«Las marionetas no pueden producir arte»

Asli Erdogan

 

El Gobierno ha logrado que prácticamente todos los medios y periodistas sean afines a sus posiciones. ¿Está ocurriendo lo mismo con los escritores e intelectuales?

En televisión veo nuevas caras. En los periódicos progubernamentales veo nuevos columnistas. Y respecto a la literatura, sí, tienen a sus propios escritores que están comenzando a surgir. Pero tengo que decir que, en realidad, no son tan fuertes. Es fácil crear artificialmente a un periodista o a un columnista. Pero hacerlo con un escritor o un intelectual no es tan fácil. Se necesita mucho tiempo, cultura, calidad y libertad. Dije esto en mi defensa: ‘No he oído nunca que un escritor se haya dedicado a la literatura durante 30 años y después se haya unido a un grupo armado’. Eso significaría perder su libertad. La literatura necesita independencia y libertad. Y hay otro efecto: el de la calidad de la producción artística e intelectual en Turquía. Es el efecto colateral de los tiempos autoritarios. Nadie piensa en cómo sufre el arte porque sus consecuencias son a largo plazo.

¿Tienes miedo de no ser capaz de continuar escribiendo en Turquía?

Es más que un miedo, es una realidad. En las condiciones de hoy no puedo ni siquiera escribir una simple columna. Así no se puede. Si estoy esperando a que la policía aparezca en cualquier momento o si pienso que en cualquier entrevista que dé alguien se puede enfadar conmigo, que alguien del servicio secreto se cabree y pase otros seis o sietes meses en la cárcel, así no se puede.

¿La literatura entera está bajo amenaza?

«Toda una Bienal cancelada porque a alguien se enfadó con un tuit; es una situación horrorosa»

Olvidémonos de la literatura, de la producción cultural o del arte. La escena cultural está más o menos muerta ya, y, sin duda, acabará muriendo. No solo el escribir. Por ejemplo, la Bienal de Çanakkale. La comisaria estaba preparando la exposición, pero alguien se enfadó por uno de sus tuits… y la Bienal se canceló. Toda una Bienal cancelada porque a alguien se enfadó con un tuit. Muchas exposiciones han sufrido ataques por diferentes razones, como por beber alcohol. Es una situación horrorosa.

¿Fomenta el Gobierno sus propios artistas?

Ellos pueden controlar la televisión, pueden tener sus propios periodistas e incluso pueden intentar formar a sus propios intelectuales, pero las marionetas no pueden producir arte. Si quieren color y profundidad para este país, nos necesitan. Si no lo quieren, y parece que así es, será la gente la que pagará el precio, un precio que ya están pagando, aunque no se den cuenta, por haber votado lo que han votado. La gente está pagando el precio de muchas maneras. Los artistas son, por supuesto, lo último en la agenda, pero su función es mucho más importante de lo que la sociedad cree.

¿Cómo ves tu futuro?

Cuando me arrestaron, por la tarde me dijeron: ‘Asli, a partir de ahora no hagas planes para tu vida, nosotros lo planeamos por ti. El 302 fue un mensaje muy claro y muy brutal: si queremos, pasarás el resto de tu vida en una celda. Si quieres te vas de este país o si queremos te meteremos en una tumba. Es un mensaje muy claro y yo lo entendí. Estoy segura de que encontrarán alguna manera de decirme ‘Largo de aquí’. Asumo que ese es el destino que me tienen reservado y yo no tengo ninguna opción. Sentía en prisión que todo el Estado de Turquía estaba en mi contra, con toda su gran fuerza policial, los fiscales, los jueces y quienquiera que esté detrás de ellos. Toda la crueldad y la ira del Estado. ¿Qué puedo hacer yo como individuo? No tienes ningún poder.

¿Es difícil salir de la cárcel y adaptarte a la vida real?

«La arbitrariedad, no saber cuándo vas a salir, son sensaciones como en un campo de concentración»

En prisión eres como un niño. Te dicen en cada momento qué y cuándo tienes que hacer algo. Así que cuando sales es muy difícil volver a ser proactiva, tomar tomar la iniciativa, hacer planes. Creo que eso es lo que quieren. Consiguen romper to autoconfianza. De una manera o de otra, está rota. Tu contacto con la realidad se rompe, de lo contrario no podrías seguir adelante. Juegas a a hacer el papel de prisionero y cuando sales es muy difícil caminar hasta tu antiguo tú.

¿Crees que escribirás sobre tu tiempo en la cárcel y todas las experiencias vividas?

Tengo en mente una historia de prisión, pues parte de la novela sucede en la cárcel. Pero mis recuerdos directos… Quizás, pero no aún. Hay una cierta presión, todo el mundo tiene curiosidad por saber cómo fue y parte de mí se opone, si me piden que haga algo entonces digo que no. El núcleo de todas estas experiencias es más profundo. Si simplemente lo escribes como diario, no refleja la realidad. [Jorge] Semprún tardó 10 años en poder escribir sobre [el campo de concentración de] Buchenwald. Una prisión no es Buchenwald, pero la arbitrariedad, la humillación, el hecho de no saber cuándo vas a salir, son sensaciones como las de un campo de concentración. Dos años, 20 años o nunca. Es la parte más dura, no saber tu futuro. Eso es lo realmente convierte una prisión en prisión.

 

 

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Acerca del autor

Javier Pérez de la Cruz

@japedela

Periodista (Valencia, 1988). Corresponsal del diario ABC en...

Asli Erdogan
 
 

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