La izquierda abandona a Renzi

 

El debate estaba servido. Empezó la discusión sobre cuándo llevar adelante nuevas primarias dentro del PD. Renzi sugirió hacerlo lo más pronto posible. La minoría del PD pidió aplazarlas, para dejar trabajar al Ejecutivo Paolo Gentiloni, el exministro de Exteriores que asumió el cargo de jefe del Gobierno tras el referéndum. Renzi insistió, y en febrero, ante una asamblea en Roma de 700 delegados, incluso dimitió de su puesto como secretario de la formación, para poner en marcha lo antes posible la convocatoria de un nuevo Congreso general. Al final se salió con la suya: las primarias se celebrarán el próximo 30 de abril.

Probablemente Renzi saldrá reelegido como jefe del PD: cuenta con un apoyo del 60%

Con toda probabilidad, Renzi saldrá reelegido como jefe del Partido Demócrata, pues, según datos de la propia formación, cuenta con el apoyo de alrededor del 60% de partido. Algo que, a la vez, le garantizaría el puesto de candidato a primer ministro en unas próximas elecciones generales cuya fecha también depende, en gran parte, de lo que decidirá Renzi. Y Renzi ya ha dicho que las quiere anticipadas.

Y eso que, por el contrario, las minorías de izquierda habían reclamado a Renzi que se retirara como líder tras la derrota en el referéndum y no intentara recuperar el poder. “No se puede pedir a una persona que no se presente como candidato para evitar la escisión. Ustedes tienen derecho de derrotarnos pero no de eliminarnos”, les respondió entonces el ex premier. “No acepto que exista un ‘copyright’ de qué es la izquierda”, añadió, mostrando todo su desdén hacia los rebeldes.

Más fragmentación

Ante la situación, algunos han usado tonos dramáticos. “No logro creer adónde hemos llegado, qué demonio se ha apoderado de nuestra voluntad”, dijo el delegado Antonio Tocci. “Nos estamos auto-destrozando”, opinaron otros, ante lo que una parte de los díscolos ha hecho saber que, de momento, seguirán estando en la formación, para luchar desde adentro. Este es el caso Michele Emiliano, gobernador de la región de Apulia, quien ha afirmado que se presentará como candidato en las próximas primarias, enfrentándose a Renzi.

La primera víctima es la estabilidad del Parlamento italiano y el Ejecutivo de Paolo Gentiloni, que ya es el tercero desde las elecciones de 2013, en las que el PD obtuvo una neta victoria sobre la derecha liderada por Silvio Berlusconi: un 25 por ciento de los votos, frente al 21 por ciento de Popolo de la Libertad. Pero fue superado en un puñado de votos por el Movimiento 5 Estrellas (M5S) de Beppo Grillo. Aunque el reparto de escaños le dio una enorme ventaja al PD, con 284 diputados casi el triple que sus rivales, no alcanza para una mayoría estable en un hemiciclo de 630 asientos.

La escisión que se está gestando aumentará las siglas en un Parlamento ya fragmentado

Entonces, el ‘impasse’ se solucionó con una alianza entre formaciones progresistas y conservadoras, que también ha ido cambiando con el paso del tiempo. Con sus consecuentes retrasos en la toma de decisiones y los numerosos compromisos para sacar adelante cualquier nueva propuesta o ley. Un escenario que, ahora, podría repetirse. Más aún teniendo en cuenta que la escisión que se está gestando tendrá unas consecuencias cuyo alcance es aún difícil de estimar: aunque las cifras no se prevén cuantiosas, será dolorosa para el centroizquierda, y sumará otra fuerza política al ya fragmentado escenario de los partidos italianos. Actualmente, y con el antiguo bloque de Berlusconi también dividido en tre Forza Italia y Nuevo Centro Derecha – que dio su apoyo a Gentiloni – hay 11 grupos parlamentarios y un grupo mixto de medio centenar de diputados.

Según lo adelantado por los rebeldes secesionistas, la idea es aglutinar a facciones inconformes de otros partidos de la izquierda que han quedado en la irrelevancia política tras la creación del PD. Entre ellos estarían los miembros de Izquierda y Libertad (SEL, por sus siglas en italiano), también surgido de las cenizas del difunto Partido Comunista Italiano.

La situación podría arrancarle al PD decenas de parlamentarios de los que hoy sientan en sus bancadas, aun antes de que se celebren elecciones. Y ha situado a esta gran formación del centro-izquierda del continente —el PD sacó 40% en las últimas elecciones europeas— al borde de un ataque de nervios ante la primera escisión de su no tal larga historia. De ahí que Renzi, en la misma intervención de 40 minutos en Roma, advirtiese que la crisis del partido representa “un gran regalo” para el cómico genovés Beppe Grillo, el partido de los ‘indignados’ italianos, el M5S. Los sondeos ya dicen que el M5S es hoy el primer partido de Italia en intención de voto, con casi el 31%, mientras que el PD contaría con el 30%, la misma cifra que los partidos de derecha, también divididos tras el ocaso de Silvio Berlusconi. La incógnita ahora es si habrá que esperar hasta primavera de 2018 para saberlo, o si Renzi prefiere jugar la próxima ronda de cartas ya este año.

Primero publicado en El Confidencial

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Irene Savio
Periodista (Roma, 1982). Trabaja como corresponsal del diario mexicano Reforma y colabora con el español El Periódico...

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