«Es importante que escapemos de las frases hechas»

Emilio Lledó

 
Emilio Lledó (Sevilla, May 2016) | © Alejandro Luque / M'Sur

Emilio Lledó (Sevilla, May 2016) | © Alejandro Luque / M’Sur

Sevilla  | Mayo  2016

Confiesa estar cansado de entrevistas. El año pasado, tras atender a docenas de medios por la concesión del premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, hubo de retirarse a descansar con su familia. “Este año ya llevo más de treinta… ¡Y tengo 88 años!”, lamenta. Sin embargo, su aspecto es saludable, camina con envidiable rectitud y, lo que parece más importante para su profesión, posee intacta su famosa lucidez. Conversar con él es un placer que ningún periodista quiere perderse.

Emilio Lledó (Sevilla, 1927), hijo de saltereños y criado en Triana hasta la edad de seis años, académico de la lengua, profesor en las universidades de Heidelberg, La Laguna, Barcelona y Madrid, es uno de los pocos sabios españoles vivos. El pensamiento griego, la historia de la filosofía, el lenguaje y la memoria articulan su obra, en la que destacan títulos como La memoria del logos, El epicureísmo, Memoria de la ética, Elogio de la infelicidad, Pensar es conversar o Fidelidad a Grecia, entre muchos otros.

«Que se mantengan en cartel obras de Sófocles o Aristófanes es uno de los regalos más hermosos de la cultura»

Aunque reside en Madrid, mantiene un vínculo muy estrecho con su Andalucía natal, y nunca se ha arrepentido de rechazar el puesto que Gadamer le ofreció en la universidad alemana. Las expresiones que más repite, acaso sin darse cuenta, son “es sorprendente” o “es curioso”. Tal vez sea ése el secreto de haber llegado a esta edad en plenitud de facultades.

La Grecia que usted estudió tan a fondo, ¿guarda alguna relación con la Grecia de Tsipras y Syntagma, o son dos países completamente distintos que sólo por casualidad comparten nombre?

No conozco muy bien la Grecia contemporánea, he estado allí solo un par de veces, pero qué duda cabe de que los griegos de hoy son herederos de esa tradición. Me compré allí un par de ediciones de Diálogos de Platón y resultó que eran bilingües, en griego clásico y traducción al moderno. Me llamó gratamente la atención la belleza del clásico, no se podía decir, ni de lejos, que estuviera mejor dicho en moderno. Es sorprendente. No solo en Platón, en la Ilíada y en la Odisea, que se recogieron antes porque casi nadie sabía escribir… Cuántas veces leemos literatura contemporánea, aunque mucha sea importante y pensamos, ¿cuánto durará esto? A lo mejor, ni 30 años. En cambio, que se mantengan en cartel esas tragedias de Sófocles, las comedias de Aristófanes, la Historia de Tucídides, con ese lenguaje tan enormemente rico, expresivo, hondo, es uno de los regalos más hermosos de la cultura.

Entonces, la Fidelidad a Grecia que usted defendía en un libro, ¿es extensible al presente?

Por supuesto. Fidelidad y solidaridad.

Y paradójicamente, cada vez estamos más lejos de ella, al menos en los planes de estudio.

«Es clásico el autor que puedes estar leyendo continuamente sabiendo que cada vez te aporta algo nuevo»

Me sorprende que en los planes, o los desplanes, o los desplantes de estudio, no se dé la importancia que se debe a esa cultura clásica, al Humanismo. Por supuesto que la tecnología es importante en la sociedad que vivimos, que es una sociedad tecnológica. Pero ese poso cultural, esa relación con el lenguaje, el continuo diálogo, no solo con los griegos… Pienso también en el Quijote, que he leído muchas veces. Me sorprende que cada vez que vuelvo a él encuentro cosas nuevas. Esa es una de las características más hermosas, profundas, aleccionadoras y estimulantes de lo que llamábamos los clásicos. Me atrevería a definir clásico como aquel autor que puedes estar leyendo continuamente sabiendo que cada vez te aporta algo nuevo, como cada vez que escuchas las Sonatas para violoncello de Bach te renuevan, te reviven, te alientan.

Hay generaciones de estudiosos que han aprendido alemán sólo para poder leer a Hegel o Heidegger. ¿Es intraducible la filosofía? ¿Hay idiomas más indicados para otros para la Filosofía, como idea absoluta?

Creo que no. Cuando el pensamiento es poderoso, se puede decir en cualquier lengua. Tradicionalmente, se ha dicho que es muy apta la lengua alemana, es verdad, pero se puede hacer filosofía en cualquier lengua, con tal de que haya un interés. Los griegos hicieron un prodigio de cultura con la griega. Es verdad que la de los latinos, en comparación, no es aparentemente importante, pero eso no quiere decir que los romanos no estuvieran dotados… Para el pensamiento todos estamos dotados. Si no, estamos mal. Toda reflexión de libertad, todo mundo intelectual que tiene que ver con plantearse críticamente qué es la vida, la justicia, la bondad, el bien… Son planteamientos filosóficos que se puede hacer en cualquier lengua. El Quijote es un libro filosófico.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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