La curiosidad como brújula

 

María Belmonte
Los senderos del marbelmonte-senderos

Género: Ensayo
Editorial: Acantilado
Páginas: 248
ISBN: 978-84-16748-47-1
Precio: 18 €
Año: 2017
Idioma original: castellano

Para la mayoría de los andaluces, el Norte –el de España, especifico, aunque durante mucho tiempo no hubo más Norte que ese– es algo más o menos exótico, pero no ajeno. Nos asiste la sospecha de que doblando la vieja piel de toro por la mitad, a los habitantes de esa franja que va de Finisterre a Hendaya no les costaría nada entenderse con los de la franja que empieza en Doñana y acaba en el Cabo de Gata. Y sospecho que los norteños guardan también hacia los sureños esa simpatía de primos lejanos pero queridos, en la que las similitudes nos confortan y las diferencias nos divierten.

Eso ha permitido que año tras año las cifras de turistas andaluces que veranean en Galicia, Asturias, Cantabria o el País Vasco crezcan exponencialmente. Al parecer, este año se batieron todos los récords al respecto, y yo mismo ayudé a engrosar la estadística con unos gozosos días entre Santander y Vitoria. En el equipaje de mano llevaba este nuevo libro de María Belmonte, una autora que me interesó con su muy mediterráneo Peregrinos de la belleza, y que en esta segunda entrega propone un viaje a pie por la costa vasca.

El viaje, más que de descubrimiento,  es de reconocimiento, una vuelta sobre los propios pasos

Como dije hace poco de la literatura de montaña, la tradición del viaje a pie tiene en España poco arraigo en comparación con otros países vecinos, lo que no deja de ser sorprendente en un territorio surcado por los distintos caminos de Santiago. Josep Pla nos enseñó de ese modo el Ampurdán, Javier Arruga los Monegros, Julio Villar fue de Donosti a Cataluña, y José Antonio Labordeta demostró que España entera cabía en una mochila si había voluntad de hacer camino al andar. Pero muy poco más.

Ahora se suma a esta nómina Belmonte, con un doble atractivo de entrada: ya era hora de que una mujer compartiera su mirada en un género eminentemente masculino, y además una mujer nacida en Bilbao y criada en la zona, es decir, muy familiarizada con el recorrido. Se trata por ello de un viaje, más que de descubrimiento, de redescubrimiento o reconocimiento, una vuelta sobre los propios pasos. Y un reencuentro con ella misma, con su propia memoria.

Sin embargo, quienes tengan demasiado presente el aliento humanístico, tirando a académico, de Peregrinos de la belleza, tal vez se sorprendan con el enfoque que la escritora propone en esta nueva entrega. Aquí tenemos, por un lado, su gusto por confrontar la memoria íntima con el paisaje cambiante que le brinda la marcha; tenemos, también, un buen bagaje de lecturas que salen al paso para ilustrar el recorrido, pero sobre todo tenemos un discurso libre y divagatorio, que se funde con la Naturaleza y se deja llevar por ella en perfecta sintonía con la actual moda neo-Thoreau.

A poco que nos descuidamos ya estamos con Shackleton y su expedición a la Antártida…

Así, visitamos Bayona de la mano nada menos que de Víctor Hugo, Biarritz nos remite al descubrimiento del surf en Europa y al proceso de erosión de las costas de la mano de Rachel Carson, y de paso nos revela que el padre del escritor Stevenson fue el primero en medir la fuerza de una ola en el mar (¡con la fuerza que llegarían a tener las olas de papel de su maravilloso hijo!); en Jaizkibel se reflexiona sobre la presencia del agua en el planeta Tierra y los hexágonos de los panales de abejas, en Pasajes conocemos a los protectores de caminos y encrucijadas, más adelante tropezamos con Aristóteles y Darwin para desentrañar los enigmas que rodean a las playas, incluyendo el misterio de cómo llegaron los trajes de baño a las mismas; San Sebastián propicia una evocación de Moby Dick y el mundo ballenero, Guetaria de Juan Sebastián Elcano, hijo ilustre de la villa, y a poco que nos descuidamos ya estamos con Shackleton y su expedición a la Antártida…

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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