«La guerra es una barbaridad, pero hay guerras justas»

David Rieff

 

Usted fue la causa de que Susan Sontag y Juan Goytisolo fueran a Sarajevo. ¿Cómo se le ocurrió?

En Sarajevo había una pequeña comunidad cultural que no entendía cómo los escritores y artistas no iban o se movilizaban por ellos. Cuando en enero o febrero del 93 regresé a Nueva York, pedí a muchos intelectuales que vinieran, ¡y solo vino mi madre! [risas] La primera vez que vino fue en abril del 93, y regresó diez o doce veces. Juan vino también, con dos periodistas de El País. Yo lo conocía antes de la guerra, escribió cosas muy generosas, demasiado, sobre mí y mis actividades.

¿Fue una obra de teatro lo que desarrollaron allí?

Yo presenté al director del teatro a mi madre y a Juan, y ella vio muy claramente que era necesario hacer algo, tener un proyecto. E hizo Esperando a Godot: esperando la intervención… Y yo seguí con mi trabajo de periodista y de asesor de la Fundación Soros.

El silencio de los intelectuales del mundo, ¿se lo explicó alguna vez? ¿Era cobardía, pereza, pasotismo?

«No quiero condenar a los intelectuales, la guerra es algo muy difícil de entender en un contexto de paz»

No todos eran silenciosos, había muchas personas que se manifestaban. La mayoría simpatizó sin gran esfuerzo. Pero no quiero condenar a los intelectuales, la guerra es algo muy difícil de entender en un contexto de paz. Creo que una de las explicaciones de la inmovilidad de muchos intelectuales europeos fue que no imaginaban una guerra en Europa. Las guerras siempre pasaban en otras partes.

¿Aunque la vieran todos los días en el telediario?

Bueno… No, no quiero condenarlos.

Veinticinco años después, ¿sabemos quién ganó la guerra?

Croacia. Los serbios de Bosnia fueron expulsados, o decidieron salir del país, porque no había futuro para ellos allí. Los bosniacos fueron destruidos, heredaron un país posyugoslavo destruido. Pero Croacia ganó su independencia y ahora forma parte de la Unión Europea. Han ganado.

Eso me llama la atención: lograron su independencia con un altísimo precio en sangre, y ahora todos quieren integrarse en una comunidad supranacional. ¿Usted se lo explica?

«Kosovo siempre ha sido la parroquia de los bandidos. Hemos cambiado de bandidos, de serbios a albaneses»

Europa es una idea económica, fundamentalmente. Los fundadores de la UE, Robert Schumann, Paul-Henri Spaak, tenían una idea moral de Europa, pero en este momento el sueño de acceso es un sueño económico. No es tan diferente del de los migrantes que vienen a España desde Marruecos o el África subsahariana. Es la misma idea.

Usted vivió de cerca la emancipación de Kosovo. ¿Hubo, como definió Isaac Rosa en un libro, ‘coartada humanitaria’?

Creo que Kosovo siempre ha sido la parroquia de los bandidos. Hemos cambiado de bandidos, de los serbios a los albaneses. Ya está. Como los albaneses son mayoría de la población, podríamos decir que es un poco más justo que los bandidos salgan de la mayoría [risas].

Hay quien cree que la guerra de Kosovo y su desenlace fue poco menos que consecuencia de la mancha en el vestido de Monica Lewinsky. ¿Exageran?

Es completamente exagerado. Hay un problema de fechas, para empezar. El escándalo de Lewinsky ocurrió mucho antes, no veo ningún vínculo… La guerra de Kosovo no era popular en los Estados Unidos. Y la memoria periodística allí dura seis meses. El caso Lewinsky fue más importante para los periodistas y para la oposición minoritaria republicana. Clinton acabó siendo muy popular durante el escándalo, no entiendo cómo podemos vincular una cosa y otra.

¿Cómo pudo EE.UU. acabar con el incendio que Europa no pudo sofocar? Así se vendió el desenlace…

«El único ejército serio en Europa es en este momento el francés; tiene capacidad expedicionaria»

Bueno, son el imperio. Y en cada época, el imperio decide. Europa se ha desmilitarizado, no sé si tenía la capacidad de tener una injerencia coherente y profesional allí. Los españoles no tienen un ejército serio. El único ejército serio en Europa es en este momento el francés, el que tiene una capacidad expedicionaria. De todas maneras, hay aquí una dependencia brutal de los Estados Unidos. No me parece sorprendente que hayan asumido el papel principal.

¿Cree que se excedieron con el castigo a Serbia?

No.

Tampoco fue poco…

No, tampoco… Para mí el problema no es la injerencia militar, sino una política de posguerra débil. Militarmente fue un gran éxito. Como dije antes, cada guerra es una gran masacre, incluidas las “guerras justas”. El hecho de que hubiera civiles serbios asesinados, bueno, cuando hay guerra eso es lo que sucede.

Para terminar con los Balcanes: allí se dice siempre que las heridas perduran hasta que llega la siguiente guerra. ¿Imagina que pueda reeditarse algo así?

No, imagino más fácilmente una tercera Yugoslavia. Hay una lógica económica muy fuerte para creer en una nueva Yugoslavia, esta vez no completamente dominada por Serbia. Una tercera Yugoslavia con similitudes geográficas con aquélla, pero sin dominación de Belgrado.

En Croacia y Eslovenia hay “yugonostálgicos”…

En todas partes del mundo hay nostálgicos para todo. Y tal vez tengan sus razones, qué sé yo.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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