo que emerge en Sicilia es el canto modal del campesino, de las mujeres, de la madre con el niño en brazos. Y es un canto individual. Solo en algunos momentos, como en la cosecha, cantan juntos, pero casi siempre prima la voz solista y el bordón.

¿Podríamos hablar de música doliente?

Hay mucho dolor, sí, pero no creas, también ironía, bromas… Más que dolor, yo hablaría de música un tanto introvertida, y como digo individual. Incluso el canto de cunti, que cuenta la historia del país, de los paladines de Francia, es el canto de uno para los demás. Para descubrir el canto coral hay que asomarse a las fiestas religiosas, paganas, a la recogida de la aceituna, del grano, o a los carreteros que comunican la distancia con la voz, que se encuentran en un lugar, todos juntos, e improvisan. Pero son solo momentos puntuales.

«La verdadera tradición siciliana ha sido muy poco cuidada; hay mucho folklore kitsch»

 ¿Cuál es el papel de la mujer en estas canciones?  

Bueno, hay que pensar que se cantan muchas cosas del pasado que no tienen nada que ver con la situación actual. La tradición siciliana viene marcada a menudo por el folklore en sentido peyorativo: es turismo, goliardismo. No es la verdadera tradición, sino una alteración de ésta, su versión kitsch. La verdadera tradición siciliana ha sido muy poco cuidada. Han salido grupos, cantantes, que han  redescubierto nuestro acervo musical, pero no ha habido nada como lo que se ha hecho en Portugal con el fado, o con el flamenco aquí…

Pero le preguntaba por las mujeres en esa tradición…  

Sí, el canto de la mujer era muy importante en el pasado, sobre todo con la ninna nanna, el canto de cuna… Luego hay cantos muy hermosos que se dirigen al hombre, que son como una provocación: te hablo de amor pero te desdeño, te digo que no, ¡márchate de aquí…! Es todo un poco irónico. Pero los cantos de amor son sobre todo de hombre. Mi padre, que tenía una bellísima voz, era cantante de serenatas, lo llamaban los muchachos para que fuera a cantar bajo los balcones. Los cantos fúnebres, en cambio, son típicos de las mujeres.

1 2 3 4Página siguiente

 
 

Etiquetas

, , ,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Etta Scollo
 
 

2 comentarios

  1. Andrea Briel dice:

    Fantástica entrevista con una grande cantante, muchas gracias.

  2. […] This article first appeared in M’Sur (22nd June 2015). Available here: http://msur.es/2015/06/22/etta-scollo/ […]

 
 

Deja un comentario