Road movie con policías

 

La breve referencia a que Turquía “no es un país seguro” porque ha rechazado a nuevos refugiados sirios en su frontera con disparos obviamente no es un motivo para que decidan irse quienes ya están dentro. Ni siquiera el hecho, documentado por Amnistía Internacional (ausente en el libro) de que las autoridades turcas han detenido, encerrado y deportado a decenas, quizás cientos de sirios, quién sabe si miles de los 2.700.000 que alberga, aunque es un hecho de extrema gravedad, sirve para explicar el éxodo de cientos de miles de sirios que viven, trabajan y sobreviven en Turquía.

Agradecemos el final feliz de una chica yazidí que consiguió huir del infierno del Dáesh en Mosul

Ni tampoco se explica por qué solo una cifra insignificante, casi inexistente, se plantea buscar refugio definitivo en Bulgaria, Rumanía, Serbia, Croacia o Austria: siempre debe ser Alemania. Sabemos que estos países ponen mucho más pegas a la solicitud de asilo, pero sabemos también que incluso cuando han decidido acoger legalmente a un número (vergonzosamente bajo) de refugiados, más de uno se ha negado a aceptarlo, porque incluía el compromiso de no continuar a Alemania.

La dimensión psicológica de la huida, que convierte un único país en meta indiscutible, casi celestial, del treck, no se ha cuestionado en la prensa y no se cuestiona tampoco en este libre, que la reproduce explícitamente en el titular del último capítulo: Alemania, Willkommen. Agradecemos el final feliz de una chica yazidí que consiguió huir del infierno del Dáesh en Mosul y ha recibido los papeles en Alemania, pero sería equivocado pensar que ese es el destino de todos los que consiguen traspasar la frontera germana.

Los apartados dedicados a quienes viven del inmenso negocio que es esta columna humana que llega del Egeo a los Alpes, los coyotes – “buitres carroñeros, aves de mal agüero” los llaman las autoras en un arranque de color algo demasiado inspirado en Kapuscinski – nos dan una importante clave sobre algunos de los impulsos invisibles que mueven las ruedas de este engranaje migratorio. Como todas las mafias, la de los coyotes vive de la prohibición oficial, que hace publicidad a su producto. Quizás estos párrafos sean los más importantes del libro para entender algo más. Pero se quedan cortos. Describen cómo se vende el humo, pero no nos aclaran que es en gran parte humo.

El terrible descubrimiento de que los centros de refugiados de Alemania, si bien desde luego mucho mejores que los griegos, no cambian en esencia lo que es ser refugiado, sin derecho a trabajo, dependiente de ayudas, condenado a reinventar una vida destrozada por la guerra, pero después de haber perdido decenas de miles de euros por el camino, que el treck es en parte un engaño, un viaje para el que venden demasiado caras las alforjas, eso no está – aún – en el libro. En este libro. Pero las reporteras siguen en el terreno. No dejen de leer.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
Criado...

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