La otra inmigración

 

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Sharjah | Marzo 2016

 

Gran parte del mundo se ha escandalizado por las recientes imágenes de inmigrantes – principalmente árabes – ahogándose en el Mediterráneo. Sin embargo, la migración ha sido siempre una seña de identidad de Oriente Próximo, y a día de hoy, amenaza con extinguir la rica diversidad de la región. La ausencia de tolerancia hacia las minorías (tanto las de toda la vida, como cristianos y judíos, como las recientes, las grandes minorías del subcontinente del Golfo) va en contra de la gran historia de Oriente Próximo como mosaico cultural, étnico y religioso.

Uno de los principales impulsores de muchos conflictos en Oriente Próximo es la homogeneización cultural y étnica que la región ha experimentado durante casi cien años. El proceso hacia la creación de estados-nación de estilo occidental en Oriente Próximo ha tirado por la borda siglos de convivencia cultural, étnica y religiosa, una forma de vida que existía antes del siglo XX.

Las sociedades árabes se han hecho más homogéneas durante las pasadas décadas

Muchas ciudades árabes ya no reflejan la rica diversidad de su pasado, ya que tanto las fuerzas mayoritarias como las minoritarias intentan delinear su propio territorio, espacio soberano para adaptarse al modelo de Estado-nación del sistema internacional. En lugar de una región de ciudades donde judíos, cristianos, musulmanes y otras confesiones vivan codo con codo, el pasado siglo ha visto el empuje hacia los estados étnicocéntricos: Israel para los judíos, el Líbano para los cristianos; y hoy, los suníes, los islamistas chiíes y los nacionalistas kurdos buscan sus propios trozos de tierra en Siria e Iraq.

La mayor parte de las sociedades árabes se han hecho más homogéneas durante las pasadas décadas. Hemos perdido nuestras minorías judías y el número de los cristianos árabes se reduce debido a la emigración tanto voluntaria como forzada. A los chiíes árabes se les está asaltando en las redes sociales y se les asocia con la conducta perjudicial del régimen iraní. A finales de siglo, algunos estados árabes pueden estar completamente vaciadas de las pocas minorías que les quedan a día de hoy.

Hoy es prácticamente imposible obtener la nacionalidad de un Estado árabe

Hay algunas excepciones a esta regla y la mayoría son ciudades portuarias. Manama, Yidda, Dubái y Alejandría acogieron a inmigrantes de la región hace un siglo. Los recién llegados se integraron tras una generación o dos, se convirtieron en ciudadanos, y sus descendientes pasaron a tener vidas de éxito como académicos, empresarios o funcionarios.

La creación del moderno Estado burocrático, sin embargo, ha supuesto que incluso estos casos raros ya no sean posibles. Hoy es prácticamente imposible obtener la nacionalidad de un Estado árabe. De hecho, la única resolución de la Liga Árabe en la que todos los Estados están de acuerdo es la que impide la nacionalización de los palestinos en los Estados árabes en los que solicitan refugio. La decisión de 1959 se tomó supuestamente para proteger la identidad palestina y el derecho al retorno (como si los palestinos que emigraron a Occidente fueran traidores a la causa).

El problema del mundo árabe no es simplemente un problema de emigración: es también un problema de inmigración. En otras palabras, las minorías abandonan la región, pero ninguna minoría está autorizada a sustituirlas. El crecimiento económico en el Golfo ha atraído a trabajadores de todo el mundo, dándole a muchas ciudades árabes del Golfo un aire multicultural único. No obstante, la nacionalidad es inalcanzable para los millones de no árabes que consideran las ciudades del Golfo su hogar.

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Acerca del autor

Sultan Sooud Al-Qassemi
Columnista (Emiratos Árabes Unidos, 1978). Colabora con numerosos medios anglófonos de países árabes, tanto emiratíes como...

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